¿Es un síncope razón suficiente para acudir al médico?
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¿Es un síncope razón suficiente para acudir al médico?

En la mayoría de los casos, un desmayo es una patología benigna. Sin embargo, según los especialistas, también puede ser la manifestación de una enfermedad cardiológica grave

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Es probable que alguna vez hayas presenciado un desmayo y no hayas sabido cómo reaccionar. Según la Sociedad Española de Medicina Interna, los síncopes son un problema frecuente que afecta a la población general. Pero ¿sabemos realmente por qué se producen y lo que pueden llegar a implicar?

En palabras del Dr. Juan Benezet, responsable de la Unidad de Arritmias del Hospital la Luz, "los síncopes se definen como aquella pérdida súbita y temporal de la conciencia y del tono postural, debido a una disminución repentina del flujo sanguíneo cerebral".

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En la mayoría de los casos, el síncope es una patología benigna resultado de un reflejo nervioso desproporcionado como reacción a determinados factores. Por ejemplo, al ver sangre, al sentir mucha angustia emocional o un dolor muy intenso. Este reflejo nervioso hace que la frecuencia cardiaca y/o la presión arterial disminuyan de forma brusca haciendo que el flujo sanguíneo a nuestro cerebro disminuya. Con ello, sentimos lo que llamaríamos un 'presíncope' (malestar general y mareo intenso) que, si continúa, acaba en la pérdida de conciencia (síncope propiamente dicho). “A veces, el presíncope se produce de forma tan rápida que el paciente no es capaz de reconocerlo y luego resulta un síncope más o menos brusco”, subraya el Dr. Benezet. Este mecanismo es denominado vasovagal.

Ahora bien, ¿es un síncope razón suficiente para acudir al médico? Según explica el especialista, "en la mayoría de los casos, se trata de algo inofensivo y no requiere más tratamiento que aquel enfocado a intentar reducir los episodios o minimizar sus consecuencias". Por ejemplo, evitar lastimarnos al caer por el desmayo. Así pues, las recomendaciones al sentir el malestar y el mareo intenso que lo preceden son recostarse y elevar las piernas de manera que la gravedad mantenga el flujo de sangre al cerebro. "Si recostarse no es posible, podemos sentarnos, cruzar brazos y piernas, abrir y cerrar las manos fuertemente y mantener la cabeza entre las rodillas hasta que nos sintamos mejor", apunta el doctor.

El reto de un diagnóstico acertado

Sin embargo, hay casos en que estos episodios sincopales pueden ser la manifestación de una enfermedad cardiológica grave. De este modo, es posible que se produzca el enlentecimiento severo de la frecuencia cardiaca, lo que provoca que nuestro corazón no genere los latidos necesarios para garantizar el flujo sanguíneo a nuestro cerebro. Esto sucede habitualmente en los trastornos de conducción eléctrica del corazón que aparecen a medida que envejecemos. Generalmente, se presentan síntomas premonitorios como mareos más o menos fugaces a los que no les damos importancia hasta que desembocan en un síncope.

El doctor Benezet reconoce que, "en estos casos, dar con el diagnóstico correcto puede convertirse en un auténtico reto, porque cuando el paciente llega a nuestra consulta, al tratarse de trastornos fugaces, puede que no presente ningún síntoma ni alteración llamativa en las pruebas que realicemos". Cuando, finalmente, se llega al diagnóstico, el tratamiento pasa por el implante de un marcapasos que detectará si el corazón genera latidos propios. En caso contrario, se procederá a estimularlo eléctricamente de manera imperceptible y mantener, así, una frecuencia cardiaca adecuada, con el propósito de mejorar el pronóstico y calidad de vida de estos pacientes. El aparato se coloca habitualmente por debajo de la clavícula, a nivel subcutáneo, mediante una cirugía que no suele requerir anestesia general. Los cables pasan a través de una vena hasta las cavidades del corazón.

El hecho de que los síntomas premonitorios se manifiesten de forma fugaz hace que sea difícil llegar al diagnóstico

En otras ocasiones, lo que sucede es que la frecuencia cardiaca es excesivamente rápida, tan rápida, que impide que el corazón se llene y bombee de forma efectiva la sangre a nuestro cerebro. "Este es el caso de las arritmias que padecen pacientes con patología cardiaca como infartos, prótesis valvulares o ciertas cardiopatías familiares", explica el doctor. De igual manera que en el caso anterior, el hecho de que los síntomas premonitorios se manifiesten de forma fugaz hace que sea difícil llegar al diagnóstico.

En cualquier caso, la recomendación principal para un paciente que haya sufrido un síncope es que acuda al especialista para que lo valore y lo someta a una revisión cardiológica. De este modo, ante la sospecha de una causa arrítmica (bradicardias o taquicardias severas), será remitido a una Unidad de Arritmias con experiencia para completar el estudio y proporcionarle el mejor consejo y tratamiento.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital la Luz.

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