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Manchas en la piel: por qué aparecen y cómo puedes tratarlas (y prevenirlas)
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Manchas en la piel: por qué aparecen y cómo puedes tratarlas (y prevenirlas)

Lo ideal es prevenir su aparición, pero si ya te han salido y quieres quitártelas, es importante que consultes con un dermatólogo cuál es el mejor tratamiento para ti

Foto: Foto: Unsplash.
Foto: Unsplash.

Los lentigos solares son manchas de hiperpigmentación causadas por la exposición al sol. También llamadas ‘manchas de la edad’, suelen aparecer en las áreas de la piel que están más expuestas al sol a lo largo de los años, es decir, en la cara, en el escote, cuello, brazos o en el dorso de las manos. Y, aunque es cierto que se acentúan en verano, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomienda controlarlas durante todo el año.

El doctor Joan Manuel Moreno, dermatólogo del Hospital Universitari General de Catalunya, nos da más detalles acerca de este antiestético problema, y señala que se producen por la exposición acumulada a la luz ultravioleta, tanto del sol como de las cabinas de rayos UVA: "Son habituales en personas mayores de 50 años, pero también se están viendo, y con mucha frecuencia, en los adultos jóvenes, sobre todo si han tenido un exceso de exposición al sol o bien si tienen una piel especialmente sensible al daño solar".

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Su tonalidad varía desde el color marrón claro al marrón oscuro, y su tamaño puede oscilar de unos milímetros a unos centímetros. "Son el resultado de la producción de un exceso de melanina como un mecanismo de defensa; la melanina es el pigmento que da color a la piel y es la responsable del bronceado", señala el dermatólogo.

Pueden afectar a todo tipo de pieles —aunque son más comunes en los adultos con piel clara— y, si bien no causan ningún problema de salud ni se transforman en cáncer de piel, los especialistas inciden en la necesidad de vigilarlas: "El primer motivo es que pueden confundirse con un melanoma, por lo que es importante visitar al dermatólogo, especialmente si una mancha es de aparición reciente, crece en pocos meses, tiene varios colores o varios tonos de marrón, es de color negro o sangra".

El segundo motivo que justifica esta vigilancia es que las manchas son un signo de que la piel ha recibido demasiado daño solar, por lo que es aconsejable realizar una revisión dermatológica e identificar de qué tipo de manchas se trata.

La clave es la prevención

El primer paso para el tratamiento es la prevención, y para ello es imprescindible el emplear un protector solar de amplio espectro para evitar su aparición. Es importante escoger un protector solar de farmacia que sea adecuado para el tipo de piel, así como respetuoso con el medio ambiente.

Cuando valoramos la compra de un fotoprotector, debemos fijarnos no solo en el índice de protección UVB (que es el primer número que se indica en el envase) sino también si tiene protección testada para UVA. "Cuando se trata de prevenir manchas, debemos elegir los fotoprotectores de índice más elevado, así como los que tengan sustancias que mejoren ‘per se’ las manchas", mantiene la Academia de Dermatología Española.

placeholder Foto: Pixabay.
Foto: Pixabay.

"El dermatólogo puede orientarnos en la elección del más conveniente, y no debemos olvidarnos de que la protección solar también incluye la ropa (como gorras o sombrero y gafas de sol) y siempre evitar estar expuesto en las horas centrales del día", continúa el doctor Moreno. En este sentido, la AEDV nos recuerda que los fotoprotectores no nos protegen al 100% de las radiaciones UV; por tanto, aun cuando los utilicemos, siempre existe esa estimulación en la producción de melanina, por lo que pueden acentuarse las manchas. "Por eso hay que tomar todas las precauciones para minimizar los efectos nocivos del sol sobre nuestra piel".

¿Podemos eliminarlas?

A diferencia de las pecas, que son frecuentes en los niños y se aclaran cuando no hay exposición al sol, estas manchas no desaparecen por sí solas. Y, aunque sean benignas, es posible que nos preguntemos cómo deshacernos de ellas y evitar que aparezcan más. Si nos preocupan o desagradan y queremos eliminarlas, debemos comentar las opciones cuidadosamente con un médico especializado en afecciones de la piel, es decir, con un dermatólogo, asegurándonos siempre de que esté especialmente capacitado y tenga experiencia en la técnica que se está considerando.

Una de las vías para olvidarse de ellas es aclararlas o eliminarlas mediante el láser dermatológico, de pulso ultracorto y específico para este problema, que permite a los dermatólogos tratar la pigmentación cutánea con gran eficacia y un bajo riesgo de complicaciones.

Entre los diferentes tipos de láser, el de alejandrita está especialmente indicado para eliminar los lentigos solares. "Es altamente eficaz y preciso en el tratamiento de manchas de la piel. Este tratamiento se basa en el principio de la fototermólisis selectiva. El láser aporta energía en un periodo muy corto de tiempo, del orden de nanosegundos, de modo que destruye las lesiones pigmentadas de forma específica, y lo más importante, respetando el tejido sano de alrededor", explica el especialista.

Otros tratamientos adecuados para algunos tipos de manchas son las cremas despigmentantes y la crioterapia o congelación con nitrógeno líquido. Ahora bien, según el doctor Moreno, la crioterapia no es un tratamiento tan selectivo y puede llegar a irritar temporalmente la piel, por lo que presenta un riesgo de cicatrización o decoloración permanente.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital General Universitari de Catalunya.

 

Los lentigos solares son manchas de hiperpigmentación causadas por la exposición al sol. También llamadas ‘manchas de la edad’, suelen aparecer en las áreas de la piel que están más expuestas al sol a lo largo de los años, es decir, en la cara, en el escote, cuello, brazos o en el dorso de las manos. Y, aunque es cierto que se acentúan en verano, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomienda controlarlas durante todo el año.

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