CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA

Cómo mejorar la confianza en nosotros mismos y aumentar nuestra autoestima

Acabamos de estrenar el 2015 y seguro que hemos hecho una lista de buenos propósitos, pero hay uno que pocas veces nos planteamos y que es el más importante

Foto: Siempre podremos confiar en nosotros mismos, aunque muchas personas no lo sepan. (iStock)
Siempre podremos confiar en nosotros mismos, aunque muchas personas no lo sepan. (iStock)

Acabamos de estrenar el 2015 y seguro que muchos de nosotros hemos hecho una lista de buenos propósitos para este nuevo año, pero quizá hay uno que pocas veces nos planteamos y que, probablemente, sea el más importante: aumentar la seguridad en nosotros mismos.

Son muchas las personas que acuden a consulta pidiéndonos que les ayudemos a quererse más, mejorar su autoestima, aumentar la seguridad en sí mismos, tener más autoconfianza… podemos llamarlo como queramos pero sin duda nos estamos refiriendo a ese modo de relacionarnos con nosotros mismos que da lugar a un sentimiento positivo hacia nuestra propia persona y que nos da fuerzas para atrevernos a hacer cosas en la vida. En eso consiste la seguridad en uno mismo, en ser capaces de atrevernos con la certeza de que, pase lo que pase, seguiremos estando ahí para nosotros, que no nos fallaremos, que seguiremos apoyándonos por encima de todo. Desgraciadamente, hay muchas personas que no tienen esa suerte de tenerse a sí mismos incondicionalmente, que no se perdonan, que no se apoyan, en definitiva, que no son sus mejores amigos y eso, en la persona que nos acompaña las 24 horas del día, cada día de nuestras vidas, genera mucho sufrimiento.

Las fichas que conforman nuestra vida

Un día escuchaba a un profesional de la educación (lástima que no consiga recordar su nombre) hablar de la autoestima, de la confianza en uno mismo, definiéndola como el montón de fichas que poseemos para jugar en el casino de la vida. Cuantas más fichas acumulemos, más probable será que nos atrevamos a apostar; en cambio, si tenemos pocas fichas o nos cuesta mucho ganarlas, nos dará mucho miedo apostar, lo que dificultará que recuperemos nuestro saldo y lo incrementemos.

Tenemos poco control sobre nuestro entorno cuando somos niños pero tenemos mucho que decir respecto a los ambientes en los que nos mantenemos de adultos

Una parte muy importante de las fichas que vamos consiguiendo en la vida procede de los demás. De pequeños ésta es la principal fuente de ingresos de nuestra autoestima. Si crecemos en un ambiente que nos valora, nos considera capaces, acepta nuestros fallos, nos perdona, muy probablemente nos iremos convirtiendo en adultos con más seguridad en nosotros mismos que si nos criamos en un ambiente excesivamente protector o exigente, crítico, que nos valora poco o nos cree poco competentes. Es cierto que tenemos poco control sobre nuestro entorno de cuando somos niños pero sí tenemos mucho que decir respecto a los ambientes en los que nos mantenemos de adultos. A veces aceptamos contextos, laborales, de pareja, familiares, en los que perdemos muchas fichas y obtenemos muy pocas. Es nuestra responsabilidad intentar cambiar estas situaciones y, si no es posible, salirnos de ellas para buscar nuevos entornos que faciliten que nuestro saldo de autoestima se mantenga saneado.

A medida que nos vamos haciendo mayores, es importante que dejemos de depender de otros y nos convirtamos en los principales dispensadores de nuestras fichas de autoestima. Para eso es importantísimo que cuidemos cómo nos hablamos. Intentemos no usar dos baremos, uno para juzgar a los otros (normalmente más flexible, tolerante y positivo), y otro para juzgarnos a nosotros mismos, lo que hacemos y conseguimos. Valoremos lo que tenemos y lo que logramos, animémonos a intentarlo de nuevo aunque hayamos fallado y, sobre todo, perdonémonos, entendamos el error como algo inevitable y del que podemos aprender mucho.

Si nos equivocamos, perdonémonos y aprendamos de ello

No esperemos a sentirnos “seguros” para intentar las cosas. Muchas veces el proceso es el inverso, primero intentamos, luego conseguimos, y finalmente nos sentimos con confianza en uno mismo. Si no tenemos las herramientas necesarias para tener éxito en lo que nos proponemos, desarrollémoslas, pero no nos olvidemos que ninguna habilidad se puede conseguir si no se entrena. Y una vez que seamos capaces de alcanzar lo que deseamos, valorémoslo, no nos empeñemos en infravalorar nuestros logros, eso sólo mengua nuestro montón de fichas.

Aprendamos a decidir, a elegir, no dejemos que otros o la vida lo hagan por nosotros. Si nos equivocamos, perdonémonos y aprendamos de ello; tengamos en mente que, la mayoría de las veces las decisiones no tienen opciones correctas o incorrectas, sino que implican alternativas con pros y contras, si somos responsables eligiendo y asumiendo las ventajas e inconvenientes de la opción elegida, nos sentiremos bien con nosotros mismos, capaces, competentes, con las riendas de nuestra y será eso, y no acertar siempre, lo que nos dé seguridad y capacidad para atrevernos a vivir sabiendo que, pase lo que pase, siempre nos tendremos a nosotros mismos, y nada puede ser mejor que eso. 

*Montserrat Montaño Fidalgo es psicóloga en el Centro de Psicología Álava Reyes, doctora en el área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico y máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA).

Alma, Corazón, Vida
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