el peligro de pavonearse

Cómo salir airoso de la peor pregunta en una entrevista laboral según el mayor experto

Ni las cargas familiares, ni el sueldo deseado, ni las cuestiones relacionadas con nuestra competencia para el puesto; lo que más nos agobia responder es esto, pero no es tan difícil

Foto: 'Puff... A ver qué digo...' (iStock)
'Puff... A ver qué digo...' (iStock)

Cuando, después de haber repasado el CV y los aspectos positivos que pueden hacerte obtener el empleo, un entrevistador nos pregunta por nuestro peor defecto, empiezan los sudores fríos. Uno se siente acorralado, porque de entre todas esta es la única pregunta que no podemos usar en nuestro beneficio. Ni siquiera en los juicios criminales pueden obligarte a testificar en tu contra, ¿qué es esto de quitarse puntos a uno mismo? ¡Ese es su trabajo, no el mío!

No hay respuesta que nos satisfaga y, ante la ansiedad, lo más habitual es intentar darle la vuelta, conscientemente o no, para decir algo positivo. "Pues... soy demasiado perfeccionista. Soy incapaz de irme a casa hasta que no está todo hecho" (trilladísima, ni se te ocurra). "¿Una debilidad? Bueno, soy demasiado honesta, si veo que un compañero hace algo irregular lo paso fatal y me ponen en un compromiso" (casi peor, la lealtad y la honradez hay que darlas por hecho, y hacer ver que a veces se contradicen es un fallo épico). "A ver... Sé tanto inglés que suscito envidias, pero... 'what could I do about it'?" En fin, un cuadro. 'A picture'.

Que se note que necesitas el puesto puede ayudar, pero no da buena sensación que uses la mentira, ni siquiera el adorno, para lograrlo.

Dar y recibir (verdades)

El gurú de la empresa Adam Grant, profesor en Wharton y columnista de 'The New York Times' del que hemos hablado en varios artículos, cree que contestar con un defecto verdadero es claramente la mejor opción, y tiene datos que respaldan su teoría. De acuerdo, no hay que decir que tienes impulsos asesinos, pero puedes comentar tranquilamente cosas que te han causado algún problema en trabajos pasados y que te preocupan sobre ti mismo. 

El autor se ha hecho famoso en todo el mundo con sus opiniones bien informadas sobre entornos corporativos y su mayor best seller, 'Dar y recibir', triunfó gracias a una tesis que no las tenía todas consigo: la generosidad funciona. En la vida y en la empresa. En un nuevo artículo en "Medium", cuenta una historia sucedida a una mujer, Michele Hansen, que decidió decir la verdad y nada más que la verdad en una entrevista para un trabajo para el que no se sentía cualificada. El puesto era 'product manager' en una compañía de inversiones, y no tenía experiencia en servicios financieros.

La carta de presentación de Hansen empezaba así: "probablemente no soy la persona que buscabais, no tengo una década de experiencia"

Sin nada que perder, inspirada por las valiosas lecciones de vida de Costanza en 'Seinfeld' (que hace casi siempre lo contrario de lo que se espera de él), recordó cómo se presenta a sí mismo: "Me llamo George. Estoy en paro y vivo con mis padres", y siguió sus pasos.

 

La carta personal que escribió Hansen a la empresa empezaba así: "Probablemente no soy el candidato que buscabais. No tengo una década de experiencia como 'product manager' ni soy planificadora financiera certificada". Parece un suicidio, ¿verdad? Algo así como empezar tu CV detallando tus despidos, seguir diciendo que no tienes carnet de conducir y poner como pie de foto: "Al natural soy menos atractivo". Pero la contrataron.

No es una anécdota aislada. Grant cita dos estudios al respecto. En el primero de ellos, publicado en 'Academy of Management Journal', los entrevistadores clasificaron en los primeros lugares a los candidatos que fueron más certeros que positivos ante esta pregunta. La investigación se llama 'Los esfuerzos de autoverificación en el acceso a las organizaciones' y lo firman Daniel M. Cable y Virginia S. Kay. Llaman autoverificación al proceso por el que intentamos que los demás nos vean como realmente somos, algo que se complica enormemente cuando intentamos que nos seleccionen.

Algunos sujetos son mucho más reacios que otros a renunciar a ese mostrarse tal y como son. Con muestras de 2.673 personas de 107 países, este estudio puso en relación este proceso personal con diferentes habilidades y situaciones. Se encontró que los esfuerzos de autoverificación son buenos a la hora de ser un entrevistador eficaz, encontrar trabajos que nos satisfagan o, si somos supervisores, evaluar correctamente a los recién llegados a una organización. En conclusión, que la honestidad, como cree Grant, funciona.

(iStock)
(iStock)

En otro estudio, investigadores de la Universidad de Harvard analizaron respuestas de candidatos sobre sus debilidades y encontraron que solo un 23 por ciento dieron respuestas realmente negativas: "procrastino" o "tengo reacciones exageradas"... Los demás, todos, escondían activamente sus problemas reales bajo un manto de falsa humildad: "soy demasiado amable", "me enfada la injusticia"... Al valorar a los candidatos, se vio que las empresas colaboradoras estaban hasta un 30% más dispuestas a contratar a aquellos que se arriesgaron a confesar algo realmente negativo.

Como explica Grant, la autopromoción no es la clave, aunque lo parezca. Los que destacaron sus habilidades y sus éxitos en este estudio de Harvard consiguieron pocas más ofertas que los demás. Y no solo eso. Los que intentaban impresionar a los empleadores poniendo por las nubes sus capacidades solían conseguir peores salarios y menos ascensos. Darse coba, según los investigadores James Westphal y Ithai Stern, es menos efectivo que halagar o hacer favores al que queremos que nos contrate: "Es menos sutil, más transparente". Y ya es decir...

Grant también habla de unos experimentos llevados a cabo por él mismo y Alison Fragale sobre el autobombo. Esta estrategia solo obtiene recompensa cuando el público en cuestión está tan distraido que después recuerda los datos positivos sobre nosotros pero no la fuente por la que le han llegado. De lo contrario, la sensación que da es: "si fueras tan genial, no necesitarías presumir tanto de tu genialidad".

La perfección, siempre en el futuro

Avisados de las malas artes de algunas empresas y ansiosos por llegar a la meta, tendemos a desconfiar de entrada. Y ya se sabe que la gente que no confía en nadie no es la más recomendable. Si piensas que todo el mundo en una posición de poder te la va a jugar, quizá es que tú lo harías si tuvieras oportunidad. No seas así porque, casi siempre, el motivo por el que te preguntan por tus aspectos más negativos es simplemente que quieren saberlos. Que les es útil, porque saben que todos tenemos algunos, pero no todos les preocuparán.

Darse coba, según los investigadores, es menos efectivo que halagar o hacer favores, porque es aún más descarado

Lo que sí es preocupante es soltar medias verdades sin pestañear y con una gran sonrisa. Contar algo malo sobre uno nos retrata como fiables, buenos observadores de nosotros mismos y deseosos de mejorar. Nadie avanza si cree que ya lo ha conseguido todo.

Desde luego, como dice Grant, no podemos dar solo datos negativos. En la carta de presentación de la que hablábamos al principio, el resto de información eran buenas noticias. Hablaba de su motivación y de las habilidades que la harían eficiente a pesar de su falta de experiencia. Por ejemplo, afirmaba que "no espero que nadie me diga lo que tengo que hacer, voy y lo hago. Soy emprendedora, termino lo que empiezo... Me encanta pisar caminos inexplorados y partir de una tabula rasa".

Para Grant, esta actitud funciona más aún en las mujeres, porque las que son excesivamente asertivas y ambiciosas chocan con los estereotipos sobre su género. Eso explicaría por qué, como ha dicho Nate Silver en su artículo sobre "lo opuesto al síndrome del impostor", Hillary Clinton baja en popularidad justamente cuando aspira a un alto cargo, y su imagen mejora cuando no lo hace.

En 'NyMag' la redactora Melissa Dahl reseña el texto de Grant y termina confesando su propio peor "defecto": "por si tenéis curiosidad, yo tengo la manía de rematar artículos bobos con sorpresas ingeniosas". No tiene razón, porque su artículo es bastante interesante, mientras que su giro final es menos ingenioso que este.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios