LAS CUATRO CLAVES DE LA INTELIGENCIA APARENTE

¿Quieres que los demás piensen que eres alguien exitoso? Esto es lo que debes hacer

La opinión y la imagen que tenemos de cada persona se apoya en una carga subjetiva que poco o nada tiene que ver con esas extendidas pruebas estandarizadas

Foto: Si sigues estos consejos puedes mejorar tu imagen intelectual y, por tanto, parecer más inteligente. (Corbis)
Si sigues estos consejos puedes mejorar tu imagen intelectual y, por tanto, parecer más inteligente. (Corbis)

La inteligencia es una capacidad inherente al ser humano. Sin embargo, no todos somos igual de inteligentes, ni poseemos el mismo tipo de intelecto. Seguramente, cuando en un corrillo se hable de las aptitudes de una persona, entre los participantes no habrá consenso sobre su nivel de inteligencia.

Aunque existan tests estandarizados que midan el nivel intelectual de cada persona, la realidad nos muestra que la apariencia que tenemos unos u otros puede diferir notablemente de los resultados que arrojen. Nos guste o no, la opinión y la imagen que tenemos de cada persona se apoya en una importante carga subjetiva que poco o nada tiene que ver con esas extendidas pruebas estandarizadas.

Todos tenemos un punto vanidoso y hemos de reconocer que, en mayor o menor medida, nos gusta demostrar nuestra inteligencia. No solo no hay nada malo en ello, siempre y cuando no sea un comportamiento obsesivo, sino que además puede ser muy útil para mejorar nuestra vida social y nuestra carrera profesional. Aunque parezca complicado, con algunos cambios puede conseguirse una mejora de nuestra imagen intelectual. Jeff Wise, autor divulgativo de ciencia explica en Psychology Today cuatro claves que son de especial interés en dicho propósito.

1. Ser atractivo

Aunque parezca superficial, y posiblemente lo sea, la realidad es que la imagen física, como su nombre indica es una poderosa arma para crear una u otra sensación. Cuando vemos a una persona guapa, inconscientemente tendemos a pensar en sus bondades personales y exagerarlas. A este hecho no escapa el intelecto. Obviamente, no todo el mundo tiene los mismos atributos físicos y para algunos será más fácil resultar atractivo.

Tendemos a minusvalorar intelectualmente a una persona que viste un chándal y sobrestimar a alguien que lleva un traje

No hemos de olvidar la enorme importancia que tiene nuestra forma de vestir. Wise recuerda que un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin demostró que una mujer era considerada más inteligente por los sujetos del estudio cuando esta vestía más arreglada, mientras que la evaluación disminuía si vestía con prendas provocativas.

En definitiva, aunque no queramos, tendemos a minusvalorar intelectualmente a una persona que viste un chándal y sobrestimar a alguien que lleva un traje.

2. Mentalidad machista

Nuestra sociedad sigue siendo eminentemente machista en muchos campos y en cuanto a inteligencia se refiere, también. Es muy habitual que se sobrestime la inteligencia de los hombres y se infravalore la femenina. Esta hipótesis la confirma un estudio del University College de Londres. En él, los autores detectaron que los participantes solían evaluar al alza el coeficiente intelectual de sus padres y a la baja el de sus madres. Ocurría todo lo contrario en la medición de la inteligencia emocional de los progenitores, pues solían exagerar el de sus madres.

Estos resultados no solo son tal respecto a la inteligencia de los padres, algo similar ocurre al tener que evaluar la propia, pues las mujeres tendían a infravalorarse y los hombres a medir con demasiado optimismo su intelecto. Esta respuesta, claramente estereotipada, responde al patrón de que las mujeres son más sentimentales y los hombres más reflexivos.

3. La importancia de la confianza

La inteligencia no es solamente el número que marca el resultado de un test. La teoría del Efecto Downing-Kruger se basa en que en muchas ocasiones las personas menos inteligentes tienden a sobrestimarse y todo lo contrario ocurre con aquellas más inteligentes. Los resultados de los tests han de tomarse con cierto escepticismo, ya que factores como la autoestima o la confianza inciden enormemente en la sensación de inteligencia. Esta influencia no solo es tal de cara a la galería, sino también respecto a uno mismo.

Los estudiantes que se consideran inteligentes obtienen un mejor rendimiento académico que aquellos que dudan sobre su intelecto

Resultados de varios estudios demuestran que los estudiantes que se consideran inteligentes obtienen un mejor rendimiento académico que aquellos que dudan sobre su intelecto, con independencia del coeficiente intelectual real que tengan. Eso sí, tampoco hay que excederse, pues el ego puede ser un gran enemigo. Al fin y al cabo, en muchas ocasiones las personas más inteligentes son aquellas que conocen sus puntos débiles y saben cómo camuflarlos sacando un mayor partido a los fuertes.

4. La inteligencia puede mejorarse

Aunque tradicionalmente la inteligencia se haya considerado como un rasgo fijo de la personalidad, esta percepción ha cambiado en los últimos años. El concepto de inteligencia fluida hace referencia a la capacidad de adaptarse a nuevas situaciones. Este tipo de inteligencia puede aumentarse, aunque cada persona tenga más o menos capacidades, con algún tipo de entrenamiento. La realización de ejercicios como rompecabezas, sudokus o la práctica musical puede servir para que nuestra inteligencia se vea incrementada y desarrollar zonas del cerebro que tengamos más en desuso en el transcurso de nuestro día a día.

Alma, Corazón, Vida
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