el problema de la desconfianza

La diferencia entre ligar con un millonario o con una persona común (y no es el dinero)

¿Cómo hacen las personas pudientes para buscar a su media naranja? En ocasiones requieren un poco de ayuda externa como "instrumento de seguridad"

Foto: ¿A dónde irías en tu primera cita? (iStock)
¿A dónde irías en tu primera cita? (iStock)

La película 'Cómo casarse con un millonario', estrenada en 1953, con Marilyn Monroe, Lauren Bacall y Bretty Grable trata sobre tres amigas que intentan encontrar esposo entre los solteros más adinerados de la ciudad. "Vamos, querida", dice el personaje de Bacall en un momento determinado, "sabes perfectamente que cuando un hombre es rico no envejece nunca". Quizá pudiera parecer una mofa, pero lo cierto es que tantas personas hay en este ancho mundo cuya meta vital es hacerse millonarias como las hay que quieren, a toda costa, casarse con alguien que no pase nunca penurias económicas. ¿Para qué?

El dinero no puede comprar la felicidad (o al menos eso dicen), aunque, citando a Woody Allen, procura una sensación tan parecida que se necesita un especialista avanzado para verificar la diferencia. Pero ¿y el amor? Con solo echar un vistazo en internet, encontraremos miles de páginas web que pueden enseñarnos a ligar con un millonario. Lo principal y que aconsejan siempre, por supuesto, es moverse por los ambientes en los que estas personas pudientes suelen pasearse a sus anchas. Ahora bien, ¿y ellos? ¿Cómo hacen para conseguir el amor y saber que no es algo ficticio?

La desconfianza puede ser muy común en aquellas personas que no saben a ciencia cierta si su pareja potencial está con ellas solo por el dinero

'Business Insider' ha indagado en el mundo de aquellos que viajan en jet privado a cualquier parte y disfrutan de unas merecidas vacaciones en playas privadas de Dubai. Desde Lamborghinis hasta casas en los Hamptons, decidieron entrevistar a varios "casamenteros" actuales, los celestinos 2.0 que se encargan de las aplicaciones de citas para millonarios, y estos explicaron las diferencias entre salir con una persona mundana y otra a la que le sobran los ceros en la cuenta bancaria. El consenso fue bastante obvio, pero algunas de las respuestas fueron sorprendentes.

A primera vista, una primera cita con un millonario parece la experiencia soñada por prácticamente todo el mundo. Sin embargo, también tiene una cara negativa: la desconfianza. Como sucedía en 'El príncipe y el mendigo', las personas con altos ingresos tienden a considerar que aquellos que están saliendo con ellos lo hacen por su cartera y no por ellos mismos, algo que, en la mayoría de los casos, no le sucederá a una persona común. El dinero puede jugar un gran papel a la hora de percibir a alguien como potencial interés romántico, y ellos lo saben. Amy Andersen, de Lix Dating (conocida como 'El Cupido de Silicon Valley') fue clara: "Debes determinar desde un primer momento si el dinero es el motivo por el que esa persona está contigo. Esto sucede más a menudo cuando hay una gran diferencia económica en la pareja".

 Parece muy feliz, ¿habrá encontrado el amor?
Parece muy feliz, ¿habrá encontrado el amor?

Ya lo dicen: "pobre niña (o niño, en cualquier caso), rico". ¿Cómo es posible encontrar el amor en un estanque lleno de tiburones que realmente solo quieren tu cartera? El resentimiento es algo muy común cuando, por ejemplo, la parte más pudiente de la pareja tiene que pagar continuamente en las citas. ¿Cómo pueden actuar, en este caso, estos millonarios que no tienen, por otro lado, tiempo suficiente para conocer a fondo a esas primeras citas que podrían convertirse en las personas con las que pasar el resto de su vida? Mediante la investigación. Es entonces cuando recurren a estos casamenteros como Amy Andersen, que son los encargados de buscar a la persona idónea para ellos, que no mire por el bolsillo sino por el verdadero amor. Son los detectives privados del amor.

Los casamenteros 2.0 buscan pareja a sus clientes. Se encargan de realizar entrevistas hasta dar con la adecuada y conciertan las citas

Entonces, estos casamenteros 2.0, ¿qué función tienen? Serían algo así como "guardianes protectores". Llevan a cambo un proceso de investigación en profundidad, no solo sobre las parejas potenciales de sus clientes (vivimos en un mundo hiperconectado en el que, paradójicamente, cada vez tenemos menos tiempo para ver a otras personas), sino que también seleccionan fechas para hacer un hueco a las citas. El equipo de Andersen, por ejemplo, tiene un método de varios pasos en el que se hacen preguntas específicas a la pareja potencial e incluso evaluaciones en persona.

Janis Spindel, otra de estas buscadoras de la pareja perfecta, asegura que no solo acuden como clientes a sus oficinas hombres, también mujeres. Además, ofrece una versión de su aplicación para homosexuales. Los interesados por sus millonarios deben pasar una entrevista de 30 minutos e incluso pagar, tanto por la solicitud para registrarse (unos 20 euros), como por realizar dicha entrevista (de 200 a poco más de 1000 euros). "HAcemos muchas preguntas personales", señala.

Su hija Carly, también casamentera de 'Janis Spindel Serious Matchmaking Inc', explica que los hombres que son súper exitosos son, a su vez, ambiciosos y delicados. Y no hace falta estar bañado en oro para ser una auténtica "diva", añade. Como todo el mundo, los millonarios tienen altas expectativas sobre las aplicaciones y sus citas, y quizá no sea buena idea decepcionarlos.

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