ASESINO SILENCIOSO

La enfermedad ignorada que está afectando a 1 de cada 50 personas

Muchas personas tienen una malformación de los vasos sanguíneos y no lo saben. Que la desarrollen o no es un misterio, pero ¿se puede prevenir?

Foto: Una mujer con dolor de cabeza. (iStock)
Una mujer con dolor de cabeza. (iStock)

Estamos acostumbrados a que cuando hay una enfermedad que afecta a muchas personas la sociedad se conciencia sobre ella. Se suele dedicar mucho tiempo y energía en hablar sobre ese tipo de dificultades que sufren muchas personas. Todo el mundo conoce a alguien que ha tenido cáncer, diabetes o una enfermedad cardíaca. Cuando leemos artículos sobre estas afecciones damos gracias a que no nos está pasando a nosotros.

¿Qué pasa cuando es una enfermedad que padece solamente una de cada cincuenta personas? Un aneurisma permanece al acecho, silencioso, hasta que un día, sin avisar, te cambia la vida para siempre. Muchas de esas personas vivirán toda su vida sin problema. De hecho, la mayoría que la tiene no lo sabe. En España se dan entre 10 y 15 casos por cada 100.000 habitantes, y cualquiera puede estar entre ellos.

Emilia Clarke, Luke Perry o Jorge Javier Vázquez son algunos de los famosos que las han padecido, aunque con diferentes finales. Su historia empezó en el mismo lugar: un vaso sanguíneo que conduce la sangre hasta el cerebro. En algún punto de sus paredes, una malformación/ensanchamiento provocó que los tabiques circulatorios fueran demasiado finos, lo que hizo que se hincharan como un balón y se formara lo que técnicamente se conoce como aneurisma.

Los aneurismas son más frecuentes en los adultos que en los niños y las mujeres tienen mayores probabilidades de sufrirlas que los hombres

Puede presentar una pérdida o una rotura y causar sangrado en el cerebro (accidente cerebrovascular hemorrágico). A menudo, la segunda opción se produce en la zona entre el cerebro y los tejidos delgados que recubren el órgano y se denomina "hemorragia subaracnoidea". Es una amenaza para la vida y requiere el tratamiento médico inmediato. Sin embargo, la mayoría de los aneurismas cerebrales no presentan roturas, no crean problemas de salud y no causan síntomas. A menudo, se detectan durante pruebas que se realizan para otras afecciones.

Su tratamiento puede ser adecuado en algunos casos y puede evitar una 'brecha' en el futuro. Habla con un especialista para garantizar que comprendas cuáles son las mejores opciones para tus necesidades específicas.

Síntomas y causas

¿Tienes un dolor de cabeza repentino e intenso? Tranquilo, quizá no sea nada, pero es el síntoma clave de la rotura de un aneurisma. Esta dolencia suele describirse como la peor que puedas sentir. Los signos y síntomas frecuentes, según la Clínica Mayo, son además: náuseas y vómitos, rigidez en el cuello, visión borrosa o doble, sensibilidad a la luz, convulsiones, caída del párpado, pérdida del conocimiento y confusión.

En España se dan entre 10 y 15 casos por cada 100.000 habitantes, y cualquiera puede estar entre ellos y la mayoría no sabe que lo tiene

Si no hubiera rotura, es posible que sea asintomática, especialmente si el anerurisma es pequeño. Uno más grande puede ejercer presión sobre los tejidos y los nervios del cerebro, lo que posiblemente provoque dolor arriba y detrás de un ojo, pupila dilatada, cambios en la visión y entumecimiento de un lado del rostro. Se desconocen las causas, pero hay una variedad de factores que pueden aumentar el riesgo de presentarlos.

Mucho cuidado

Hay una serie de cosas que contribuyen a debilitar una pared arterial y a aumentar las posibilidades de tener esta enfermedad cerebrovascular. Son más frecuentes en los adultos que en los niños y las mujeres tienen mayores probabilidades de sufrirlas que los hombres. En muchas ocasiones son congénitos, pero se desarrollan a los años por la hipertensión, el tabaquismo, el abuso de drogas (especialmente cocaína) o el alcoholismo.

Hay trastornos que están presentes desde el nacimiento. Algunos de ellos son del tejido conjuntivo hereditario, enfermedad renal poliquística, aorta anormalmente estrecha, malformaciones arteriovenosas cerebrales o antecedentes familiares con la misma afección. La visibilidad en este tipo de dolencias es imprescindible. De hecho, Clarke se ha volcado con algunas asociaciones y ha escrito un artículo para concienciar a todo el mundo sobre este problema.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios