¿Por qué somos irracionales con la lotería? El pensamiento mágico tiene la respuesta
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"este año me toca"

¿Por qué somos irracionales con la lotería? El pensamiento mágico tiene la respuesta

Desde 1812 en España esperamos hacernos millonarios comprando uno o varios décimos. ¿Por qué lo adquirimos aunque sea difícil que toque o elegimos siempre el mismo número?

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Suelen decir que es más fácil que un rayo te fulmine a que te toque la lotería y, sin embargo, no hay un año en el que los niños de San Idelfonso no canten los números mientras millones de españoles atienden su televisión, con los nervios y la esperanza de que su número toque y su vida cambie para siempre. Y no es una costumbre moderna precisamente, pues la primera vez que se sorteó la lotería de Navidad fue en un año que pasaría a la historia: el 18 de diciembre de 1812 en Cádiz. El primer Gordo fue a parar al número 03604, y el precio del billete fue de 40 reales (con un premio de 4.000 pesetas). Como curiosidad, el Gordo de Navidad se ha repetido en dos ocasiones en la historia.

Hoy, ya es una tradición, con protagonistas muy importantes como los ya mencionados niños de San Idelfonso o Doña Manolita en Madrid, sinónimo de Navidad que incluso se mantuvo abierta durante la Guerra Civil (aunque se ha trasladado en varias ocasiones). Lo cierto es que, por mucho que pienses que no vas a ganar, lo más probable es que acabes cayendo y comprando el décimo de la empresa, el de los colegas y el de la familia, aunque sea por el "y si". Nadie quiere ser esa persona que no entrará dentro de, por ejemplo, los agraciados con el Gordo: estos reciben 400.000 euros al décimo, con 680 millones de euros a repartir con el premio principal.

Como curiosidades: doña Manolita en Madrid estuvo abierta incluso durante la Guerra Civil y 'El gordo' se llamaba, en realidad, 'El enano afortunado'

Lo llaman 'El Gordo', pero en realidad, cuando surgió, era una caricatura de una especie de enano rechoncho vestido con un traje de bolas. Aunque se llamaba 'El enano afortunado' la gente comenzó a llamarle 'El gordo', (más fácil) y con ese nombre se quedó. La primera vez que se retrasmitió por la televisión el el Sorteo de la Lotería de Navidad fue en 1957, aunque en esos momentos las familias lo seguían más por la radio o acudiendo a las propias Administraciones.

Y los "y si" no solo sirven para que acabes comprando el décimo, sino también para que los en muchas ocasiones lacrimógenos anuncios de la Lotería se hayan servido de ello como inspiración para contar historias. Recordemos, por ejemplo, el anuncio de la lotería del bar Antonio en 2014, en el que un hombre que "para una vez que no compro" se acerca al bar de toda la vida a felicitar a los que sí han ganado y se encuentra con una emotiva sorpresa.

Un anuncio que fue bastante más aplaudido que su precedesor de 2013, que contó con caras tan conocidas como las de Marta Sánchez, Raphael, David Bustamente o Montserrat Caballé y que no terminó de gustar del todo. Quizá, porque el calvo de la lotería como protagonista absoluto siempre será irrepetible.

El pueblo de Sodeto, en Huesca, ganó en 2011 la Lotería. Todo el mundo menos un vecino, que decidió grabar un documental al respecto

Además de anuncios, la lotería también deja historias peculiares a su paso: el pueblo de Sodeto, en Huesca, por ejemplo, quizá no sea muy famoso pero pasará a los anales de la historia como el lugar más afortunado del mundo, quen el año 2011 ganó la Lotería. Hasta 75 familias del pueblo recibieron al menos 100.000 euros del Gordo de Navidad. ¿El único que no lo hizo? El griego Costis Mitsotakis, que había abandonado su país natal por amor y no compró ni un solo décimo. Aunque muchos le denominaron como el hombre más desafortunado del mundo, supo hacer arte de la desgracia y filmó un documental a propósito de la curiosa situación. Sodeto no es el único lugar famoso por su historia: el municipio almeriense de Tíjola lleva a gala ser uno de los pueblos en los que más veces toca la lotería en España.

Un comportamiento irracional

Desde El Confidencial hemos hablado con el psiquiatra Diego Oliveros para que nos explique un poco acerca del comportamiento gregario de la población a la hora de comprar décimos de lotería: "El 22 de diciembre es el pistoletazo de salida de Navidad. La lotería no se comparte el resto del año, solo durante estas fechas, una característica que se debe al sentido unificador de la Navidad, la fiesta donde culturalmente está prohibido aburrirse, pelearse, odiar o estar solo. De ahí la artificialidad que muchos señalan, sin embargo, no es más una fiesta cultural de que la es difícil escapar indemne. ¿Hay que comprar y compartir? Pues no nos quedemos fuera, compremos lo que podamos y compartámoslo aunque, en cuanto terminen, dejemos de hacerlo".

"Desde luego que jugar a un mismo número aumenta las posibilidades de ganar, pero lo hace de una manera ínfima. El principal motor es el mágico: me va a tocar porque lo merezco"

El psiquiatra explica que, algunos comportamientos como el de elegir siempre el mismo número o tener uno de la suerte se deben al pensamiento mágico, que siempre ha formado parte del ser humano. "¿No comprendo el mecanismo de una tormenta? La atribuyo a la cólera de tal dios y descanso, no tengo que comprender más. La magia ha estado presente en todas las culturas y todas las épocas. Hace no mucho una persona tan inteligente como Steve Jobs moría víctima de su pensamiento mágico tras aplazar el tratamiento médico mientras buscaba remedios más naturales. Este pensamiento, con marcado contenido desiderativo, lleva a los jugadores a pensar que este año 'seguro' que toca en tal sitio o que termina por tal número. Desde luego que jugar a un mismo número aumenta las posibilidades de ganar, pero lo hace de una manera ínfima. El principal motor es el mágico: me va a tocar porque lo merezco".

Foto: Peter Congdon tiene hoy 73 años, pero ganó la lotería en 2015 a los 68 (National Lottery)

"Estos comportamientos son esencialmente irracionales, por supuesto. Pretenden establecer un orden causal en un hecho puramente aleatorio, lo que también es irracional. El sentimiento de pertenencia al grupo también es esencial, ¿por qué en India nadie critica ni cambia el sistema de castas? Es irracional pensar que un sujeto no pueda casarse si ha nacido en una casta diferente a la de su pareja, pero nadie osa a cambiarlo", señala.

"Forma parte de la cultura y en ella no hay cabida para variaciones o singularidades. Necesitamos pertenecer al grupo y, si ello nos obliga a actuar de forma opuesta a nuestros principios morales, renunciamos a éstos con tal de no torcer o romper la fila. Ocurrió en la Edad Media, ocurrió en la Alemania nazi, y ocurre en las tribus actuales (partidos políticos, religiones, tendencias sociales de moda, etc.) que hablan de “ellos” como los malos y de “nosotros” como los buenos. No podría faltar en unas fiestas como la Navidad, tanto más ahora que la cultura occidental más conservadora se siente amenazada por la inmigración o la presión de religiones expansionistas", concluye.

"La esperanza, la fe, la ilusión, el miedo y la alegría son sentimientos que nos hacen tomar decisiones", explica el psiquiatra David López Gómez. "No todas las decisiones que tomamos pasan por la estricta y rigurosa razón. A diario tomamos decisiones sin pensar mucho en ellas, es probable que si calculáramos las probabilidades de ganar ganar el Gordo, nunca jugásemos, pero entonces a nadie le tocaría".

"Hay personas solitarias que juegan mucho. Incluso he conocido personas que cuando se acerca la Navidad solo hablan de la lotería. Por otro lado, hay personas muy sociables que pertenecen a muchos grupos y sienten que jugar un determinado número les llevará a compartir una determinada experiencia. Además, es tradición, compartir la ilusión con tu grupo y afianzar la cohesión con el mismo". Por tanto, parece que este año también habrá que comprar. Solo por no a acabar siendo como Costis Mitsotakis.

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