CITA CON EL DOCTOR DE LA BELLEZA

El cirujano plástico preferido de Instagram desvela el lado oscuro de su negocio

Ashkan Ghavami lleva toda su vida dedicándose a realizar los sueños estéticos de las 'celebrities', además de ser pionero en la difusión de sus trabajos a través de las redes

Foto: Foto: Instagram.
Foto: Instagram.

"Veo un privilegio en el hecho de que alguien se ponga en mis manos para alterar su cuerpo. Nada es tan sagrado como él". Así valora su trabajo el que quizás sea el cirujano plástico más famoso de la actualidad, Ashkan Ghavami, el cual ha modificado la figura de 'celebrities' tan importantes como Iggy Azalea, Amber Rose y Tori Spelling. ¿El motivo de su éxito? Compartir sus obras a través de las redes sociales, concretamente por su perfil de Instagram, donde comparte vídeos educativos sobre su día a día y los cuerpos que trata.

Con más de 347.000 seguidores, Ghavami usa las redes sociales para documentar los procedimientos que lleva a cabo y sus correspondientes resultados. En una entrevista para el diario 'Vox' explica la naturaleza de su éxito y los detalles más curiosos de la exposición virtual que realiza de sus pacientes. El cirujano comenzó a publicar imágenes personales. Rápidamente, se dio cuenta que no había ningún cirujano plástico famoso, y teniendo en cuenta que su empleo tiene un alto grado de componente estético, pensó que sería buena idea enseñar parte de su trabajo.

Algunas de mis publicaciones más educativas tienen menos visitas porque la foto de portada no es el trasero de una chica

"Todo lo que hacemos es visual", confiesa. "Se sabe nada más mirar si está bien hecho o no. Es cirujía plástica, no operar a corazón abierto. Algunos de mis superiores, los médicos de pelo gris más ancianos, lo criticaron de broma. Pero al cabo de un año o así me preguntaron: '¿Cómo lo haces?' Ahora, conozco cirujanos que están a punto de jubilarse y que están abriendo sus primeros perfiles en Instagram".

Poca ética

Ghavami reconoce que hay ciertas barreras legales y profesionales a la hora de exponer su trabajo. "No se puede publicar nada de nadie sin que el paciente te dé permiso. Esa es la regla número uno", explica. "Debes tener cuidado con cosas de los pacientes que están en un segundo plano, porque alguien puede tomar una captura de pantalla y hacer zoom". Pero ante todo, el enfoque de su acción gráfica debe de estar puesto en "la educación, la seguridad y el cuidado del cliente". Y agrega: "Algunas de mis publicaciones más educativas tienen menos visitas porque la foto de portada no es el trasero de una chica".

Las personas me etiquetan en sus fotos porque se sienten felices y orgullosas de sus progresos estéticos

Ahora que por fin puso de moda que médicos y cirujanos plásticos compartieran imágenes de su vida cotidiana en las redes, admite que hay muchos problemas éticos. "Algunos realizan fotos del antes y después, o usan Facetune, o muestran a los mismos pacientes una y otra vez", narra. "Es horrible lo que está pasando. Yo pretendo dar una imagen completa y precisa al mostrar muchos vídeos de pre y postoperatorios. Supongo que en cierto sentido solo se ve una intención promocional o publicitaria, pero lo único que pretendo es que la gente sea consciente de lo que hago y lo bien que se me da".

Poco a poco, las obras y milagros de Ghavami se fueron haciendo populares entre la comunidad estética. De ahí que muchas 'celebrities' quieran posar en sus fotografías. "Iggy Azalea fue una de las primeras que se mostró abierta a la hora de hablar de este tipo de cirugía", explica. "Hasta me invitó a su casa para el Día de Acción de Gracias y me dedicó una canción por redes sociales sin pedírselo. Ahora, la gente me etiqueta en sus fotos porque se sienten felices y orgullosas de sus progresos estéticos. Como la gente que etiqueta a Gucci porque les encantan sus zapatos".

Solo porque fueran a la universidad y prestaran juramento no significa que los cirujanos sean buenas personas

Al final y a raíz de su fulgurante éxito, Ghavami creó tendencia y ahora muchos cirujanos suben sus trabajos a Instagram, como si se tratara de una disciplina artística como otra cualquiera. Pero cuidado: no todos son verdaderos profesionales. "Hay que tener cuidado, porque cualquiera quiere y puede tener una cuenta de Instagram atractiva. Asegúrate ante todo de que están certificados por la comisión adecuada y tienen los permisos. Hay médicos que han estado fuera del negocio durante dos años y ahora pagan por obtener 200.000 seguidores para que puedan posicionarse mejor", avisa.

"Desde el punto de vista del consumidor, es muy peligroso. Hace muy difícil descubrir quién posee un certificado legítimo y quién es falso", advierte Ghavami. "La medicina sigue siendo algo sagrado, pero los cirujanos y médicos siguen siendo humanos; solo porque fueran a la escuela de medicina y prestaran juramento no significa que sean buenas personas. Para mí el cuerpo es sagrado. Amo lo que hago, más que el dinero. Si eso cambia alguna vez, me retiraré y me dedicaré a otra cosa", concluye.

Alma, Corazón, Vida

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