"la cantidad justa"

El secreto de la felicidad sueca: por qué el 'lagom' es lo que necesitamos en el siglo XXI

El estilo de vida escandinavo, donde no cabe sino la moderación y el punto medio, va camino de convertirse en la nueva sensación después del 'hygge' danés

Foto: Una escapatoria de los excesos de la vida diaria. (iStock)
Una escapatoria de los excesos de la vida diaria. (iStock)

El 'hygge', esa obsesión por lo acogedor que vino de Dinamarca, fue una de las firmes candidatas a palabra del año 2016. La posverdad -el término- acabó ganándole la partida, pero aquella celebración de los placeres sencillos ha resonado mucho desde entonces. Si uno acudía a los libros y artículos del momento, hace un año la felicidad se trataba de apreciarte a ti mismo y acurrucarte en el sofá frente a la chimenea. No obstante, estamos en 2017 y ya tenemos un nuevo estilo de vida escandinavo que adoptar: el 'lagom'.

Más allá de la frivolidad de las tendencias -que como vienen, se van- hay razones que explican por qué este principio sueco (pronunciado "laghum") ha sido coronado como la filosofía que necesitamos para sobrevivir en estos tiempos. En este mundo de contrastes y consejos contradictorios, entre el estrés del trabajo y las exigencias de la nueva dieta de moda, el 'lagom' se presenta al público general como una escapatoria. A menudo interpretado como indiferencia o la estereotipada frialdad escandinava, se traduce vagamente del sueco como “la cantidad justa”. “Nos enseña a evitar el exceso y la limitación extremas, lo que nos permite comprender mejor lo que nos hace felices y lo que funciona para nuestro bienestar mental”, resume el psicólogo Niel Eék en un artículo de la 'BBC'.

Era como si expresar lo obvio fuese innecesario, sin incomodarnos unos a otros a través de conversaciones y gestos excesivos

Se suele decir que el término no tiene equivalentes en otros idiomas. El problema, no obstante, es que cambia de acepción según el contexto. Podría significar “apropiado” en los entornos sociales, “moderación” en los alimentos, “menos es más” en la decoración de la casa, “mindfulness” en el bienestar, “sostenibilidad” en los estilos de vida y “lógica” en los negocios. Todo en uno. Quizá su amplio significado explica por qué hay tantos hastags #lagom en redes sociales como Instagram, que van desde una mirada al horizonte en plena naturaleza hasta un salón de catálogo de Ikea (que, por cierto, ya se ha subido al carro para hacer caja).

La virtud del punto medio

De una forma u otra, todos los significados se refieren a la “óptima” toma de decisiones. Cuando el equipaje se retrasa en salir por la cinta transportadora tenemos dos opciones. O bien maldecir en alto a la aerolínea y a nuestro aciago destino o adoptar el 'lagom', como hacen los suecos. La periodista de la 'BBC' Lola Akinmade Åkerström fue testigo de ello en el aeropuerto de Estocolmo: “Era como si expresar lo obvio fuese innecesario. Era una forma de reducir el estrés en una situación ya estresante, sin incomodarnos unos a otros a través de conversaciones y gestos excesivos”.

El 'mindfulness' es una pata fundamental del concepto. (iStock)
El 'mindfulness' es una pata fundamental del concepto. (iStock)

En el libro '10 consejos para alargar tu vida', el médico Bertil Marklund, ahora convertido en un fenómeno de masas, esgrime las razones por las que en el país escandinavo la esperanza de vida es tan alta (aunque no tanto como en España). Entre sus páginas habla de una expresión favorita entre los suecos. Sí, el 'lagom'. Y además, señalaba el consumo de cafeína, cuidarse la anchura del estómago, el gusto por el sol y las seis o siete horas de sueño como los hábitos fundamentales.

Nos enseña a evitar el exceso y la limitación extremas, lo que nos permite comprender mejor qué nos hace felices

Esto no quiere decir que toda la población siga esta mentalidad al dedillo, ni mucho menos, pero tal y como explica Akinmade con algo de misterio, “hay algo en el aire”. Esa sensación que experimenta el recién llegado tiene mucho que ver con las relaciones sociales y el silencio. La periodista lo explica con una cena entre amigos: “La consersación fluía, pero parecía que estuviese moderada por el subconsciente de todos en la mesa, para que no fuese ni excesiva ni insuficiente. Los largos silencios parecían no importarles, pero yo me moría por rellenar el vacío con algo de ruido, cualquier ruido. Fue entonces cuando empecé a entender el 'lagom' como una conducta de grupo adecuada, incluso entre colegas que se conocían desde hace años”.

¿Una doctrina asfixiante?

No obstante, la atención que ha acaparado esta oda a la moderación también tiene sus detractores. El algunos círculos, el término ha evolucionado hasta significar “aburrido”, y muchos suecos quieren que no se les asocie con él. Incluso hay un hastag, #NoMoreLagom (#NoMásLagom). En este sentido, el columnista de 'The Guardian' Richard Orange describe el concepto como una “doctrina asfixiante de abnegación luterana”. En su opinión, mientras que el 'hygge' danés funciona como un estilo de vida al que poder aspirar, su equivalente sueco, no.

El 'lagom' también se aplica a las relaciones sociales. (iStock)
El 'lagom' también se aplica a las relaciones sociales. (iStock)

“Se trata de no hacer lo innecesario o superfluo, de centrarse en lo esencial, de saber cuándo parar. En muchos sentidos, esto es admirable. Es parte del autocontrol que ha permitido a Suecia ser una sociedad igualitaria, un lugar donde los sindicatos trabajan armoniosamente con los empresarios, donde las personas se toman su trabajo en serio, pero se van antes de las cinco para estar con sus familias. Pero lo que encuentro difícil de entender es cómo esto tiene sentido como un estilo de vida al que aspirar”. Orange se refiere a la falta de reacción cuando hace algo que se sale de la norma, las restricciones a la hora de expresarse, la carencia de audacia en sus ideas y, en definitiva, a la moderación que permea en todos los aspectos de la vida y que, poco a poco, se ha convertido en un mito al nivel de la frialdad escandinava (véase el deportista Kimi Räikkönen, conocido como el hombre de hielo).

Aun con todo, no solo se reivindica el 'lagom' como la filosofía que debemos seguir para beneficio de nuestra salud mental, sino como la única manera de hacer frente a los desafíos medioambientales. “Vivimos en un mundo en el que se nos anima a seguir consumiendo como única medida para alcanzar el éxito político o personales, ignorando así que los recursos de la Tierra son limitados”, señala una réplica a los comentarios de Orange. Y pone un ejemplo: Suecia ha decidido reducir el IVA en las reparaciones de objetos, algo que se entiende como una muestra más de la apuesta por el 'lagom' en el país. Una mentalidad que allí reina y que, al parecer, tiene todas las papeletas de extenderse a otros países. O, al menos, a sus librerías.

Alma, Corazón, Vida

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