por la culata

La peor estrategia en una discusión de pareja (y se utiliza a menudo)

Todos lo hemos hecho en alguna ocasión con amantes, compañeros o amigos. He aquí varios motivos importantes para abandonar ese enfoque de una vez por todas

Foto: Así vas por mal camino. (iStock)
Así vas por mal camino. (iStock)

La culpabilidad es el motor de muchos sistemas éticos. En una cultura como la nuestra, heredera de eso que llaman "tradición judeo-cristiana" aún tiene demasiada buena prensa la costumbre de salirse con la suya utilizando la culpa de los demás.

Incluso cosas que podríamos amar inteligentemente por sí mismas, como el ejercicio, la buena alimentación o el esfuerzo en el trabajo, se asumen como una especie de precio a pagar para obtener placeres con el sello de lo merecido. En lugar de vivir el presente y disfrutarlo, lo dividimos en "cosas penosas" y "premios" por aguantarlas y nos amargamos cuando el premio nos decepciona. Creemos que tenemos que pagar, directa o indirectamente, por la felicidad, y que si hemos pagado con sufrimiento la vida nos debe algo a cambio. Pero no funciona así. En las relaciones de pareja esto es particularmente claro, y lo sabrás si has tenido la desgracia de enamorarte de un pasivo-agresivo... y de que él, o ella, se enamore de ti.

En 'Psychology Today' reseñan estos días un estudio, llamado 'La inseguridad en el apego y la inducción de culpa para provocar cambios deseados en parejas románticas'. Dicho en menos palabras, cómo crees que tu pareja "tiene que pagar" para demostrar que te quiere y por qué no funciona en absoluto.

Lavar platos con lágrimas

Se trata de una investigación psicológica hecha en Nueva Zelanda y firmada por Shanuki D. Jayamaha, Christian Antonellis y Nickola C. Overall. Han mostrado en tres fases cómo los compañeros románticos inducen culpa en el otro, quiénes llevan a cabo este tipo de estrategias más frecuentemente y qué efectos tiene esto en la marcha de la relación. Han identificado un problema, la inseguridad sobre el apego, en el tipo de persona que tiende a culpabilizar al otro para conseguir pequeños cambios en él. Si tienes un sentimiento prolongado de inseguridad por motivos biográficos (alguien importante en tu vida te abandonó, por ejemplo, o tus padres no te dieron autoestima) es fácil que el que lo pague sea tu pareja, en pequeños detalles que no lo merecen.

Susan Krauss, la redactora de 'Psychology Today', pone un buen ejemplo del tipo de cambio buscado: que el otro ponga los platos en el fregadero en vez de fuera, en la encimera. De todas las formas de conseguirlo, la culpa es la menos eficaz y la que más papeletas tiene para cargarse todo lo bueno que pueda haber en la relación.

El enfoque negativo indirecto puede funcionar en relaciones con un alto nivel de compromiso, pero falla estrepitosamente si tu pareja tiene miedo al apego

¿Pero qué es eso de "inseguridad sobre el apego"? Lo podemos definir como la creencia de que la figura principal en tu vida no va a estar cuando la necesitemos. Este dañino sentimiento suele deberse a una crianza negligente o contradictoria que no se ha superado, y la consecuencia es que nos agarramos a quien más cerca tenemos para evitar que se escape. 

Este equipo de psicólogos llevó a cabo su trabajo en tres fases:

  1. Un cuestionario para evaluar la calidad de las relaciones, el tipo de apego entre ellos y la autoestima de cada uno, y en el que se les pedía también que dijeran tres cosas que habían intentado cambiar de su pareja, que contestaran a si las estrategias para ello habían funcionado y cómo percibían que su compañero respondía a esos esfuerzos.
  2. En cada pareja, cada participante reportó al otro cómo había intentado cambiarle.
  3. Vídeos con los participantes intentando activamente cambiar a su pareja.
La culpa no es romántica. (iStock)
La culpa no es romántica. (iStock)

A raíz de estas tres aproximaciones al problema, los psicólogos distinguen entre dos estrategias distintas (las dos poco sanas) para cambiar a tu pareja:

  • El enfoque negativo directo. Consiste en expresar emociones negativas sin ocultarlas. Coerción, ira, culpa, críticas... Estos investigadores concluyeron que las personas más inseguras respecto a sus seres queridos no suelen llevar a la práctica este enfoque muy a menudo, porque saben que pueden alejarlas. Las que han tenido infancias con mejor "colchón emocional" y son por tanto más seguras sí recurren a este enfoque.
  • El enfoque negativo indirecto. El pasivo-agresivo. Poner mala cara, aunque no se reconozca por qué, llorar silenciosamente para ser visto pero sin echar nada en cara, quedarse taciturno... En resumen, apelar al amor del otro y a su necesidad de vernos bien. Esto, aunque así descrito parezca fácil de reconocer y claramente equivocado, vistas las conclusiones del estudio puede llegar a funcionar bastante, al menos a corto plazo, cuando tenemos una relación con alguien a quien le importamos y con un alto nivel de compromiso. Falla, en cambio, estrepitosamente, cuando estamos con alguien cuyo talón de Aquiles es precisamente el miedo al apego. Es decir que, ante situaciones de abandono o inconsistencia en la infancia como las que mencionábamos antes, han aprendido a huir de la intimidad total con alguien, por miedo a que ese alguien les termine abandonando y les haga sufrir.
La línea continua muestra que las estrategias indirectas funcionan bien si nuestra pareja tiene poco miedo al apego. Si tiene mucho miedo, lo que ocurre está representado en la línea discontinua. (ResearchGate.net)
La línea continua muestra que las estrategias indirectas funcionan bien si nuestra pareja tiene poco miedo al apego. Si tiene mucho miedo, lo que ocurre está representado en la línea discontinua. (ResearchGate.net)

Como vemos en el esquema, si nuestra pareja tiene poco miedo al apego, con estrategias indirectas (pasivo-agresivas) podremos conseguir que desee cambiar y que se esfuerce. Si en cambio nuestro ser amado tiende a huir de las relaciones serias por miedo a ser abandonado, aumentar la presión haciéndonos las víctimas le hará aún más reacio a mejorar para hacernos felices (y, como se ve por el ángulo, es mucho más clara la caída en picado de lo segundo que las buenas consecuencias de lo primero).

La peor combinación, por tanto, es: persona insegura que 'se agarra' demasiado + persona insegura que 'se suelta' antes de tiempo. Los dos caen en un círculo vicioso rápidamente y es casi seguro que acabarán mal. No hay nada que dé más miedo a alguien que teme el compromiso que alguien que se hace la víctima, aunque en el fondo el problema de los dos es el mismo, la inseguridad. El ansioso siente más ansiedad y el temeroso siente más miedo. 

¿Se puede hacer algo?

Si te reconoces en esto, o a tu pareja, hay varias cosas que puedes hacer.

Para empezar, si estás con alguien que cumple esto debes preguntarte honestamente qué haces tú cuando quieres salirte con la tuya. Si tu comportamiento se parece en algo a este, asume que estáis los dos en el mismo tren:

  • Usar gestos exagerados para hacer ver tu dolor.
  • Invocar obligaciones que conlleva el compromiso, el amor y la preocupación por el otro.
  • Hacer ver que lo pasas mucho peor que el otro y que necesitas que cambie.
  • Decirle a tu compañero lo dolido que estás por su poco esfuerzo por cambiar.
  • Recordarle a tu pareja cuántas veces te has sacrificado por la relación y cómo has sufrido injusticias en el pasado.

La culpa, directa o indirecta, no es una buena motivación. La gente prefiere hacer cosas porque las desea, no porque se las exijan desde fuera

Es lo que Krauss llama "el tren de la culpa".  Y lo recomendable es bajarse cuanto antes. Es decir, decidir si realmente necesitamos ese cambio o no. Si no podemos vivir con alguien que deja los platos fuera del fregadero, se puede contratar a alguien que lo haga o plantear un ultimátum claro al otro. Si no es tan importante, si lo que realmente estás haciendo es probar a tu pareja para ver si realmente quiere ser buena contigo y cuidarte -n otras palabras, si los platos son solo un símbolo- lo mejor que puedes hacer es guardar todo ese esfuerzo y sufrimiento para conseguir cambios que sean realmente importantes.

Otra recomendación es, incluso si la lucha merece la pena, olvidarse para siempre del enfoque negativo. La culpa, directa o indirecta, no es una buena motivación. La gente, a largo plazo, prefiere hacer cosas porque las desea, no porque se las exijan desde fuera.

Piensa de dónde viene esa necesidad de poner a prueba a tu pareja, porque si la encuentras seguramente seáis capaces de esforzaros por cambios que sean buenos para ambos. En lugar de obsesionarte por satisfacer tus necesidades de seguridad podréis pensar en las de los dos, en cómo crecer para salir fortalecidos y más unidos.

Alma, Corazón, Vida

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