KILOS DE FELICIDAD

Las fotos del antes y el después que dieron la vuelta al mundo. Lo merecen

La insatisfacción por el propio cuerpo no depende del peso que se tenga, es toda una obsesión adquirida socialmente de la que en ocasiones es difícil salir

Foto: La autora de la carta abierta antes y después del parto. (Facebook)
La autora de la carta abierta antes y después del parto. (Facebook)

Laura Mazza es la mujer que aparece en las fotos. La de la izquierda corresponde a antes de tener a su hijo, y la de la derecha es cómo está actualmente. La autora del blog ‘Mum on the run’ publicó esta foto en sus redes sociales acompañada de una carta. La repercusión que ha tenido ha dado la vuelta al mundo, con más de 600 comentarios y otras casi 13.000 interacciones.

Ella era lo que un anuncio publicitario tomaría por una mujer 10. Poco peso, músculos fibrosos y ni un gramo de grasa. Cumplía exactamente el canon estético que dicta nuestra sociedad, pero no era precisamente un camino de rosas.

Tal y como ella misma explica “siempre estaba a dieta” en la época de la foto de la izquierda. “Me fotografiaba según mis progresos. Esa fue la mejor que hice. Comía sin carbohidratos apenas, ni verduras. Solo carne. Pero me encantaba porque me estaba perdiendo peso rápidamente y cuanto más me sobresalían los huesos más me valoraba a mi misma. Terminé odiando la carne; siempre estaba sufriendo de acidez, pero aun así me veía en esa foto como si fuera gorda”.

La gente decía que me veía muy sana, me admiraban por mi aspecto y me preguntaban cómo lo hacía

Su testimonio es un fiel reflejo del sentimiento de muchas mujeres que atormentadas por no entrar en los parámetros de delgadez extrema que marca la sociedad, viven permanentemente a dieta, mezclando sus frustraciones con un sentimiento paranoico de gordura que a veces es imposible detener.

“La gente decía que me veía muy sana, me admiraban por mi aspecto y me preguntaban cómo lo hacía”, comenta en la carta. “Escribo esto desde el corazón. Me duele”.

No es oro todo lo que reluce

Después de tener a su primer hijo, las mujeres suelen perder su figura por razones obvias. Sin embargo los cánones estéticos son inclementes ante la propia naturaleza, y haber tenido una vida en tu interior durante nueve meses no parece ser excusa para alejarse de la figura 10 establecida.

Este es su aspecto actual. (Facebook)
Este es su aspecto actual. (Facebook)

Bonita o fea, es la que se impone y es la que se sigue al pie de la letra por millones de mujeres que ven la tele con deseo de estar igual que el canon de las modelos que aparecen en los anuncios de yogur con fibra.

Laura se convirtió en una de ellas. De repente, en su obsesión por un cuerpo diez, se encontró con michelines, estrías y celulitis. Algo natural que todas las mujeres tienen, pero que la estética del siglo XXI no puede tolerar.

“De repente mi cuerpo no estaba bien y no era agradable a la vista. Este no es un cuerpo para ser admirado. Sin embargo, este cuerpo es el resultado de no comer únicamente carne; es el resultado de comer de todo: frutas, verduras, hidratos de carbono… Las cicatrices y estrías están ahí porque traje una vida al mundo, pero por alguna razón no me gusta mi cuerpo. A veces ni siquiera me quiero tomar fotos del embarazo porque estaba avergonzada de lo grande que me veía”.

Sin embargo, en algún momento algo cambió en su forma de verlo: se dio cuenta de que cuando estaba tan delgada como en la foto de la izquierda tampoco era feliz ni estaba conforme con su cuerpo. Siempre quería ser más y más flaca.

La aceptación más difícil es la mental

Ahora pesa más y, por el contrario, está mucho más sana. Las dietas agresivas que requiere el deseo de dejar al cuerpo sin un gramo de grasa son un agente extremadamente nocivo para nuestra salud. Cada tipo de cuerpo tiene un peso ideal determinado, que es la franja en la que se mantiene saludable, y querer bajarlo solo por la estética de tu figura es temerario para nuestro organismo.

“Ahora como mejores alimentos. He disfrutado más: comí un poco de pastel, bebí un poco de vino. Hice tortitas y me acurruqué a comerlas con mi marido. He vivido”.

Extraño ese cuerpo, pero si llego a él será de una manera saludable, mental y físicamente

Por eso considera que su cuerpo actual “debe ser celebrado y admirado. Ahora lo entiendo y me admiro a mí misma”, cuenta en su carta, que ha supuesto una confesión con la que muchos usuarios, sobre todo mujeres, se han sentido reconfortados.

“Aún quiero verme la primera foto. Extraño ese cuerpo, pero si llego a él será de una manera saludable, mental y físicamente. Trabajo día a día para estar orgullosa y en paz con mi cuerpo. Todos los tipos de cuerpo deben ser celebrados, así como las historias que van con él. Por encima de todo, la persona debe ser celebrada”.

“No importa qué talla tengas -proclama Laura-, puedes comprarte ropa sexy; te mereces celebrarlo”.

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