Para qué te sirve ser guapo en tu empleo: la obsesión por la belleza
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Para qué te sirve ser guapo en tu empleo: la obsesión por la belleza

Somos la generación que más importancia le da al físico de la historia, así que si eres atractivo estás de suerte en el ámbito laboral

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Dos de cada diez veinteañeras surcoreanas se someten a intervenciones plásticas al terminar la universidad para encontrar trabajo. Corea del Sur es en la actualidad la meca de la cirugía estética, con más de 3.000 clínicas especializadas a las que acuden jóvenes de otros países asiáticos para conseguir rostros parecidos a los de las actrices o 'idols' de moda. Muchas acuden porque creen que mejorar su aspecto físico les abrirá las puertas del mercado laboral, incluso es bastante frecuente pedirlo como regalo al terminar los estudios. Ojos grandes, nariz afilada, rostro con forma de corazón, dentadura perfecta... el patrón de belleza en el país asiático es mucho menos ambiguo que en Occidente.

Quizá suene estrambótico, incluso algunos pueden pensar que es una locura, pero es innegable que la obsesión por la belleza es una pandemia mundial. El éxito profesional y el atractivo van de la mano, y aunque no sea justo o incluso pueda molestar a muchas personas, es un hecho empíricamente probado. Los guapos no son mejores en su trabajo, pero las investigaciones aseguran que las personas con rostros más bellos suelen ser más confiables y se les atribuyen más rasgos positivos: se consideran más capaces y más inteligentes (aunque no siempre lo sean).

Los estándares

Aunque suele decirse comúnmente que la belleza está en el ojo del que mira, nadie busca una proporción áurea, sino algo que se ajuste a los cánones actuales (que por supuesto evolucionan y son cambiantes). Nadie puede negar que somos la generación más obsesionada por el físico que ha poblado la Tierra. Cada vez más personas se apuntan al gimnasio para modelar su cuerpo, otras tantas pasan por el bisturí para combatir el paso del tiempo, y los anuncios y la industria de la moda no ayudan en exceso: continuamente te recuerdan que debes ser más guapo y más delgado si quieres ser feliz. Y debes serlo ahora, 'carpe diem', mientras seas joven.

Foto: Amigos y familia determinan nuestro ideal de belleza

"La apariencia física ejerce un fuerte control sobre nuestra psique y alimenta la discriminación social de las personas que no se ajustan físicamente a los estándares de belleza del momento", cuenta la periodista Mona Chollet, autora de 'Belleza fatal: las nuevas caras de la alienación femenina'. "Se nos inculca el canon desde pequeños, ya sea a través de dibujos animados o de series de televisión, donde la belleza física se asocia a la belleza interior", cuenta.

Las personas con rostros más bellos suelen ser más confiables y se les atribuyen rasgos positivos: se las considera más capaces y más inteligentes

En la actualidad hay cientos de artículos que potencian ese interés por verte (y que te vean) atractivo. 'La guía de los diez puntos para convertirse en un hombre más atractivo', reza este artículo de 'Medium', que enseña a los hombres cómo deben hacer para poder ligar en tiempos donde son líderes las aplicaciones como Tinder. "Cómo engañar a la gente para que piense que eres atractivo", cuenta la psicóloga Angela Volkov en este otro. Mitad irónico, mitad serio, el artículo menciona conceptos como el llamado 'efecto animadora', que se basa en que las personas siempre verán más atractivas a otras cuando están en grupo en lugar de a nivel individual. Dicho concepto se hizo famoso con la retransmisión de un capítulo de 'Cómo conocí a vuestra madre'.

Los guapos ganan más

Que a los presentadores de televisión o los actores se les presuponga un físico atractivo es bastante normal, pero la fiebre por la belleza está llegando a otros estratos de la sociedad. Los estudios demuestran que la gente guapa gana un 12% más que los menos agraciados e incluso un análisis publicado en 2016 descubrió que los candidatos con mejor aspecto físico tienen más probabilidades de ser elegidos. Algunos expertos apuntan que aquellas personas que toda la vida han sido percibidas como más guapas tienen más confianza, y esa seguridad es la que repercute en que sus sueldos sean más altos.

La gente guapa gana un 12% más que los menos agraciados, según los estudios

En 2013 los investigadores italianos Giovanni Busetta, Fabio Fiorillo y Emanuela Visalli, profesores de la Universidad de Messina, llegaron a unas conclusiones muy claras tras establecer un estudio sobre la importancia del atractivo físico: "Para una mujer fea es mejor invertir en cirugía estética que en educación". Aseguraron que las nuevas tendencias de la empleabilidad están basadas en el atractivo físico, mucho más que en las tradicionales diferenciaciones regionales, la educación y la experiencia laboral.

"La belleza es un bien público, personal y humano que ha existido y existirá siempre porque es un criterio que se aproxima a otros", explicó el psiquiatra Jesús J. De la Gándara a El Confidencial. "Es un símbolo de salud y de placer, se aproxima a la felicidad porque genera bienestar, y es una fuente de poder, pues la belleza impone una imagen sobre los demás, atrae, tiene más éxito social y gana más dinero".

Según un estudio, las personas menos atractivas aprenden a valorar los atributos espirituales y cultivan intereses menos superficiales

Asegura que es mezquino culpar a los medios de comunicación o la tecnología de nuestros problemas con la belleza, en realidad es algo intrínseco del ser humano. "Las soluciones hay que buscarlas en nosotros mismos. La sabiduría, para conocer y admitir la verdad; la bondad, para reconocer y tolerar los defectos y conflictos; el equilibrio y la mesura; la higiene física y mental, como antesala de la salud; los tratamientos, cuando sean necesarios, y la ética, que es el disfrute de la vida”, concluye.

Y si eres poco agraciado, ¿no queda ninguna esperanza para ti? En realidad, siempre podrás usar distintas estrategias, en otras palabras, debes potenciar tus atributos para no frustrarte y los expertos también aconsejan que aspires a objetivos realistas. Además, según un estudio realizado en 'hotornot.com', George Loewenstein y Dan Ariely descubrieron que las personas menos atractivas aprenden a valorar más los atributos espirituales y cultivan intereses menos superficiales por norma general. Lo que a la larga probablemente sirva mucho más, porque la belleza es efímera, pero haberse leído a los autores rusos se mantiene en el tiempo y, a la larga, salva muchas más conversaciones.

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