CAMBIAR NO SIEMPRE ES MALO

Cómo hacer frente a un desafío laboral: de la zona de confort a la de valor

La mayoría de las personas no conocen sus límites hasta que no se esfuerzan por traspasarlos. ¿Quieres alcanzar todo tu potencial? Te contamos cómo hacerlo

Foto: Foto: iStock.
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Hay muchas razones por las que la mayoría de las personas no se sacan el máximo partido y alcanzan su mayor potencial en su puesto laboral. Se quedan estancados en ese empleo en el que se encuentran cómodos y jamás salen de su zona de confort. Cuando se les presenta un desafío huyen y terminan sintiéndose frustrados e insatisfechos, no solo consigo mismos sino con sus vidas en general.

Pasamos muchas horas en nuestra empresa y en muchas ocasiones haciendo tareas que no nos gustan. Dar un salto y pasar a la zona de valor debe ser primordial para no estancarnos y agobiarnos. Pero sin ser proactivos para romper las barreras que te tienen atascado, las actividades que podrían conducir a una mayor felicidad y satisfacción, permanecen en el olvido.

La manera más común de proteger nuestra seguridad individual o disminuir esa sensación de vulnerabilidad es no aventurarnos fuera de esa comodidad que nos rodea. Ser precavidos minimiza lo que de otro modo podría alterar nuestro equilibrio emocional. Cada vez que la posibilidad de fracaso o rechazo aparece, un programa de supervivencia primigenio que instintivamente reside dentro de nosotros alza la voz, advirtiéndonos con vehemencia que retrocedamos ante lo que teme que pueda derrotarnos mortalmente.

No quedarse estancado

Hay momentos en la vida laboral en el que la falta de retos profesionales puede hacer mella en la motivación y expectativas de futuro de los empleados. Sobre todo, cuando los objetivos que se plantean en el nuevo puesto ya se han cumplido. Es lo que se conoce como estancamiento laboral, una espiral de conformismo, quejas y mediocridad que puede tener un alto riesgo para el candidato y también para la empresa.

Sentir algo de miedo antes de empezar un proyecto es normal, pero a menos que permitas que eso te abrume, es una nueva oportunidad para evolucionar

Si quieres superar este bache, el primer paso es la conversación. Tratar de dialogar es uno de los factores más efectivos a la hora de, como mínimo, detectar el origen del problema que está afectando al profesional. Y si es con un superior mejor que con un compañero. Una vez localizado el problema, lo suyo es que cambiar la rutina (forma de organizarte, de llegar a la empresa, de salir de casa...) y ponerte retos y objetivos con los que recuperar la ilusión.

Tu jefe deberá potenciarte y reconocer tanto tus errores como tus aciertos a la hora de trabajar. Es normal que sufras una desconfianza ante él, pero seguramente todo esté tu cabeza: no tienen nada personal en tu contra.

Ascender es posible

El mercado laboral cada vez es más competitivo y si te creías que eras bueno en algo te acabarás dando cuenta de que siempre hay alguien mucho mejor. O al menos más resolutivo. Los trabajadores que tienen éxito y con un amplio recorrido tanto en su empresa como en el mercado son, sobre todo, proactivos. Mientras que una persona reactiva responde al estímulo, ya sea a la petición del jefe o a un problema que ha surgido, las proactivas se adelantan a estas peticiones.

Esto va más allá de la anticipación de los problemas. Tiene que ver con la planificación y ejecución de tareas sin que un superior tenga que solicitar tales acciones. ¿Tienes la capacidad de actuar, asumir responsabilidades y planificar la toma de decisiones para alcanzar un objetivo? Quizá sea la hora de un ascenso. Si además tienes iniciativa, visión de futuro, capacidades analíticas, determinación, conocimientos de la empresa y no quieres estar cómodo, es el momento adecuado.

Qué te impide salir del hoyo

Sin lugar a dudas, la ansiedad y el estrés. Además, se vinculan con prácticamente todos los otros elementos disuasorios como ser demasiado perfeccionista, carecer de un sentido de autoeficacia, tener miedo al fracaso o a ser rechazo por el equipo, no tener suficiente confianza en uno mismo, ser pesimista o falta de autodisciplina.

El estancamiento laboral es una espiral de conformismo, quejas y mediocridad que tiene un alto riesgo para el candidato y la empresa

Nuestro cuerpo está construido para adaptarse y responder a las demandas que se le imponen. Cuanto más fuertes son, mayor es la respuesta. Cualquier desafío que se presente nos obliga a superar la adversidad, poner a prueba nuestros límites, carácter y compromiso. Nos inspira a decir adiós a nuestra zona de confort. Nuestro mejor yo no se materializará sin una prueba, sin que estemos al límite.

Y mucho más importante: desafiarnos a nosotros mismos. Debes estar dispuesto a vencer las adversidades y entrar en territorio desconocido para llegar a una zona donde no estás acostumbrado sin miedo a lo que otros puedan pensar de ti. Recuerda que sentir algo de miedo antes de empezar un proyecto es normal, pero a menos que permitas que eso te abrume, es una nueva oportunidad para evolucionar.

Alma, Corazón, Vida

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