ESTÁ BIEN COMPARTIR, PERO NO TODO

Cada cuánto debes lavar tu toalla si no quieres que esté llena de gérmenes

Hay otros mundos pero están en tu ropa de baño. Tal vez te creas muy limpio porque te duchas cada día, pero incluso secarse puede suponer un peligro en potencia si no tomas precauciones

Foto: Esta chica no sonreiría tanto si alguien le regalase un microscopio. (iStock)
Esta chica no sonreiría tanto si alguien le regalase un microscopio. (iStock)

El baño y la cocina de casa suelen ser los lugares más transitados de casa, no solo por sus habitantes e invitados, sino también por esos imperceptibles okupas: los gérmenes. Y es que tal vez no lo sepas, pero si un CSI analizase tus toallas encontraría colonias de microorganismos que se alimentan de los restos de pieles muertas y, algunos de ellos, están en pie de guerra para provocarte una erupción, cuando no cosas peores.

Según un estudio realizado por la Universidad de Arizona, el 26% de las toallas de baño y el 89% de los paños de cocina contienen bacterias fecales y 'E.coli', una bacteria que vive en el intestino humano, además de hongos. ¿Y qué es lo que hace que miriadas de pequeños aliens, horripilantes a la luz de un microscopio, construyan una civilización entera en tu albornoz? ¿Lo adivinas? Mucha humedad, una temperatura templadita y el PH neutro de tu ropa.

No se trata de comenzar a rascarse como loco o pegar fuego a los juegos de toallas bordadas que tu suegra os regala cada Navidad, sino tomar algunas precauciones básicas que recomienda la periodista Julia Calderone en un vídeo para 'Tech Insider', como lavar la toalla después de tres usos, evitar secarnos con ella si está húmeda o huele –los colonos ya están armando sus ejércitos en su pliegues– y, sobre todo, nunca compartirla con nadie. Y sí, ni siquiera con tu pareja. El motivo es muy sencillo, muchos de los microbios que anidan en tu ropa han surgido de tu propio cuerpo, por lo que no resultan dañinos para ti, pero secarte con la toalla de otro te pone en contacto directo con organismos a los que tu cuerpo no está acostumbrado, por ejemplo, el staphylococcus, que está presente en la piel de los humanos pero puede producir irritaciones, erupciones e infecciones.

Usar detergentes antigérmenes, lavar las toallas cada tres usos y no apilarlas en el toallero son algunos consejos para aumentar la limpieza de tu ropa de baño

“Las lavadoras tampoco acaban con las bacterias coliformes y la Salmonella, que sobreviven al lavado y secado y pueden volver a crecer si la tela se ensucia de nuevo”, señala un artículo publicado en Ahora Salud y Bienestar. Y entonces, ¿cómo vas a protegernos de ellas? Además de los consejos de Calderones, hay tres recomendaciones que puedes seguir para evitar una superpoblación de gérmenes en toallas y sábanas:

1. No las acumules unas encimas de otras. En el toallero deben estar separadas esperando a secarse.

2. Usar detergentes que acaben con las bacterias y lavar a una temperatura elevada.

3. Las toallas para secar partes íntimas no deben usarse dos veces seguidas, ni tampoco secar otra parte del cuerpo con ellas.

Otros refugios de bacterias en casa

La ropa de baño no es el único lugar donde se acumulan los gémenes, las sábanas y el cubrecamas también son un foco de suciedad e infecciones. Así lo explica en sus múltiples apariciones en prensa el microbiólogo y patólogo de la Universidad de Medicina de Nueva York Philip Tierno, autor de 'The Secret Life of Germs. Observations and Lessons from a Microbe Hunter' (Atria Books). “La piel humana es alimento para los ácaros del polvo”, recordaba Tierno en un reportaje publicado en 'The Wall Street Journal'. “Una persona puede transpirar un litro de sudor en una noche, incluso más si duermes bajo un montón de sábanas”. Ello teniendo en cuenta que somos higiénicos y evitamos comer en la cama, dejar que nuestro perro se meta en la cama o dormir totalmente desnudos. Ni que decir tiene que si no protegemos el colchón, este corre el peligro de convertirse en un “jardín zoológico y botánico”.

Deberíamos lavar las sábanas una vez a la semana y cambiar el edredón cada seis meses para evitar que los residuos nos produzcan reacciones alérgicas

Y aun siendo nuestros propios gérmenes, también influyen en nuestra salud y pueden empeorar el asma e incluso provocar reacciones alérgicas. Es el caso, por ejemplo, de la alergia a los hongos, que suele afectar a aquellos que ya responden de manera sintomática al contacto con ácaros, y que encuentran su hábitat natural en la humedad de nuestras sábanas. Si estornudamos mucho por las mañanas y por las noches, quizá el culpable sea toda esa ropa que nos rodea durante ocho horas al día mientras dormimos.

En este caso, el microbiólogo recomienda lavar las sábanas una vez por semana a una temperatura de entre 55 y 65 grados, y luego secarlas con un programa de agua caliente. También deberíamos lavar nuestro edredón aproximadamente cada seis meses y cambiar nuestra almohada en un parecido periodo de tiempo. Así que ya sabes, aunque seas un ecologista radical o adores los animales pequeños y peludos, tus toallas y sábanas no son el zoo más apropiado, sobre todo, porque pasan factura a tu salud y porque es una marranada.  

Alma, Corazón, Vida

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