TODOS PODEMOS APLICARLA

“C.A.N.”: la fórmula redonda para comer sano y adelgazar un montón

La mayoría de las personas que siguen una dieta saludable lo hacen porque comen en lugares en los que las frutas y los vegetales son fáciles de escoger

Foto: Basta con colocar un bol de fruta en la cocina para que los niños se acostumbren a comerla a diario. (iStock)
Basta con colocar un bol de fruta en la cocina para que los niños se acostumbren a comerla a diario. (iStock)

Durante décadas hemos pensado que para adelgazar basta seguir un simple mantra: “menos plato y más zapato”. Cierto es que si comemos menos y nos movemos más acabaremos perdiendo kilos, pero a la hora de seguir una dieta sana influyen muchos más factores, que debemos tener en cuenta.

Brian Wansink, el más reputado psicólogo de la alimentación del mundo, cree que las recomendaciones de los nutricionistas no pueden gran cosa para cambiar la forma en que come la gente. Por mucho que las investigaciones digan que es mejor no comer grasas trans, carbohidratos refinados y azúcar la gente seguirá haciéndolo, aun a sabiendas de que es malo.

¿Cómo conseguir entonces que la gente tenga una alimentación más saludable? La clave, asegura, es enseñarles a comer de otra forma. No importa tanto qué es lo que comemos, sino cómo y en qué cantidad lo comemos. Y los encargados de suministrar nuestra comida pueden hacer mucho para mejorar la forma en que nos relacionamos con ella.

Un nuevo estudio del laboratorio que dirige Wansink en la Universidad de Cornell ha publicado una revisión de 112 investigaciones sobre nuestro comportamiento al elegir la comida. Su conclusión es clara: la mayoría de las personas que siguen una dieta saludable lo hacen porque comen en lugares en los que las frutas y los vegetales son fáciles de escoger, están situados en un lugar atractivo, y parecen la opción más normal.

Lo importante es que siempre sea más fácil y atractivo escoger la opción saludable que la que no lo es tanto

Esto ha llevado a Wansink y a sus colegas a proponer una fórmula para que restaurantes, hogares y comedores escolares y laborales ofrezcan a sus comensales la mejor dieta posible. La receta se reduce al acrónimo C.A.N.: la comida saludable debe ser Cómoda, Atractiva y Normal (“Convenient, Attractive and Normal”, en inglés).

Una solución sencilla para comer mejor

El estudio, publicado en la revista Psychology and Marketing, muestra, por ejemplo, que cuando la fruta se coloca en un bonito bol al lado del lugar donde dejamos las llaves –o cuando la cafetería dispone un frutero bien iluminado al lado de la caja–, es más cómodo, atractivo y normal que elijamos un plátano en vez de un helado de chocolate, que está en una esquina del congelador.

“Con estos tres principios, se pueden cambiar las cosas para que la gente (incluidos nosotros mismos) comamos más sano”, explica Wansink. Por ejemplo, asegura el psicólogo, si un colegio quiere que los niños beban más leche (en vez de batidos) puede hacer que sea más cómoda, colocándola en la primera línea del frigorífico; más atractiva, ofreciéndola en botellas bonitas; y más normal, dándole la mitad del espacio del frigorífico y no relegándola a una esquina. Estudios anteriores del doctor Wansink mostraron que, gracias a estos cambios, el consumo de leche en las escuelas puede incrementarse entre un 30 y un 60%. Y son una serie de técnicas que pueden aplicarse con cualquier comida cuyo consumo quiera potenciarse.

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Wansink cree, además, que la fórmula C.A.N. puede servir a los establecimientos hosteleros para ganar más dinero, ofreciendo opciones más saludables a sus clientes. Las ensaladas, por ejemplo, son platos que ofrecen un alto margen de beneficio a los restaurantes, pero no suelen el tipo de entrante que más piden los comensales. Pero si damos a las ensaladas nombres bonitos, las colocamos en un lugar prominente de la carta, y pedimos a los camareros que las promocionen como una especialidad, estas serán más cómodas, más atractivas y más normales, y los comensales las preferirán a los aros de cebolla situados en una esquina del menú.

En los hogares es aún más sencillo seguir la herramienta propuesta por el laboratorio de Wansink, pues tenemos control sobre todo lo que compramos. Si queremos que nuestros hijos coman más frutas y verduras, podemos pelarlas y prepararlas, para que siempre estén disponibles en el frigorífico; podemos, además, esconder todos los dulces (o, directamente, no comprarlos); y podemos elaborar ensaladas con nombres atractivos y aliños cambiantes y ofrecerlas en todas las comidas.

Lo importante, asegura el psicólogo, es que siempre sea más fácil y atractivo escoger la opción más saludable que la que no lo es tanto. 

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