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Sexo y poder: las cartas más sucias del peor presidente de EEUU salen a luz

El republicano Warren Harding fue uno de los cargos presidenciales menos queridos de la historia. Unos relatos subidos de tono con su amante revelan sus secretos más íntimos

Foto: Foto: Wikipedia.
Foto: Wikipedia.

Warren Harding no es el presidente estadounidense más querido. Dos de las primeras encuestas para evaluar la popularidad presidencial, realizadas en 1948 y 1962, lo clasificaron último de la lista. Estuvo en el poder solamente de 1921 a 1923, antes de que muriera en el cargo, pero su administración ha sido considerada como sin visión, inefectiva y corrupta.

Recortó las cuotas de inmigración, puso a sus amigos en cargos del gobierno, uno de los cuales, su secretario del interior, aceptó sobornos de las compañías petroleras en lo que se conoció como el escándalo de la Teapot Dome y puso fin a las épocas famosas de Teddy Roosevelt y Woodrow Wilson. Quizás lo mejor que se puede decir sobre Harding es que parece fue consciente de sus defectos. "No estoy cualificado para este cargo y nunca debería haber estado aquí", admitió una vez.

Caliente caliente, eo...

No es de extrañar que en 1964, después de que el historiador Francis Russell obtuviera acceso a los relatos calientes que el presidente escribió su amante, Carrie Fulton Phillips, la familia de Harding lo demandara para detener su publicación, tal y como cuentan en 'The New York Times'. Los rumores sobre el asunto no eran nuevos, pero las cartas, escritas entre 1910 y 1920, antes de que él asumiera la presidencia, confirmaron la infidelidad con un detalle sorprendente.

Escribían en código: "Jerry" era para referirse a su pene y "Señorita Pouterson" para Philips

Los allegados de Harding temían que dañara aún más su legado y lastimara a toda la familia. Para consternación de muchos historiadores, se llegó a un acuerdo en el que estos, propietarios de los derechos de autor de las cartas, aceptaron donarlos a la Biblioteca del Congreso a cambio de una garantía de que permanecerían sellados durante 50 años. La biografía de Russell apareció sin relatos en 1968, pero no fue menos mordaz por su ausencia.

Oa...

El presidente y su mujer Florence. (Wikipedia)
El presidente y su mujer Florence. (Wikipedia)

"Estaba buscando proteger a la generación más joven en ese momento", dijo Richard Harding, sobrino del presidente, sobre la demanda de su padre. Ahora se preparan para que el acuerdo se rompa. El 29 de julio, la Biblioteca del Congreso pondrá a disposición del público las cartas originales por primera vez. "Hemos honrado su confianza y es hora de liberarlas", aseguran.

La correspondencia es íntima, franca y tal vez la más explícitamente sexual de un presidente estadounidense. Incluso en la época de los escándalos de sexting de Anthony Weiner y las revelaciones de John Edwards, todavía tiene el poder de asombrar. En 106 cartas, muchas de ellas escritas en la papelería oficial del Senado, Harding alterna entre las declaraciones victorianas de amor y las descripciones descaradamente carnales. A menudo escribían en código, por si alguien lo descubría, refiriéndose a su pene como Jerry e ideando apodos, como la señorita Pouterson, para Phillips.

"Me encantan tus muslos cuando me retienen en el paraíso", "te amo vestida, pero más desnuda", "si te tuviera hoy, te besaría, te acariciaría en mis brazos y te mantendría allí hasta que dijeras: 'Warren, oh, Warren', en una bendición de gozosa felicidad", "¿Recuerdas a Jerry eufórico y aferrado a esa discusión?", "tus queridos brazos, tus labios emocionantes, tus pechos incomparables...", "soñar contigo y amarte íntimamente, lo sueño intensamente hasta una liberación alarmante" son algunos de los mensajes que contenían sus cartas.

Donde tengas la olla...

El asunto secreto duró casi 15 años, durante el mandato de Harding como teniente gobernador de Ohio y el periodo como senador de los Estados Unidos. Poco después de que lo nominaran en su partido para presidente, Phillips amenazó con enseñar la correspondencia y exigió dinero a cambio de su silencio. Los historiadores dicen que para mantenerla tranquila, el Comité Nacional Republicano (RNC) la pagó para que hiciera un viaje con su marido a Japón (les entregaron entre 20 y 25.000 dólares, más de 297.000 en la actualidad). El propio Harding le ofreció un 'sueldo' de 5.000 al año siempre y cuando trabajara en el servicio público.

La mujer de Warren quemó muchos de los papeles personales, documentos públicos y libros para que no se malinterpretaran

El RNC llegó a tal extremo por algo más preocupante que el adulterio: el apoyo de Phillips a Alemania en la Primera Guerra Mundial y sus esfuerzos por convencerle. Le intentó convender sobre qué votar y qué posición debía tomar a lo largo de su carrera senatorial, enviando recortes de periódicos que demostraron su fuerte oposición a la postura antialemana de EEUU. Ella había vivido en Berlín justo antes de la guerra y tenía lazos sociales con los germanos residentes en América de los que se decía que eran espías.


Cuando Harding fue elegido presidente en 1920, las inquietudes sobre las simpatías alemanas de Phillips parecían haberse evaporado. Aunque el asunto había terminado, seguían viéndose en muchas ocasiones. Hasta enero de 1922, él le pidió al hermano de Carrie que le dijera que "estaría todo el mes y que podría verla a ella en cualquier momento".

Foto: Picryl.
Foto: Picryl.

En agosto de 1923, el presidente murió de un ataque al corazón. Durante los días siguientes, la leyenda dice que su esposa, Florence, quemó muchos de los papeles personales, documentos públicos, libros, el contenido de una caja de seguridad y una maleta. Algunos de estos sobrevivieron, pero ella lo intentó para que no fueran malinterpretados y perjudicaran a su memoria.

Secreto de sumario

Sra Philips. (Wikimedia)
Sra Philips. (Wikimedia)

Los detalles del caso Harding-Phillips han permanecido casi ocultos a la vista del público hasta 2009, cuando Jim Robenalt, un abogado de Ohio, publicó 'El asunto Harding: amor y espionaje durante la Gran Guerra'. El autor encontró las cartas en la Sociedad Histórica de la Reserva Occidental (se conservaron en microfilm) y comenzó a transcribirlas y anotarlas. La familia Harding decidió no intentar evitar que las usara en su libro porque "sabían que los escándalos saldrían a la luz una vez que las cartas estuvieran disponibles". "Y querían una discusión equilibrada de la historia".

Tal vez porque se omitieron muchos de los trozos más calientes de las cartas, el libro de Robenalt recibió poca atención crítica. Sin embargo, defendió firmemente la teoría de que Phillips era un espía, basándose en las investigaciones del FBI y revisando las cartas en busca de pistas sobre sus actividades proalemanas, señalando que Harding advirtió repetidamente a la familia de su amante que estaban atrayendo la atención de investigadores federales. Sus descendientes rechazan vehementemente estas conclusiones.

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