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Qué es la hipergamia y en qué se diferencia de la hipogamia o la homogamia
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¿HAS DADO "EL BRAGUETAZO"?

Qué es la hipergamia y en qué se diferencia de la hipogamia o la homogamia

Algunas personas buscan a una persona guapa e inteligente y otras directamente miran su cuenta corriente. ¿Qué nos dice este hecho del mundo actual?

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

¿Qué es lo que buscas a la hora de conocer a una persona? La mayoría de nosotros apostarán por atributos como el aspecto físico, la inteligencia o si es muy o poco divertida. Pero a lo que más de uno le costará reconocer es que lo que de verdad admiran es su estatus social o económico. A esto se le conoce por hipergamia, es decir, la tendencia a ligar o coquetear con alguien que tiene un estatus económico o social muy superior al tuyo.

Lo que en términos vulgares se puede conocer como "dar el braguetazo", la hipergamia curiosamente proviene de la tradición hindú y fue acuñado por primera vez en el siglo XIX cuando se traducían los libros clásicos de leyes hindúes del sánscrito al inglés. En este sentido, la palabra anglosajona para referirse a esta tendencia es "marry up". Y esta es una de las razones por las cuales cuando consultamos el término en diccionarios de lengua inglesa se defina como "la práctica entre las mujeres hindúes de casarse con una casta al menos tan alta como la suya", según explica el periodista Zachary Zane, en la revista 'Men's Health'.

La hipergamia tiene que ver con cómo se estructura la sociedad para evitar que haya igualdad económica entre hombres y mujeres

Gracias a los avances sociales en las teorías de género y en la conciencia feminista de buena parte de la sociedad, poco a poco la idea de que todo lo que una mujer puede aspirar en la vida es contraer matrimonio con algún hombre que la mantenga ha ido desapareciendo. Esto es lo que precisamente primaba en la Edad Moderna y a mediados del siglo XVII, cuando muchas mujeres tenían que ingresar en conventos si querían cultivarse en las ciencias y las letras, o al menos aprender a leer o escribir, ya que de lo contrario les esperaría una vida entera atada a los hombres. Un ejemplo de ello es la filósofa Mary Astell o también Madame de Scudéry, quienes se alfabetizaron para empoderarse y crearon clubes de lectura en los que instruían a otras mujeres.

Ahora, en pleno siglo XXI, las relaciones entre un hombre mayor y de buen estatus socioeconómico con mujeres jóvenes están mal vistas. En muchos casos, casarse con alguien solo porque es rico puede parecer superficial o poco ético. Helen Fisher, experta en citas, asegura que de alguna forma la hipergamia responde a un "proceso de evolución adaptativa, ya que garantiza o aumenta la probabilidad de que los hijos que tengas vivan lo suficiente para poder reproducirse". Es un tema polémico y espinoso; bastaría con dejar claro que cada uno es libre de escoger a su propia pareja, sea por los motivos que sean.

Si bien muchas sociedades han progresado para promover la igualdad de genéro, todavía existe una brecha salarial de género

"Cientos de miles de años atrás querías a un hombre que tuviera más recursos o fuera propietario de tierras", asevera Fisher. "Al fin y al cabo, un hombre con dinero era más adecuado para ayudarte a criar a los hijos". De hecho, la investigación antropológica indica que la hipergamia todavía pervive en cierto modo. Un 'paper' de 2016 en el que se investigó la diferencia de ingresos entre parejas de 1980 y 20122 descubrió que la tendencia de que una mujer se case con un hombre con más recursos económicos que ella seguía persistiendo hoy en día.

Hay que matizar: la riqueza no solo la define el capital, los ingresos o los ahorros. También la clase social y, por tanto, la influencia que pueda tener en su entorno o en la sociedad. En este sentido, ser bien avenido no solo denota un rasgo de riqueza material, sino también poder de influencia, que bien podría estar representado por las amistades o contactos con los que se codea el individuo y no tanto por el número de ceros en la cuenta bancaria.

Foto: Mary Astell junto a la tercera edición de su libro. (Wikipedia)

Por supuesto, "la hipergamia no solo es un producto de la evolución", sostiene Zane. "También tiene que ver con la forma en la que se estructura la sociedad para evitar que las mujeres logren la igualdad económica respecto a los hombres. Históricamente, las mujeres no han tenido el mismo acceso a la educación, por ello hay todavía un techo de cristal en muchas profesiones dominadas por hombres, como la ingeniería o la tecnología. Debido a esto, muchas se han visto obligadas a depender financieramente de los hombres. Si bien muchas sociedades occidentales han progresado para promover la igualdad de genéro", prosigue el periodista de la 'Men's Health', "intentando crear oportunidades profesionales, educativas y financieras, todavía existe una brecha salarial de género".

Más que el dinero

Evidente y afortunadamente, el poder económico o social no es lo único que se busca a la hora de escoger pareja. Según Fisher, quien ha realizado un estudio sobre personas solteras, "el 95% asegura que quieren a alguien que los respete, alguien en quien pueda confiar, que les haga reír y tenga tiempo para ellos". Aunque el escenario de incertidumbre que se nos pinta en el futuro, sobre todo en el ámbito de la economía, puede ser determinante a la hora de buscar cierta estabilidad financiera a la hora de buscar pareja.

Foto: La lectura nos libera el alma y la mente. (Annie Spratt para Unsplash)

Sea como sea, lo más probable es que la persona con la que estés destinado a vivir o a enamorarte comparta espacios comunes contigo en los que no figuren la más alta o más baja sociedad. Básicamente, porque al menos aquí en España, la clase media venida a menos sigue siendo la más mayoritaria. Y en algún momento de nuestra vida es muy probable que todos acabemos en trabajos precarios para subsistir. A no ser, claro está, que recibas una renta o te caiga una buena herencia del cielo.

Hasta que la utopía tecnológica no se haga real y nos libre del trabajo, como muchos expertos piensan que sucederá con el empleo tras la irrupción de la automatización, la gran mayoría de la población estará condenada a seguir ganándose el pan con el sudor de su frente. Y, aunque haya notables diferencias de ingresos y desigualdad, seguiremos enamorándonos por motivos de otras personas por motivos muy diferentes a la cuenta bancaria. Quién sabe.

¿Qué es lo que buscas a la hora de conocer a una persona? La mayoría de nosotros apostarán por atributos como el aspecto físico, la inteligencia o si es muy o poco divertida. Pero a lo que más de uno le costará reconocer es que lo que de verdad admiran es su estatus social o económico. A esto se le conoce por hipergamia, es decir, la tendencia a ligar o coquetear con alguien que tiene un estatus económico o social muy superior al tuyo.

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