Adelgazó 45 kilos en un tiempo récord

Este chef asegura que la dieta de la pizza le ayudó a perder peso, y mucho

Olvídate de los esfuerzos porque no hace falta pasar hambre para quitarnos unos cuantos kilos de encima, e incluso podemos comer lo que más nos guste. Lo asegura Pasquale Cozzolino

Foto: En su cocina, más que nunca, el secreto está en la masa. (Facebook Chef Pasquale Cozzolino)
En su cocina, más que nunca, el secreto está en la masa. (Facebook Chef Pasquale Cozzolino)

Las dos palabras de moda, 'vida' y 'saludable', llevan intrínseca la idea de perder peso. Pero en esto de adelgazar y lucir un cuerpo 10 nos pueden las ansias y tenemos más bien poca paciencia para esperar a que los resultado de nuestra nueva alimentación sana y equilibrada se vean en el espejo. Así que nos lanzamos a seguir dietas rápidas que restringen radicalmente nuestras comidas para quemar milagrosamente calorías en un tiempo récord.

Olvídate de los esfuerzos porque no hace falta pasar hambre para quitarnos unos cuantos kilos de encima, e incluso podemos comer lo que más nos guste sin privarnos de nada. Hay un método mucho más revolucionario que la Atkins o la paleo, y su nombre te va a hacer la boca agua: la dieta de la pizza.

Popularizada por el chef neoyorquino Pasquale Cozzolino, el experto en gastronomía asegura en 'The New York Post' que gracias a este saciante y sabroso régimen ha perdido la friolera de 42 kilos. Así lo ha hecho.

Cozzolino en la misma postura que en la foto de atrás, cuando pesaba 43 kilos más. (Facebook Chef Pasquale Cozzolino)
Cozzolino en la misma postura que en la foto de atrás, cuando pesaba 43 kilos más. (Facebook Chef Pasquale Cozzolino)

Cambio de vida (y de cuerpo)

Natural de Nápoles, Cozzolino se marchó a Nueva York hace unos cinco años para trabajar en una pizzería. El cambio de vida, el frenético ritmo de la Gran Manzana y el tipo de alimentación norteamericana hicieron mella en el chef que pronto se metió unos cuantos kilos de más. Con su metro noventa y ocho de altura, los saludables 115 kilos que lucía recién aterrizado al país fueron sumando 'amigos' en su vientre a medida que se familiarizaba con los restaurantes de la zona. A principios de 2012, llegó a pesar cerca de 168 kilos, y sólo llevaba un año en la ciudad.

“Me bebía dos o tres latas de refrescos y comía entre 10 y 12 galletas Oreo cada día. Una vez me zampé toda la caja. Era como una droga para mí”, relata el chef, quien recuerda que en una visita a Italia su propia familia no le reconoció. “Me sentía muy mal, tanto mental como físicamente. Tenía problemas de rodilla, de espalda, tres úlceras en el estómago… Ni siquiera podía coger en brazos a mi hijo porque no podía agacharme a por él”, recuerda.

Casi cada día come y cena una de sus famosas pizzas margaritas. (Facebook Chef Pasquale Cozzolino)
Casi cada día come y cena una de sus famosas pizzas margaritas. (Facebook Chef Pasquale Cozzolino)

'La mia dieta è deliziosa!'

Cuando su médico de cabecera le dijo que o perdía peso o le iba a dar un ataque al corazón, decidió ponerse a régimen y reencontrarse con su yo anterior. Cortó de raíz con los dulces y los refrescos y empezó a comer la mitad de sus porciones habituales. Además, centró su alimentación en una dieta mediterránea –volviendo a las raíces– en la que abundaban frutas y verduras.

“Las empanadas al estilo napolitano de mi restaurante no son las típicas de Nueva York. La masa está hecha sólo con agua, harina, levadura y sal –sin mantequilla ni manteca de cerdo– y el relleno lleva salsa de tomate fresco, una fina capa de queso mozzarella y albahaca”, detalla el chef, que decidió llevar su nueva alimentación saludable también a su lugar de trabajo, donde además comía él.

Me bebía dos o tres latas de refrescos y comía entre 10 y 12 galletas Oreo cada día. Una vez me zampé toda la caja. Era como una droga

Asegura que casi todos los días almorzaba una pizza margarita –de la del menú infantil–, porque, explica, “así me sentía saciado y sólo había comido entre 540 y 570 calorías. Me ayuda a mantenerme alejado de la comida basura. Cuando como pizza no necesito nada más”. Además, acompañó su saludable y deliciosa nueva alimentación de clases de 'kickboxing' dos o tres veces a la semana.

“Al principio tenía muchos dolores de cabeza y mal humor. Pero después del primer mes mi cuerpo se estableció y empecé a perder peso”, relata orgulloso. Y no es para menos: en apenas tres meses consiguió quitarse más de 18 kilos y en poco tiempo otros 25.

“Me ha cambiado la cara. Tengo mucha más energía y mis digestiones son mejores. Las úlceras han desaparecido y ya no tengo dolores de rodilla o espalda. Soy muy feliz y me alegra pensar que mi experiencia puede ayudar a alguien a tener una vida mejor”. Hoy, a sus 38 años, el chef ha conseguido bajar más de 43 kilos, pero aún quiere quitarse 10 más para regresar a su peso ideal: los 115 kilos que lucía justo antes de aquel cambio de vida que transformó su cuerpo por completo.

El chef pillado prácticamente con las manos en la masa. (Facebook Chef Pasquale Cozzolino)
El chef pillado prácticamente con las manos en la masa. (Facebook Chef Pasquale Cozzolino)

¿Pizza como base de una dieta?

Con unos resultados tan impresionantes, y siendo él quien elabora cada día la base de la dieta de la pizza, no es de extrañar que muchas personas se hayan interesado por acudir al local donde Cozzolino es jefe de cocina para probar ese menú tan delicioso que además ayuda a perder peso y mantener una salud de hierro.

No es que tenga truco, pero el plato estrella del chef no es como cualquier otra pizza del mercado. De hecho, en total apenas tiene 600 calorías. La base está hecha con una salsa de tomates en conserva que apenas lleva azúcar, la cantidad de mozzarella fresca no es excesiva y apenas se añade un poco de albahaca y un chorrito de aceite.

Me ha cambiado la cara, tengo más energía y mis digestiones son mejores. Las úlceras y los dolores de rodilla y espalda han desaparecido

“La masa está elaborada con una harina de trigo italiana molida finamente (esencial para hacer la tradicional pizza napolitana), agua, sal marina y un agente de fermentación natural, que hemos dejado actuar durante 36 horas. Ahí está la clave”, desvela Cozzolino. Gracias al largo proceso de fermentación, la levadura se come la mayor parte del azúcar y dejando solamente los carbohidratos complejos, que son más fáciles de digerir y ayudan a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo. Así sí que podemos comenzar a comer tras desearnos un asegurado 'buon appetito!'

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