¿Por qué nos vuelven locos los alimentos crujientes? Nuestro cerebro tiene la culpa
  1. Alma, Corazón, Vida
LOS SABOREAMOS MÁS

¿Por qué nos vuelven locos los alimentos crujientes? Nuestro cerebro tiene la culpa

Según los investigadores, el sonido es el gran olvidado de nuestra experiencia culinaria

Foto: ¿Por qué nos vuelven locos los alimentos crujientes? Nuestro cerebro tiene la culpa
¿Por qué nos vuelven locos los alimentos crujientes? Nuestro cerebro tiene la culpa

¿Por qué nos vuelve locos el sonido crujiente de los alimentos? No es casual y tiene raíces profundas que, en ocasiones, aprovechan los expertos en marketing para vendernos comida poco saludable.

El sonido es el gran olvidado de nuestra experiencia culinaria y comprenderlo mejor puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos o unos que nos gusten más.

Foto: Investigadores australianos desarrollan patatas fritas chip sin apenas grasa

Esto lo sostiene el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestros sentidos.

Experiencias culinarias multisensoriales

"Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor", explica a BBC.

"Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías"

Spence es director del laboratorio Crossmodal Research, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), aparte de trabajar con especialistas en psicología, neurociencia y cocina, colabora con chefs de renombre, como Ferrán Adriá, para crear experiencias culinarias "multisensoriales".

Comer, según Spence, es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

Cómo recuperar el crujiente de las patatas
Cómo recuperar el crujiente de las patatas

"Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, añade la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. "Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente".

De hecho, uno de los mayores logros de Spence es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la patata frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de este snack sería diferente si se alterara su crujido. Y resultó que sí.

Asociamos crujiente con saludable

"La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa", señala Spence. "A nadie le gusta la idea de una patata frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor".

"Algunos alimentos crujientes suelen tener un alto contenido en grasa.... y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido"

"Es una reacción instantánea en nuestro cerebro", apunta el psicólogo. "Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías. Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más 'ruidosos' suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable".

Foto: ¿Cuáles son los alimentos con más grasas saturadas?

"Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes, como las galletas, los cereales o los fritos, suelen tener un alto contenido en grasa.... y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido", añade.

"Finalmente", concluye Spence, "otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos 'interesante', pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo".

Alimentos Gastronomía Consultoría Neurociencia Cerebro
El redactor recomienda