Una piedra en la vesícula: cuándo y cómo se deben operar los cálculos biliares
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Una piedra en la vesícula: cuándo y cómo se deben operar los cálculos biliares

A menudo no dan síntomas y, cuando lo hacen, suelen desaparecer por sí solos. Pero en caso de complicaciones, hay que optar por la cirugía para resolver definitivamente el problema

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Las piedras en la vesícula son una causa frecuente de dolor abdominal. Sin embargo, no siempre su presencia provoca síntomas y pueden pasar desapercibidas hasta que, por diferentes motivos, consultamos con el médico o nos hacemos una ecografía. Dado que pueden terminar causando problemas importantes, te contamos cómo detectarlas y qué hace falta para tratarlas.

Médicamente llamados litiasis biliar, los cálculos vesiculares son depósitos o formaciones de sustancias como el colesterol (lo más frecuente), la bilirrubina o algunas proteínas, pero se desconoce por qué se originan exactamente. Representan una de las principales enfermedades del aparato digestivo, con una prevalencia media-alta en nuestro país. Según afirma David Martínez Cecilia, del equipo de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Toledo, "algunos estudios hablan de que el 5% de la población en España desarrollará a lo largo de su vida patología vesicular".

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Es una afección más frecuente en mujeres y en personas mayores de 50 años, aunque existen otros factores de riesgo relacionados con la aparición de la enfermedad como son la obesidad, los antecedentes familiares, la diabetes o la cirrosis hepática. En un principio, explica el especialista, "se forma una especie de arenilla o barro biliar de escasos milímetros que no suele producir malestar, pero, si aumenta su tamaño y se transforma en una piedra, esta puede depositarse en algún conducto o vía cercanos, obstruirlos y dar lugar a síntomas".

Habitualmente, los cálculos biliares no nos van a ocasionar problemas; así sucede en el 75% de los casos. Pero, cuando aparecen los síntomas, se caracterizan por un dolor repentino y agudo en la parte derecha del abdomen, en su mitad superior, que posteriormente irradia hacia la zona central, aproximadamente en la parte inferior del esternón. Hay veces, continúa el especialista, "en que el dolor puede reflejarse en el hombro del mismo lado, llegando incluso hasta la espalda (entre los omóplatos). Además, es común que aparezca después de haber comido demasiado o de haber abusado de las grasas o el alcohol". En este sentido, como pautas preventivas, se recomienda:

  • Llevar una alimentación sana, equilibrada, baja en grasas y rica en fibras.
  • Mantener unos niveles normales de colesterol en sangre.
  • Llevar un buen control de las enfermedades metabólicas que pueda padecer el paciente, como por ejemplo la diabetes.
  • Evitar el exceso de peso.
placeholder Es conveniente seguir una dieta baja en grasas y rica en fibras. (Pexels)
Es conveniente seguir una dieta baja en grasas y rica en fibras. (Pexels)

Además del dolor, a menudo el cólico se acompaña de náuseas, eructos y vómitos, provocando un malestar importante. A veces, la persona adquiere un color amarillento en piel y mucosas (ictericia). "En cuanto a la duración, puede prolongarse desde unos minutos hasta varias horas de forma intermitente. Es lo que se denomina un cólico biliar, y suele desaparecer por sí solo". Es importante destacar que si durante alguno de estos episodios apareciera fiebre, es fundamental consultar urgentemente con el médico, ya que, en ocasiones, los cálculos pueden ser el origen de patologías más graves.

Los cálculos pueden migrar desde la vesícula, localizarse en cualquier parte del conducto biliar y llegar a ocasionar una obstrucción u otras enfermedades. "Estaríamos hablando de la colecistitis o inflamación de la vesícula, que puede originar abscesos de pus o peritonitis. También puede producir la obstrucción del colédoco, lo que impediría la correcta circulación de la bilis y podría originar una infección grave, o bien la obstrucción del conducto pancreático, que inflama el páncreas, lo daña y puede producir la temida pancreatitis aguda". Una infección localizada (sea esta o cualquier otra), si no se trata, puede desembocar en una sepsis o infección generalizada, que podría terminar con la muerte de la persona; de ahí la importancia de conocer los síntomas y acudir al especialista cuando sea necesario.

¿Y el tratamiento?

Durante los episodios de dolor, se prescriben analgésicos y fármacos antiespasmódicos para mitigarlo. Por lo demás, el tratamiento variará en función del estado y la gravedad de la enfermedad, así como de los síntomas que presente el enfermo. Así, en pacientes con colelitiasis (cálculos biliares) asintomática, no será necesaria la cirugía y se optará por llevar a cabo un seguimiento exhaustivo para ver cómo avanza la enfermedad, mientras que en pacientes que presentan síntomas o complicaciones se optará por el tratamiento farmacológico, o bien la cirugía.

Para intentar que la bilis sea más fluida y disolver los cálculos se opta, en un primero momento, por una terapia con fármacos. No obstante, necesita un periodo muy largo de tratamiento, no suele ser 100% efectiva y, pasado un tiempo, las piedras vuelven a formarse. Por tanto, el tratamiento más eficaz y definitivo para los cálculos en la vesícula biliar es la colecistectomía o extirpación de la vesícula, que debe realizarse por cirugía mínimamente invasiva. Para los casos en que los cálculos han pasado al conducto biliar o colédoco, la técnica tradicional más utilizada hasta ahora pasaba por practicar primero una o varias endoscopias para eliminar los cálculos en la vía biliar y, después, una intervención quirúrgica para extirpar la vesícula.

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Sin embargo, en algunos centros se opta por la conocida como técnica Label, que permite tratar al mismo tiempo los cálculos en la vesícula y en la vía biliar de forma mínimamente invasiva. Este nuevo procedimiento se realiza mediante laparoscopia y permite fraccionar los cálculos de mayor tamaño o impactados en la vía biliar, lo que favorece el tratamiento exitoso, en una única intervención, de la coledocolitiasis incluso en aquellos casos que presentan alta complejidad.

De esta forma, se evita la combinación de varios procedimientos —que hasta la aplicación de Label, era la práctica habitual para abordar los cálculos biliares—, empleando únicamente procedimientos laparoscópicos y sin necesidad de recurrir a cirugías mayores. "Al tratarse de un procedimiento mínimamente invasivo, la puesta en práctica de esta técnica facilita la recuperación del paciente. Así se disminuye tanto el número de ingresos como la estancia hospitalaria, y se reduce considerablemente el periodo de convalecencia", concluye el especialista.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital Quirónsalud Toledo.

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