Dormir bien: 6 razones por las que estás tan hecho polvo tras dormir mucho
y no es la popular "resaca de sueño"

6 razones por las que estás tan hecho polvo tras dormir mucho

Duermes más de diez horas y cuando despiertas, en vez de estar renovado, te sientes cansadísimo y sin ganas de hacer nada. Te contamos por qué te pasa eso

Foto: Ya verás cuando se levante... (iStock)
Ya verás cuando se levante... (iStock)

Te suele ocurrir y no sabes por qué. Duermes más de diez horas, plácidamente cual bebé y cuando despiertas, en vez de estar renovado, te sientes cansadísimo y sin ganas de hacer nada. No lo entiendes. "¿Cómo puede ser que habiendo descansado tanto esté tan tirado y 'empanado'?".

No se debe a que tu cuerpo no esté acostumbrado a dormir tanto ni a que tengas "cansancio acumulado". No te engañes. Tu abatimiento es causado por una serie de factores que impiden tu descanso por la noche, y que hacen que, aunque estés con Morfeo más de ocho horas, te despiertes como si hubieses dormido cuatro.

Desde tener apnea del sueño y no saberlo hasta haber hecho ejercicio, estas son las razones por las que te levantas tan hecho polvo tras haber dormido mucho:

1) Tienes apnea del sueño

La apnea del sueño, una afección a menudo señalada por fuertes ronquidos, ocurre cuando uno deja de respirar brevemente durante el sueño. Para que lo entiendas, "es una condición que básicamente obliga al cerebro a tomar una decisión difícil por la noche: dormir o respirar", asegura W. Christopher Winter, presidente del Charlottesville Neurology and Sleep Medicine, a 'Men's Health'.

En España padecen apnea de entre cinco y siete millones de personas, y más del 80% no están diagnosticados porque no saben que la sufren

Cuando duermes, las vías respiratorias pueden volverse inestables y, finalmente, provocar un colapso que hace que dejes de respirar temporalmente. A medida que las vías respiratorias se cierran, comienzas a sofocarte; tu cerebro se despierta bruscamente, por lo que puedes respirar y recuperar tus niveles de oxígeno adecuados.

Eso es un salvavidas, pero cuando sucede una y otra vez, realmente puede complicar tu sueño, ya que ese despertar constante evita que tu cuerpo penetre en el profundo y reparador ciclo de sueño que necesita. "Por lo general, las personas que lo padecen no tienen ni idea de ello. Sólo se sienten muy somnolientos al día siguiente", añade Winter.

Según el estudio de la Sociedad Española del Sueño (SES), en España padecen de apnea de entre cinco y siete millones de personas, y más del 80% no están diagnosticados o, lo que es lo mismo, no saben que la sufren.

2) Bebiste demasiado por la noche

Ojito, anda que no te lo hemos dicho veces. Si quieres tener un sueño reparador, no debes beber alcohol por la noche. Ni una copita ni media. Que con el pescado entra muy bien el vinito blanco, que sí, no podemos negártelo, pero tú eliges: o cinco minutos de placer o un día entero cansado al día siguiente. Winter es claro: "El alcohol puede reducir la entrada en un sueño profundo y suprimir dramáticamente el de tipo REM".

Rechinar los dientes puede afectar la calidad del sueño al bloquear las vías respiratorias y evitar que estas reciban suficiente oxígeno

A todo ello se suma que si bebes tendrás que ir al baño en varias ocasiones a orinar. Con lo que tienes todas las papeletas para estar despertándote cada dos por tres.

Las bebidas espirituosas, ademas, también producen acidez y reflujo, unos síntomas que empeoran cuando uno está acostado. Vamos, que prácticamente estás garantizando tener una mala noche de sueño.

3) Tomaste café

Si es tan obvio que el café causa insomnio, ¿por qué lo sigues bebiendo después de las 18 horas? Un estudio publicado en el 'Journal of Clinical Sleep Medicine' descubrió que consumir 400 miligramos de cafeína seis horas antes de acostarse alteraba el sueño. Los que lo hacían, dormían aproximadamente 60 minutos menos que de costumbre.

La cafeína" puede hacer que nos cueste más conciliar el sueño, pues es un estimulante", dice Winter. Además, es un diurético, por lo que tendrás que ir al baño durante la noche y te dejará más deshidratado por la mañana, ya que perdiste electrolitos sin reponerlos. Eso puede contribuir a que te despiertes con mal cuerpo.

4) Culpa del móvil

"La electrónica y la luz que emiten los aparatos electrónicos pueden interrumpir la capacidad de nuestro cerebro de producir la melatonina química promotora del sueño", asegura el experto. Como resultado, tendrás dificultades para conciliar el sueño.

Según un estudio de Harvard, la luz azul emitida por la mayoría de los dispositivos suprime el doble de melatonina. Lo mejor es que dejes la tecnología de lado durante dos o tres horas antes de acostarte.

5) Tienes bruxismo

¿Bruxismo? ¿What? Es un término médico que se refiere al hábito inconsciente de apretar o rechinar los dientes. Puede tener repercusiones dentales bastante graves como el trastorno de la articulación temporomandibular, producido por un hueso de la mandíbula mal alineado que causa dolor alrededor de los músculos y las articulaciones y que conecta el hueso de la mandíbula con el cráneo.

La luz que emite los aparatos electrónicos puede interrumpir la capacidad del cerebro de producir la melatonina química promotora del sueño

Rechinar los dientes puede afectar la calidad del sueño al bloquear las vías respiratorias y evitar que estas reciban suficiente oxígeno, lo que provoca que te despiertes durante la noche. "El bruxismo también puede ser una indicación de otro trastorno del sueño. Por ejemplo, la apnea del sueño y los despertares a mitad de la noche pueden llevar al sujeto a padecer bruxismo", indica Winter.

Si bien es posible que no sepas que estás rechinando los dientes, es probable que tu compañero de cama se dé cuenta, por lo que es posible que necesites su ayuda para saber si lo estás haciendo.

6) Hiciste ejercicio poco antes de dormir

Hacer ejercicio dos o tres horas antes de acostarse también puede complicar el ciclo de sueño. "Puede aumentar el cortisol (la hormona del estrés) y reducir la secreción de melatonina, y es posible que aumente el tiempo que uno tarda en dormirse", asegura Winter. Además, podría hacerte sentir demasiado calor, ya que el deporte también aumenta la temperatura del cuerpo, lo que puede hacer que sea más difícil conciliar el sueño.

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