No se puede prevenir

Qué le ha pasado a J. Javier Vázquez: así es la hemorragia subaracnoidea aneurismática

El presentador de 'Sálvame' y 'GH Dúo' fue intervenido con éxito de esta grave enfermedad cardiovascular y evoluciona favorablemente

Foto: Jorge Javier, en 'GH Dúo'. (Telecinco)
Jorge Javier, en 'GH Dúo'. (Telecinco)

El pasado lunes 16 de marzo el presentador Jorge Javier Vázquez era operado de urgencia en el Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid con un cuadro de hemorragia subaracnoidea de origen aneurismático. "Fue tratada por vía endovascular con un resultado plenamente satisfactorio. Durante su ingreso, el paciente ha estado en todo momento consciente, sin afectaciones neurológicas y hemodinámicamente estable", asegura el comunicado del centro de salud.

Su evolución es favorable y Vázquez "ha querido agradecer todas las muestras de cariño y apoyo que ha recibido estos días. Sobre todo al especialista José Luis Caniego, al Servicio de Radiología Intervencionista, así como al resto de personal facultativo y de enfermería del hospital".

"La hemorragia subaracnoidea aneurismática ocurre cuando se rompe un aneurisma cerebral. Esta es como un 'pequeño saco' que ocurre en las arterias cerebrales u otras partes del cuerpo y suele estar producido por una malformación. Debido a la rotura se produce una extravasación de la sangre en la que discurre entre el cerebro y las meninges", explica el doctor Fernando Seijo, neurocirujano del Centro Médico Asturias de Oviedo y pionero en España de la Neuroestimulación Cerebral Profunda para los Trastornos del Movimiento y Dolor Neuropático y miembro de Top Doctors.

Síntomas y causas

Esta enfermedad cerebrovascular constituye un desafío diagnóstico e implica intervenciones complejas, multidisciplinarias y raramente rutinarias. A pesar de los grandes avances realizados en los métodos diagnósticos, las terapias quirúrgicas, los procederes intervencionistas y los cuidados médicos, este tipo de ictus tiene un impacto significativo en la morbilidad y mortalidad.

"Suelen ser congénitos y con el tiempo van creciendo. Cuando el paciente llega a una edad de entre 50 y 60 años en la que ya empiezan a incidir patologías como la arteriosclerosis o la hipertensión en un momento determinado, la propia presión de la sangre rompe ese pequeño saco", explica Seijo.

"Hay que saber diferenciar el tipo de cuadro clínico. El sistema nervioso es muy complejo. Un ictus es como un golpe y lo que sucece es que este sistema nervioso se hunde porque hay algun tipo de problema vascular. Las causas de este puede ser por el cierre o por la rotura de un vaso sanguíneo. Del 20 al 30% de estos casos sucede por la segunda opción. La sangre sale hacia afuera y se mezcla con el líquido donde se encuentra el cerebro y ahí es donde se produce la hemorragia", asegura el Doctor Rafael García de Sola, responsable del Servicio de Neurocirugía del Hospital Nuestra Señora del Rosario, y director de la cátedra de la Universidad Autónoma de Madrid 'Innovación en Neurocirugía' a El Confidencial.

De 100 personas con este tipo de problema, 25 suelen morir en la primera rotura. Si vuelven a tener una segunda, de esas 75 restantes fallecen la mitad

"Si pasa mucha sangre a esa zona el paciente suele morir, si es poca cantidad lo que empezará a notar son fuertes dolores de cabeza, mareos e incluso desmayos", explica. Pueden producirse déficits neurológicos graves que se tornan irreversibles en pocas horas. Los pacientes pueden ponerse muy nerviosos y es posible que tengan convulsiones y vómitos.

"Suele haber un fallo en el sistema nervioso por la debilidad de las paredes de los vasos sanguíneos. Cuando suceden este tipo de hemorragias la presión de la sangre hace que se inflame la zona y haya mucha tensión. A mayor presión hay más probabilidades de que se rompa y una de las zona ceda", explica. Además, la frecuencia cardíaca y respiratoria en muchos casos es anormal. La fiebre o la confusión son frecuentes durante los 5 a 10 primeros días y la obnubilación, los déficits motores que persisten durante semanas y el sangrado pueden ser también síntomas recurrentes.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo no son exactamente los mismos que en otros tipos de ictus. Los más importantes y consistentes son la hipertensión arterial, el tabaquismo y el alcoholismo. "Para hacerse una idea real, de 100 personas con este tipo de problema, 25 suelen morir en la primera rotura. Si vuelven a tener una segunda después, de esas 75 restantes fallecen la mitad. Cuando un paciente sufre este tipo de enfermedad cardiovascular, a las 48 horas hay una tendencia a que vuelva a suceder y a las dos semanas otro pico más, por lo que tienen que estar en continua observación", asegura el doctor. "Desde el punto de vista biológico es muy agresivo y hay que tratarlo rápidamente: cerrarlo inmediatamente es primordial. La tendencia a que se vuelva a romper es enorme", continúa.

La intervención de Jorge Javier Vázquez fue por vía endovascular, estuvo consciente durante toda la operación y tuvo un resultado satisfactorio

Aproximadamente el 50–70% de los pacientes con esta enfermedad fallece en los primeros 30 días. El 20-25% lo hace antes de llegar al hospital y en los pacientes infresados la media de mortalidad en el primer mes es del 40%, según un estudio realizado por Pedro Luis Rodríguez García y Damaris Rodríguez García del Hospital Clínico-Quirúrgico de Holguín (Cuba) y publicado en la 'Revista Cubana de Nuerología y Neurocirugía'. Además, el riesgo de muerte súbita es superior en los aneurismas de la circulación posterior (entre el 20-30% de los supervivientes quedan con secuelas neurológicas discapacitantes).

Así ha sido la intervención

Hay dos formas de tratar al paciente: la primera es abriendo el cráneo y la segunda, como se ha tratado al presentador, por vía endovascular. "Desde hace 20 años se mete por vía femoral un catéter muy fino (parece todo de ciencia ficción) hasta la hemorragia. La punta se mete en la zona secular y tiene una especie de alambre que se enrosca y forma una bola dentro del aneurisma con un material que coagula la sangre", explica García de Sola.

"Lo que se consigue así es que no pase más sangre. Es una intervención menos traumática y agresiva. Una vez hecha hay que procurar tratar los efectos que haya producido la hemorragia", comenta. Este tipo de enfermedades no se pueden prevenir. "Habría que hacer estudios de población cada cierto tiempo. En muchos casos se descubren de forma accidental al hacer una resonancia y cuando mide más de 5 milímetros el riesgo de que ocurra algo más grave es bastante alto. Controla la tensión arterial, el colesterol, los triglicéridos, pero lo más importante es procurar saber vivir bien y cuidarse", concluye.

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