UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN PERSONAL

Así perdí de forma fácil 40 kilos comiendo solo durante ocho horas

La historia de Courtney Montgomery merece ser contada. Con ejercicio y dieta continuada consiguió una transformación de la que se siente muy orgullosa a día de hoy

Foto: Courtney Montgomery.
Courtney Montgomery.

Cuando Courtney Montgomery era niña, corría, se movía y era activa (como prácticamente todos los niños). Conforme iba creciendo fue proclive a alimentarse de ese tipo de "manjares" que está al alcance de todos y que es muy fácil consumir. Cadenas de comida rápida acompañadas de con mucho azúcar. Hasta que, por vicisitudes del destino se rompió una pierna. Ahí comenzó todo.

Su condición hacía que le fuera muy difícil andar. Esto se unió a que tuvo dos bebés. A los 25 años prácticamente no podía reconocer su cuerpo, pesaba casi 100 kilos. Se miró al espejo y dijo: "Chica, no puedes continuar así, tienes que hacer algo". Había sido bailarina prácticamente toda su vida, por lo que la persona que se reflejaba al otro lado no era ella. "Que yo fuera la causante de mi propia desgracia era aún peor" señala.

Cocinar más en casa

Lo primero que hizo fue restringir los azúcares y toda clase de comida procesada. Eso significaba que tenía que centrarse en cocinar más platos en casa. Después de unos meses, tras acostumbrarse a ello, dejó de beber alcohol y lácteos, y poco después comenzó a ayunar de forma intermitente (o lo que es lo mismo, empezó a comer durante un período específico de ocho horas y a ayunar durante las 16 horas restantes).

Después comenzó una dieta ovovegetariana y sin lácteos. Algo así:

  • Desayuno: por lo general solo toma agua o té
  • Comida 1: rompe el ayuno al mediodía con un tazón de batido de proteínas o una tostada de aguacate con huevo
  • Merienda: Huevo duro
  • Comida 2: Empanada y vegetales al vapor
  • Merienda 2: mantequilla de cacahuete y rebanadas de manzana. Normalmente comienza el ayuno a las 8 p.m. cada noche

Después de cambiar su alimentación, Courtney descubrió su otra pasión: el ciclismo. "La clase de spinning era perfecta porque la habitación estaba oscura, así que nadie podía verme. Al tener tanto sobrepeso, me sentía mucho más cómoda sentado en una bicicleta en una habitación oscura donde realmente no tenía que moverme, solo pedaleaba" señala, "al principio ni siquiera giraba realmente el botón cuando nos decían que teníamos que añadir peso, pero con el paso del tiempo fui observando cómo mi cuerpo se transformaba".

Hacer bici era ideal para mí porque no sentía que me juzgaban estando en una habitación oscura y sentada en una bicicleta

Después descubrió otros ejercicios que también le gustaban (yoga, hacer pesas con kettlebell, barra) e incluso se atrevió a impartir clases en el propio gimnasio al que asistía, en Colorado.

Advierte, sin embargo, que su pérdida de peso no fue rápida. Bajaba gradualmente, eso sí, pero con el paso del tiempo comenzó a cerciorarse de que realmente no iba al gimnasio para perder 1,2 o 5 kilos, sino porque se sentía bien. Incluso conoció a su marido en una clase.

"Y nunca olvidaré cómo me sentí siendo esa chica joven con sobrepeso que una vez se sintió intimidada por el gimnasio y no sabía nada sobre nutrición. La misión de mi vida es ayudar a las personas a creer en sí mismas y en sus objetivos, como yo aprendí a creer en mí misma". Y así lo hace.

Alma, Corazón, Vida

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