Las cosas cambian

El poder del dinero contra la ley: así se representa a los superricos hoy

¿Qué imagen tienes de los multimillonarios? ¿Cómo crees que las series de televisión los muestran? ¿Es real? ¿Te gustaría alguna vez sentirlo en tu piel?

Foto: Fotograma de 'Billions'.
Fotograma de 'Billions'.

El pasado domingo se estrenó en EEUU la cuarta temporada de la serie 'Billions'. En España sus fans podrán verla a partir de este domingo. Chuck Rhoades (Paul Giamatti) es uno de los más influyentes y estrictos fiscales del Distrito Sur de Nueva York, empeñado en su personal caza de brujas contra el imperio creado por Bobby Axelrod (Damien Lewis), un multimillonario rey de los 'hedge funds' que goza de gran prestigio.

Es el poder de la ley contra el del dinero. Una explosiva e intensa lucha de titanes en la que ambos recurren a sus mejores bazas para vencer al otro a cualquier coste. Además, Wall Street se presenta como el campo de batalla de los financieros más adinerados y los fiscales más prestigiosos que van persiguiendo los puntos débiles de sus competidores. Para ellos, la economía solo es el medio para mantenerse en este juego de poder y prestigio que parece no tener fin. Así se resume esta serie que va ganando más adeptos poco a poco y que refleja cómo se representa a los superricos hoy en día.

Escenificar al mundo de las finanzas sin caricaturizar ni aburrir es todo un desafío. La serie intenta mostrar desde dentro la inmoralidad de la fiscalía, pero también el funcionamiento de un fondo especulativo, los famosos 'hedge funds'", a menudo más audaces y menos ortodoxos en sus estrategias de inversión que las compañías de gestión financiera más clásicas. En esta nueva temporada nadie está a salvo. Junto a Wendy como su principal aliada y consejera, Chuck y Axe preparan planes juntos y su objetivo está muy claro: acabar con todos sus rivales.

Todo cambia

Jesse Armstrong, creador de 'Succession' asegura en 'The New York Times' que para hacer estas temporadas tienen un principio rector: "Ser lo más sinceros que podamos". La verdad no es siempre halagadora. A medida que pasan los años la imagen que tenemos de la gente rica va evolucionando. ¿Recuerdas cómo se representaba a la gente de dinero en las series de 'Dallas' o 'Dinastía'? La brecha de clases era mayor y quien tenía dinero vestía mejor o las diferencias entre ricos y pobres eran más llamativas y exageradas.

En comparación con las series de los 80, aquí no les importa absolutamente nada. Para ellos el ser humano es algo que se utiliza y se tira

Ahora estos programan abordan un momento cultural en el que adoramos (a la vez que nos perturba) la riqueza extrema. Estos dramas oscuros no son exactamente aspiracionales. De hecho, muchos planos son feos y a veces la escena resulta impersonal. El diseño de estas implica una crítica de la riqueza en sí misma. La deshumanización es inevitable.

Para ilustrar un estilo de vida multimillonario, los diseñadores de cada serie investigaron a personas con poder económico y consultaron revistas como 'Architectural Digest' o 'Vogue'. Pero lo cierto es que las personas extremadamente adineradas no siempre quieren que sus mansiones sean fotografiadas, y es posible que no vistan prendas de alta costura. "Cuando tienen tantos ceros en el banco ya no tienen que impresionar a nadie ni adornarlo de ninguna manera", afirma David Levien, uno de los creadores.

Apariencias

En el equipo de desarrollo hay asesores financieros y trabajadores que buscan el atrezzo perfecto que debe decorar las oficionas y estancias de los personajes. Aunque son espacios muy grandes y los muebles son de diseño, los colores suelen ser apagados. "Puedes ver que hay dinero, pero no te chirría", aseguran. Pero todo se milimetra. Hay cosas falsificadas y otras prestadas, sería imposible hacerse con algunas de las pinturas o antiguades que aparecen.

En series como 'Dallas' o 'Dinastía' la brecha de clases era mayor y las diferencias entre ricos y pobres eran más llamativas y exageradas

Si crees que todo ese lujo que sale en las series es real, estás equivocado. Es la magia de la televisión. Es cierto que desde producción intentan hacer malabares con los presupuestos. De hecho, algunos de los artículos más caros, sobre todo en vestuario, han sido donados o de promoción. La forma en que se trata la riqueza es un mero contexto. Los personajes no se asombran y apenas reaccionan a ella. No se quiere persuadir a nadie o vender ese estilo de vida.

En comparación con las series de los 80, aquí no les importa absolutamente nada. Para ellos el ser humano es algo que se utiliza y se tira. Muchos ricos llegan a describirse como "muertos por dentro". Imaginan que el dinero les traerá algún tipo de satisfacción, pero no encuentran nada después. Se sienten vacíos. Los personajes adinerados en este tipo e espectáculos a menudo eligen el lujo y la riqueza sobre la familia, la comunidad o la integridad moral. El diseño lujoso, pero a veces frío y sin encanto, refleja eso.

Alma, Corazón, Vida
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