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Por qué tienes tanto miedo a volar en avión y cómo solucionarlo

Es un medio seguro que, sin embargo, sigue causándonos pavor. Hay motivos por los cuales odias no tener los pies en el suelo y también maneras de evitar entrar en pánico

Foto: Foto: iStock.
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Aunque los aviones son uno de los medios de transporte más seguros que existen, mucha gente les tiene absoluto pavor. Los accidentes son muy poco frecuentes, y los progresos en seguridad han avanzado mucho en las últimas décadas. Sin embargo, según las estadísticas, hasta un 25% de las personas que viajan en avión tienen miedo a volar, aunque en ocasiones no queda más remedio que ingerir un tranquilizante y hacer de tripas corazón.

¿Qué tiene el avión que frente al coche, con el cual se registran muchos más accidentes, nos da tanto miedo? Por supuesto, está el hecho de que nos encontramos en el aire, algo a lo que no estamos acostumbrados en absoluto, pero además es que existen muchos tipos de fobias diferentes: los que creen que el avión se va a estrellar, los que temen sufrir un ataque de pánico durante el vuelo, los que tienen miedo a no poder escapar y, por supuesto, entre los que se encuentra buena parte de la gente, aquellos que temen los ruidos propios del avión y las turbulencias.

No podemos engañarnos: a nadie le gusta pasar por un tramo de turbulencias en el que los azafatos te indican que te mantengas sentado en tu sitio y con el cinturón puesto; sin embargo, aunque nuestro miedo se basa en buena parte en algo real, también hay que tener en cuenta que se trata de algo más que normal que no denota ningún peligro. El psicólogo Tom Bunn así lo explica en su libro 'Conquistar el miedo a volar', con el que pretende que aquellas personas que se ven paralizadas por el terror a la hora de coger un vuelo consigan transformar esos pensamientos de terror en otros positivos.

Algunas preguntas frecuentes

"El miedo a las turbulencias es un problema emocional", explica en la revista 'Psychology Today'. "Es normal que la gente se haga muchas preguntas. Siente como si el avión estuviera cayendo, cree que hay peligro y no tiene control sobre la situación ni tampoco medios para escapar, es la receta perfecta para el pánico, por ello lo mejor es comprender las turbulencias para sentir que, realmente, no sucede nada". Algunas preguntas sobre las turbulencias muy típicas son las que vienen a continuación.

En las bajadas se libera la hormona del estrés, (no siendo así en las subidas), por eso nos da la impresión de que el avión se precipita hacia el suelo

Si va a haber turbulencias, ¿por qué no cancelan el vuelo? Generalmente las aerolíneas no saben cuánto de graves serán las turbulencias, y como realmente no se trata de un problema de seguridad para el avión o los pasajeros (siempre que uses el cinturón, que aunque no lo creas sirve para algo), no hay razón para cancelarlo. Puedes sentir miedo, pero eso no es un sinónimo de peligro.

Si no hay peligro, ¿por qué algunas personas se hacen daño durante las turbulencias? ¿Alguna vez has oído que un piloto se haya lastimado durante ellas? No, porque utilizan el cinturón de seguridad. "Los medios de comunicación rara vez explican que los pasajeros heridos no usaban el cinturón", explica Bunn, "y es algo fundamental para entender que si lo usas no te pasará nada".

¿Por qué parece que nos precipitamos en el vacío? Bunn indica que durante las turbulencias el avión se mueve hacia arriba y hacia abajo. Sin embargo, los movimientos descendentes liberan hormonas del estrés, mientras que los ascendentes no lo hacen. Por eso notamos las caídas pero no las subidas, y nos da la impresión de que el avión está precipitándose.

Cómo evitar el pánico

La respuesta es sencilla: como en todo, solo hay que entrenar. Él propone lo que llama 'El ejercicio de tres botones', que sirve para ir mitigando ese miedo ancestral a surcar el aire y no tener los pies en la tierra. "En realidad se trata de un ejercicio que puedes usar cada vez que te encuentres estresado por algo, se trata de imaginar que tienes unos botones que puedes usar para calmarte", cuenta.

Imagina que alguien te ha pegado una pegatina en la frente con la imagen de un botón que tiene el número uno. En la barbilla tendrás otro con el número dos, y una tercera pegatina estará pegada en el dorso de tu mano.

Ahora, imagina que te sientes alarmado y que hay una persona contigo que suele producirte mucha sensación de calma. Estás abrumado y preocupado, pero cuando tocas con un dedo la pegatina del botón uno la cara de tu amigo, pareja o familiar viene a ti.

El siguiente paso es tocar el botón dos, entonces puedes escuchar la voz de esa persona, que te calmará profundamente.

Por último, presiona el botón tres que se encuentra en la palma de tu mano. Cuando eso suceda, la persona que has visualizado te dará un toque tranquilo en el brazo, o quizá un abrazo, cualquier gesto apropiado en función de la relación que tengas con ella. Notarás entonces cómo vas calmándote.

El psicólogo asegura que si practicas todos los días este truco podrás activar tu sistema nervioso parasimpático para que se calme automáticamente en cualquier momento que lo desees. Entrena, pues, y feliz vuelo.

Alma, Corazón, Vida

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