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6 cosas que utilizas todos los días, que crees inocuas y que causan enfermedades
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Desde la colada hasta un copazo

6 cosas que utilizas todos los días, que crees inocuas y que causan enfermedades

Los agentes biológicos patógenos campan a sus anchas por ellos sin que puedas percibirlos. Probablemente a partir de ahora te lo pienses dos veces antes de tocar estos objetos

Foto: Tu madre insistirá: te has comprado unos vaqueros nuevos que ya venían rotos. Lo que no sabes es que además están llenos de gérmenes. (iStock)
Tu madre insistirá: te has comprado unos vaqueros nuevos que ya venían rotos. Lo que no sabes es que además están llenos de gérmenes. (iStock)

Los gérmenes, esos organismos microscópicos capaces de causar enfermedades o daños en la salud del huésped en quien se hospeden, están por todas partes. Y no hablamos precisamente de toparte con un niño plagado de piojos, utilizar los poco higiénicos baños públicos o de restregarte por las sucias aceras de la calle.

Por muy limpios que creas que están algunos de tus objetos de uso cotidiano, e incluso aunque seas consciente de haberlos lavado, en realidad los agentes biológicos patógenos campan a sus anchas por muchos de ellos, sin que puedas apenas percibirlos. Cassie Shortsleeve recoge en 'Men's Health' seis de los que más gérmenes recogen, y es posible que a partir de ahora te lo pienses dos veces antes de tocar uno de ellos.

1. Tu colada

La ropa recién lavada huele a limpio y fresco suavizante, pero según lo que hayas metido en ella puede que no esté tan impoluta como a priori parece. Los calzoncillos, bragas y sujetadores, por las temperaturas que soportan y el contacto constante con sudor y otros fluidos corporales, son los que más patógenos almacenan. “Una carga de ropa interior puede dejar cerca de 100 millones de E. coli en la lavadora que contaminarán las prendas que lavemos en el próximo ciclo”, advierte Charles Gerba, profesor de microbiología de la Universidad de Arizona. No te alarmes que hay solución: debemos buscar un detergente más fuerte para nuestras coladas de ropa íntima o delicada y subir la temperatura a 65 grados para exterminar a todos los posibles gérmenes y que, para la próxima colada, no quede ni uno.

2. La rodaja de limón de tu bebida

Pese a que los limones de por sí tienen propiedades antibacterianas, la realidad es que las rodajas que ponen en tu vaso cuando pides una consumición en un bar están recubiertas de gérmenes. Tal y como demostró un estudio publicado en la revista 'Journal of Environmental Health', cerca del 70% de las rodajas analizadas –provenientes de 21 restaurantes diferentes– contenían microbios perjudiciales para la salud. Otra investigación realizada en la Universidad de Nueva York descubrió que alrededor de la mitad de las porciones de limón de los locales de la ciudad dieron positivo en bacterias fecales humanas.

Una carga de ropa interior puede dejar cerca de 100 millones de E. coli en la lavadora que contaminarán las prendas que lavemos en el próximo ciclo

Sí, da cierto asquito pensar que por la incorrecta manipulación de alimentos por parte de los empleados de hostelería nos estemos llevando a la boca algo más que un copazo, pero hay solución: la primera y más lógica es retirar la fruta, pero si no puedes vivir sin el toque ácido de los cítricos, cuando te sirvan la consumición, exprime el jugo del limón en la bebida y retira la rodaja.

3. Tus gafas y lentillas

No sólo las de sol, que están visiblemente llenas de arena de playa, restos de crema solar y otros tantos residuos veraniegos de una temporada para otra, las gafas que usas a diario tienen gran cantidad de gérmenes, y te las estás plantando en la cara, nada más y nada menos que en los ojos. Peor aún si hablamos de las lentillas: según descubrió un estudio realizado en China, el 34% de las lentes de contacto examinadas estaban llenas de gérmenes como 'Serrati'a y 'Staphylococcus' aureus, que pueden causar queratitis, una enfermedad ocular inflamatoria que daña la córnea e incluso pueden causar ceguera. Para evitar plantarte en la retina esos patógenos acumulados en las lentes de contacto, debemos cambiar la solución que utilizas para desinfectarlas –popularmente conocida como 'líquido de las lentillas'– cada tres meses. Los expertos aseguran que el producto pierde gran parte de su capacidad para eliminar los gérmenes a las cuatro semanas de abrir el bote.

4. Tu cartera

Hay que tener en cuenta que las monedas y billetes no paran de pasar de mano en mano, lo que les convierte en perfectos transmisores de bacterias. Un estudio realizado también en la Universidad de Nueva York detectó en billetes de dólar elegidos al azar cerca de 3.000 tipos de patógenos como 'Staphylococcus aureus' y 'E. coli', y no te lleves las manos a la cabeza porque los euros no tienen ninguna propiedad antibacteriana.

Cerca del 70% de las rodajas de limón analizadas contenían microbios perjudiciales para la salud y más de la mitad bacterias fecales humanas

Como no podemos andar lavando nuestro dinero en efectivo, al menos deberíamos acordarnos de lavarnos las manos y, además, utilizar toallitas antibacterianas para limpiar nuestros monederos al menos una vez a la semana. Se recomienda hacer lo mismo con los bolsos.

5. Tu coche

No hablamos del estado de la carrocería o de las ruedas, en contacto permanente con la suciedad del ambiente, algunos peligros se esconden dentro de tu coche. Se calcula que en el salpicadero se pueden acumular cientos de miles de gérmenes que llegan allí a través de tus propias manos o de la comida y objetos que pongas en la parte delantera del vehículo.

El 34% de las lentes de contacto examinadas estaban llenas de gérmenes como 'Serratia' y 'Staphylococcus aureus', que pueden causar queratitis

Ahí están colocados y, gracias al calor del salpicadero, se hacen más fuertes y se reproducen bajo el sol. Peor aún cuando enciendes el aire acondicionado o la calefacción: los esparces por todo el coche y ya no hay manera de huir. Bueno, en realidad sí, limpiando el salpicadero de vez en cuando con un poco de desinfectante puede ser suficiente.

6. La ropa recién comprada

Cuando el doctor Philip Tierno, director del departamento de microbiología e inmunología de la Universidad de Nueva York, decidió analizar con microscopio algunas prendas de ropa que acababa de comprar, se encontró con que estaban plagadas de restos de piel, heces y secreciones respiratorias humanas. Lo habrás escuchado en más de una ocasión, pero realmente es interesante que empieces a coger la dinámica de lavar a una temperatura de al menos 65 grados la ropa que compres antes de usarla. Otro sencillo consejo: consumas o no, lávate las manos después de ir de tiendas.

Los gérmenes, esos organismos microscópicos capaces de causar enfermedades o daños en la salud del huésped en quien se hospeden, están por todas partes. Y no hablamos precisamente de toparte con un niño plagado de piojos, utilizar los poco higiénicos baños públicos o de restregarte por las sucias aceras de la calle.

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