¿Por qué disfrutamos con el miedo y el terror? Un experimento en una casa encantada nos da algunas respuestas
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CURVA EN 'U' EN TÉRMINOS DE MIEDO Y DISFRUTE

¿Por qué disfrutamos con el miedo y el terror? Un experimento en una casa encantada nos da algunas respuestas

Los seres humanos tienen una zona especial donde el miedo puede transformarse en una experiencia agradable

placeholder Foto: Personajes de la casa encantada de Netherworld en Norcross, Georgia, EE.UU. Foto:  EFE/ERIK S. LESSER
Personajes de la casa encantada de Netherworld en Norcross, Georgia, EE.UU. Foto: EFE/ERIK S. LESSER

A muchas personas les gusta sentir miedo, aunque todavía no está clara la razón. Un estudio encuentra que el miedo tiene un "punto dulce" que puede causar placer a los humanos, aunque, según los investigadores de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), la línea es muy fina, con demasiados estímulos espantosos que convierten fácilmente la diversión en un momento desagradable.

"Al investigar cómo los humanos obtienen placer del terror, encontramos que parece haber un 'punto dulce' en el que se maximiza el disfrute", explica el autor principal Marc Malmdorf Andersen en declaraciones recogidas por Study Finds. "Nuestro estudio proporciona algunas de las primeras evidencias empíricas sobre la relación entre el miedo, el disfrute y la excitación física en las formas recreativas de miedo".

Foto: La casa sangrienta de Steven Nokak. Foto: Twitter

Los autores del estudio, publicado en la revista científica 'Psychological Science' sospechan que la excitación fisiológica juega un papel en el por qué la gente encuentra tan atractivas las películas de terror y las casas encantadas. Esta excitación incluiría un pulso acelerado y una liberación de hormonas en el cerebro de la persona asustada.

Encierro en una casa embrujada

Para averiguar cómo y por qué sucede esto, Andersen y su equipo examinaron a 110 voluntarios mientras caminaban por una casa encantada en Dinamarca. Los investigadores equiparon a cada persona con un monitor de ritmo cardíaco para registrar datos en tiempo real mientras exploraban la casa.

"Si la gente no está muy asustada, no disfruta tanto de la atracción y lo mismo ocurre si está demasiado asustada"

Esta casa embrujada estaba equipada con una serie de trucos de miedo, como varios sobresaltos y sustos, que hacían que zombis u otras criaturas aparecieran de repente simulando un ataque a los participantes.

Los investigadores también observaron al grupo a través de unas cámaras que los estaban grabando en directo, lo que permitió hacer observaciones en tiempo real sobre la reacción de un participante a los estímulos de miedo. Finalmente, los participantes evaluaron su propio nivel de miedo y disfrute después de su paseo por la casa.

Con todos estos datos, el equipo sugiere que el miedo recreativo juega un gran papel en el hecho de que un pequeño susto puede ser algo divertido. Los investigadores apuntan que el miedo recreativo es la experiencia emocional mixta de sentir miedo y disfrute simultáneamente. Normalmente, el miedo es una sensación desagradable que ha evolucionado para proteger a los humanos de situaciones dañinas.

"Sin embargo, estudios anteriores sobre el miedo recreativo no han podido establecer una relación directa entre el disfrute y el miedo", apunta Andersen. "Realizar nuestro estudio en una atracción encantada, donde los participantes gritan tanto de miedo como de placer, facilitó esta tarea".

Una línea fina

"También presentó desafíos únicos, como la inmensamente compleja logística asociada a la realización de estudios empíricos en un contexto ‘desordenado’ del mundo real como una casa encantada", añade el científico danés.

placeholder Una casa encantada. Foto: Universidad de Aarhus
Una casa encantada. Foto: Universidad de Aarhus

Los resultados revelan una curva en forma de 'U' en términos de miedo y disfrute entre los participantes. Entre las reacciones del corazón, los sentimientos propios y las observaciones de los demás, los seres humanos tienen claramente una zona especial donde el miedo puede transformarse en una experiencia agradable en lugar de ser demasiado aburrido o demasiado traumático.

"Si la gente no está muy asustada, no disfruta tanto de la atracción, y lo mismo ocurre si está demasiado asustada", explica Andersen. "En cambio, parece ser el caso que una cantidad 'justa' de miedo es clave para maximizar el disfrute".

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