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Solo para suscriptores | El futuro del capitalismo, según Juan Costa

Juan Costa, el que fuera ministro de Ciencia y Tecnología en el segundo Gobierno de José María Aznar, analiza en su nuevo libro la falta de credibilidad en el capitalismo actual

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Juan Costa, autor del libro 'Multicapitalismo'. (Foto: EC Diseño).

La sociedad ha perdido la confianza en el sistema. La incertidumbre se encuentra en máximos. El ciudadano ha dejado de tener fe en el capitalismo. La pregunta ahora es ¿cómo superar esa falta de credibilidad? Juan Costa, el que fuera ministro de Ciencia y Tecnología entre 2003 y 2004 durante el segundo Gobierno de José María Aznar, pone una propuesta sobre la mesa en su nuevo libro, llamado 'Multicapitalismo' (Deusto), en el que tiene claro cuáles son los pilares en los que se debe de mover la economía a corto y medio plazo: poner en valor el capital intangible, el capital ecológico y el capital social.

Foto: José Luis Villacañas, autor de la biografía de Luis Vives. (EC Diseño)

¿Hacia un nuevo modelo de capitalismo?

Este libro desarrolla mi propuesta para construir un nuevo capitalismo capaz de recuperar la confianza de la mayoría.

El caos político que ha asolado el mundo durante la última década hunde sus raíces en una quiebra de la confianza de los ciudadanos en el sistema capitalista. Una quiebra desvinculada de adscripciones ideológicas. Los populismos, las fracturas sociales, los gobiernos antisistema, los nacionalismos localistas, el sentimiento antiinmigración, la profusión de levantamientos sociales y acontecimientos políticos como el infame asalto al Capitolio de EEUU el 6 de enero de 2021 están alimentados por un desolador descontento social. Y ese desolador descontento social tiene mucho que ver con los fallos del capitalismo, con todo lo que el capitalismo necesita mejorar.

Creo, sinceramente, que poner fin al caos político en el que vive sumido el mundo desde la crisis financiera requiere un nuevo tipo de capitalismo capaz de recuperar la confianza de la mayoría en el sistema. Pero ¿cómo? La tesis que desarrollo en el libro es que el capitalismo financiero de la gran globalización, un capitalismo basado en la preeminencia del capital financiero, está agotado, ha llegado a su fin, y tiene que ser sustituido por un nuevo capitalismo, al que yo llamo multicapitalismo. Este nuevo capitalismo se fundamenta en reconocer la aparición de nuevos capitales en el proceso de creación de valor, capitales que antes, o bien no existían, o carecían de relevancia.

Estos nuevos capitales son el capital intangible, el capital ecológico y el capital social, y su creciente importancia nos obliga a redefinir el paradigma de valor de sociedad actual, así como la forma de medir el éxito político y social en nuestras democracias. Reinventar el concepto de valor es el único camino posible para conseguir que el capitalismo vuelva a trabajar para la mayoría, y que lo haga con un renovado propósito: crear prosperidad para todos en forma de pleno empleo, un clima estable y una sociedad justa. Solo así lograremos recuperar la confianza de nuestras sociedades en el sistema y poner fin al caos político de la última década.

Soy plenamente consciente de la magnitud y dificultad del desafío que supone construir y definir un nuevo paradigma de valor para el capitalismo de hoy.

Reinventar el concepto de valor es el único camino para conseguir que el capitalismo vuelva a trabajar para la mayoría creando prosperidad

Cuando se le preguntaba ¿qué es bueno?, el filósofo británico George E. Moore, célebre por su 'Principia ethica', afirmaba que lo bueno es bueno, pero que lo bueno en sí, lo que verdaderamente significa ser bueno, no puede ser definido. Por ello, definir el significado de valor es quizá uno de los retos más difíciles al que nos enfrentamos como sociedad.

Valor es valor. Y todo aquello que tiene valor está vinculado a las necesidades, a los principios y a los fines que la sociedad persigue en un determinado momento. El concepto de valor se encuentra estrechamente vinculado a la consecución de unos fines sociales.

Además, la naturaleza del valor es cambiante. El valor se puede combinar y transformar para generar nuevo valor, y colmar así nuevas expectativas individuales y colectivas. Pero el fin último de la creación de valor debe ser el bienestar de la sociedad, la expansión de todas las libertades humanas. Por ello, solo debe atribuirse valor a aquello que pueda contribuir a este fin.

El significado de la palabra valor requiere formularnos preguntas como: ¿qué es importante hoy?, o ¿qué preocupa hoy a la mayoría de los ciudadanos? En muchos casos, esas preocupaciones se refieren a cuestiones básicas como la dificultad de crear empleo para todos, la gravedad de la crisis climática —y si es posible frenarla sin parar el crecimiento— o cómo conseguir que el capitalismo trabaje de verdad para la mayoría.

Foto: Foto: Rocío Márquez.

Como he dicho, en las economías occidentales, la mayoría social ha perdido la confianza en el sistema capitalista. Piensa que es injusto, que es incapaz de crear prosperidad para todos y que en la práctica únicamente beneficia a una pequeña élite. La mayoría social está tirando la toalla. Y es imposible no comprenderlo. Ha llegado el momento de hacer algo.

Pero no solo la mayoría social piensa que el capitalismo está fracasando, también es la preocupación de muchos líderes empresariales. Marc Benioff, CEO de Salesforce, dice que el capitalismo como ahora lo conocemos está muerto, y que la obsesión por maximizar los beneficios para el accionista ha conducido a una increíble desigualdad, además de a una emergencia planetaria. Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft, ha llegado a plantear la pertinencia de un referéndum sobre el capitalismo y que las empresas deberían autoevaluarse por los empleos y el valor que crean para la sociedad, antes que por sus beneficios.

En economías avanzadas como España, las elevadas cifras de desempleo pueden considerarse una vergüenza nacional, una vergüenza agravada además por la crisis del covid-19. La realidad de estas cifras esconde un doble drama. Por un lado, el sufrimiento de aquellos que pierden su empleo y necesitan el apoyo de toda la sociedad. Por otro lado, la insolidaridad social y tributaria que provoca una enquistada economía sumergida. No hacer nada ante todo esto es inadmisible. Creo sinceramente que debemos elevar nuestro nivel de ambición como país y preguntarnos: ¿cómo podemos alcanzar, entre todos, el pleno empleo en una economía que hoy es crecientemente intangible?

En economías avanzadas como España, las elevadas cifras de desempleo pueden considerarse una vergüenza nacional

Nuestro capitalismo ha creado el riesgo sistémico más grave que la humanidad haya conocido: el cambio climático, la madre de todos los riesgos. Como señaló Christine Lagarde cuando era directora gerente del Fondo Monetario Internacional (desde noviembre de 2019 es presidenta del Banco Central Europeo), a menos que pasemos inmediatamente a la acción en relación con el cambio climático, las generaciones futuras "acabarán asadas, tostadas, fritas y dando vueltas en una parrilla".

Así las cosas, parece inconcebible que todavía haya líderes que no quieran ver la emergencia climática y antepongan sus votos o sus beneficios al bien común. Esta actitud irresponsable genera muchas dudas y mucha ansiedad entre los ciudadanos, que se preguntan si crecimiento económico y medio ambiente son de verdad incompatibles; si de verdad no hay más remedio que elegir.

No estoy de acuerdo. La realidad es más bien la contraria. Hoy, una economía comprometida con el riesgo del clima es ya más rentable que la vieja economía fácil. Pero hay más. Hemos estado ciegos a la evidencia de que, en lugar de tener que elegir entre crecimiento y medio ambiente, podemos poner al mercado a crear capital ecológico y proteger así al planeta. El mercado es la solución. La economía debe incorporar como un fin expandir el patrimonio ecológico del planeta. Eso nos ayudará a crecer más y, sobre todo, a aumentar el potencial de crecimiento de la economía.

La sociedad ha perdido la confianza en el sistema. La incertidumbre se encuentra en máximos. El ciudadano ha dejado de tener fe en el capitalismo. La pregunta ahora es ¿cómo superar esa falta de credibilidad? Juan Costa, el que fuera ministro de Ciencia y Tecnología entre 2003 y 2004 durante el segundo Gobierno de José María Aznar, pone una propuesta sobre la mesa en su nuevo libro, llamado 'Multicapitalismo' (Deusto), en el que tiene claro cuáles son los pilares en los que se debe de mover la economía a corto y medio plazo: poner en valor el capital intangible, el capital ecológico y el capital social.

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