La técnica para adelgazar que está de moda en Francia
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La técnica para adelgazar que está de moda en Francia

Martine de Richeville ha patentado un sistema de masajes que remodela la figura, pues remueve literalmente la grasa. Sus clientas pertenecen, sobre todo, al mundo de la moda

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Hay una mujer y un método que lo están 'petando' en Francia desde hace 20 años. Su nombre es Martine de Richeville, y su método: masajear la grasa para remodelar la figura. Sus clientas pertenecen, sobre todo, al mundo de la moda.

Este sistema, que elimina los bultos y protuberancias de grasa, ya lo han probado miles de mujeres parisinas, además de celebrities como Sofía Coppola y Vanessa Paradis.

El proceso de "remodelación", que ha sido patentado, lo hace a veces la propia Richeville, y consiste en amasar, golpear y, a veces, básicamente exprimir la grasa. Doler, duele. Al menos eso asegura una reportera de la web australiana 'News.com', que ha aprovechado su viaje por París para citarse con la experta. "Esto no es para los débiles", asegura.

Este sistema, que elimina la grasa, ya lo han probado miles de mujeres, entre las que se encuentran Sofía Coppola y Vanessa Paradis

La periodista, llamada Daniela Elser, estuvo de viaje por Europa, donde comió lo que quiso y más: pizzas, pasta, risotto, escalopes, cremas, copas de vino... Y, claro, el verano se acerca y todas esas calorías de más ya se han convertido en grasa y piel flácida que no queremos enseñar. Así que no lo pensó dos veces y fue a ver a Richeville.

Amasar la grasa

Elser entra a una elegante sala donde espera. Ha tenido la suerte de haber conseguido una cita con la propia Richeville en una de sus dos clínicas. Espera un poco en una sala y finalmente un asistente la escolta a otra sala, "increíblemente elegante", cuyo mueble central es una mesa de terapeuta de belleza bastante estándar. "Me dijeron que me quitara toda la ropa y que me pusiera un pequeño tanga de papel".

La reportera se queda ahí, desnuda, esperando a Richeville. "Estaba tratando de sentirme digna y olvidar que básicamente estoy en cueros".

Madame de Richeville.
Madame de Richeville.

Finalmente llega la experta, que es "inequívocamente la mujer más elegante y parisina" que Elser ha conocido. "Nos presentan y hago todo lo posible para no pensar en el hecho de que toda mi grasa está al descubierto, que tengo aspecto pastoso en la piel, mientras ella lleva puesto un elegante vestido negro y parece estar a punto de coger un importante vuelo".

Después de una conversación cordial, Richeville comienza a trabajar: "Se restriega el aceite de masaje en las manos y, sin más preámbulos, se pone a esparcirlo sobre mi estómago, amasando la parte superior de mi barriga. Miro al techo y comienzo una conversación tonta para tratar de olvidar cuán incómoda es la sensación física y cuán avergonzada me siento exhibiendo toda mi celulitis".

Al principio, reconoce Elser, se le hizo muy raro ver cómo su grasa era estirada y apretada, pero no era del todo desagradable.

Doler, duele

Mientras amasaba el cuerpo de la periodista, Richeville le empezó a contar todo sobre su técnica. La experta, que es psicóloga, masajista y acupunturista, ideó este tipo de remodelación que funciona de manera similar al drenaje linfático, como un medio para librar al cuerpo de depósitos de grasa adherida durante años.

Ella también argumenta que hay una conexión psicológica entre nuestra flacidez y nuestras emociones, y que cuando el cuerpo se aferra a la grasa, refleja un problema emocional subyacente.

Hay una conexión psicológica entre nuestra flacidez y nuestras emociones: cuando el cuerpo se aferra a la grasa, hay un problema emocional subyacente

Tras la tripa, Richeville baja a los muslos, y Elser se empieza a acostumbrar al amasado y pellizcado de su piel. "Más tarde, me hace girar como un cúmulo de grasa aceitosa sobre mí para trabajar el tren inferior. Me doy cuenta de que ha empezado a aumentar la presión y que las cosas comienzan a rayar en lo realmente doloroso". Seguidamente, pasa a su espalda. "No sabía que también tenía grasa ahí", confiesa la reportera.

"Las manos de madame de Richeville se mueven como una pianista experta y meticulosa haciendo que me arrepienta de cada croissant que he comido en los últimos días. A medida que el masaje continúa empiezo a acostumbrarme al constante dolor (aunque ocasionalmente tengo que reprimir el impulso de gritar)", reconoce Elser.

El resultado: positivo

Tras los 45 minutos de la sesión, Elser sale encantada. "Después de estar en su compañía, entiendo por qué las personas pagan mucho dinero (el precio comienza en 150 euros por sesión). Al salir, mi cuerpo está bastante sensible. Sin embargo, también me siento increíble y ligera".

La reportera cuenta que tiene una sensación de energía inusual, que duró varias horas después de la sesión: "Sin duda, hay una cualidad rejuvenecedora en la remodelación. Aunque yo solo puedo darme una sesión porque me voy de París en poco tiempo, la mayoría de los clientes de Richeville se someten a la remodelación una vez por semana durante 10 semanas".

Además de sentirse bien, Elser pasa por una pastelería y, por extraño que parezca, no para y sigue caminando. "Ella realmente hace milagros", finaliza. En España, el método de Richeville se hace en exclusiva en los centros Tacha Beauty, donde el precio de una sesión de 50 minutos cuesta 150 euros.

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