Trucos para comer fruta todos los días
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Trucos para comer fruta todos los días

Si te sientes culpable porque no tomas ni una sola pieza a la semana, aquí van algunos consejos que te harán cambiar de forma de vida para siempre

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Habrás escuchado miles de veces sobre la importancia de comer fruta y cómo repercute, de manera beneficiosa, en nuestra salud. Es posible, no obstante, que no seas muy fan y que te escaquees siempre que puedes, y al final llega el final de la semana y te preguntas cuánta has comido en total, cuando los expertos dicen que tienen que ser cinco piezas al día, ¿o quizá eran tres?

Piénsalo, la fruta tiene muchísimas ventajas, entre ellas: aporta agua, vitaminas, minerales, fibras, antioxidantes (que previenen el envejecimiento prematuro de las células) y además es una opción dulce estupenda cuando quieres tomar azúcar natural. Y no pongas excusas, porque otra cosa no, pero hay una amplia variedad a elegir. Al fin y al cabo, cambia cada temporada. Por tanto, si estás pensando ampliar tu ingesta, ahí van algunas ideas que te ayudarán a comer al menos una pieza al día.

Elige bien

Quizá el problema radique en que no te gusta la fruta porque, simplemente, no sabes escoger. En realidad se trata casi de un arte, aunque también depende de si te gustan verdes o maduras. Si no vas a comértelas en el momento, lo mejor que puedes hacer es comprar de esa que encontrarás en buena calidad durante todo el año, véase manzanas, plátanos, uvas o peras. Requieren una preparación mínima y, además, tienen una vida útil bastante larga.

Si las colocas en una zona visible, te será más fácil acabar pegándolas un bocado. En ensaladas, zumos o postres, puedes tomarlas de muchas formas

Por supuesto, no hay nada malo con el melón, los mangos, la sandía, las papayas o las fresas. Están muy buenas pero no puedes intentar correr si aún no has comenzado a andar. Estas frutas están cargadas de fibra y antioxidantes, pero requieren refrigeración y cierta preparación para poder disfrutarse, y es importante que no la metas toda en el frigorífico, (ahora te explicaremos por qué). Por tanto, lo ideal sería que optaras por introducir en el carrito siempre alguna de esas piezas que son fáciles de preparar, y opcionalmente si el cuerpo te lo pide las que no.

Déjala a la vista

Como si fuera un bodegón, cuando llegues a casa lo mejor que puedes hacer es dejar todo lo que has comprado a la vista, de manera que irás comprobando cómo el paso del tiempo hace mella en ellas hasta que alcancen su punto óptimo y te las quieras comer. Si te gustan las manzanas verdes, a lo mejor esa misma noche quieres comerte una, pero si el plátano lo prefieres un poco pasado quizá debas esperar unos cuantos días.

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La cuestión es bastante sencilla: si la metes en el refrigerador es bastante probable que no te acuerdes mucho de ella, pero si la tienes a la vista, tarde o temprano acabarás por darle un bocado.

¿Cuándo comerla?

Otra cosa buena de la fruta es que es flexible. No hay una hora determinada para comer fruta, cualquier momento es bueno y además se puede tomar de miles de formas. Por ejemplo, por la mañana, mientras preparas el desayuno, puedes picotear alguna pieza o prepararte un zumo de naranja. Como tentempié también es una grandísima idea, pero si tu problema es que no quieres comerla sola y no se te ocurre en qué platos añadirla, ahí van algunas ideas.

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Ensaladas. Trozos de piña o de manzana, incluso de pera o naranja, o si eres más atrevido y quieres meter fresa, granada o kiwi... Ya sea en las de pasta, quinoa o incluso canónigos, podrás endulzarlas y dar un toque más especial a tu comida.

Postres. Helados, carpaccios, macedonias de fruta, compotas en las que puedas incluir frutos secos, canela o cacao, siempre tienes que dejar volar tu imaginación y, claro, tener tiempo para preparar platos un poco más elaborados.

Batidos. A ver, no es la opción más sana pero si no queda otro remedio... Pueden ser un primer contacto con la fruta y siempre serán mejor que los refrescos azucarados. Puedes preparar zumos naturales o smoothies y saciar el hambre de la tarde o acabar la noche con algo dulce.

Si ninguno de estos consejos te ha convencido, siempre puedes emular a los coreanos en sus intentos de comer fruta, leyendo aquí.

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