“LO CORTÉS NO QUITA LO VALIENTE”

Las trece claves para convertirse en el caballero perfecto en el año 2014

El siglo XX ha acabado con un gran número de reglas de etiqueta que parecen desfasadas para el hombre la contemporáneo, pero no tiene por qué ser así

Foto: No hace falta fumar habanos y llevar traje de etiqueta para comportarse como un caballero. (Corbis)
No hace falta fumar habanos y llevar traje de etiqueta para comportarse como un caballero. (Corbis)

El siglo XX ha acabado con un gran número de convenciones sociales y reglas de etiqueta que parecen desfasadas para el hombre contemporáneo. Además, la caballerosidad ha sido objeto recurrente de debate dentro del feminismo, que se ha planteado si el hecho de que el hombre pague la cena es un indicativo de atención o, por el contrario, un anticuado signo de machismo positivo.

Tantas críticas se han efectuado hacia la galantería que cada vez más escritores se han propuesto recuperar los viejos valores y los buenos modales, eso sí, adaptados a las costumbres del siglo XXI. “Lo cortés no quita lo valiente”, reza el dicho, y diversos blogs masculinos o libros, como The Art of Manliness: Classic Skills and Manners for the Modern Man (HOW) de Brett McKay y Kate McKay o The Modern Gentleman (Ten Speed Press) de Phineas Mollod y Jason Tesauro, más centrado en la moda, sugieren pequeñas estrategias para reforzar nuestra imagen frente al sexo contrario o los amigos sin parecer unos pedantes.

Si incluso los clubs de caballeros han vuelto a nuestro país, quizá debamos vencer nuestro medio, ponernos firmes en la silla –recuerden, es poco caballeroso repantigarse en la misma– y volver a ser caballeros. Posmodernos, eso sí.

  • La igualdad no implica deshacerte de tus buenas maneras

Hasta WikiHow tiene una entrada dedicada a los pasos que se han de seguir para ser un caballero moderno. Entre ellos se encuentra un principio que debemos tener siempre presente: el hecho de reconocer que hombres y mujeres son iguales no nos da carta blanca para no tener ni un detalle con nuestra pareja o nuestras amigas. Es decir, la próxima vez que le cierres a una compañera la puerta en la cara porque piensas que sujetarla para que pase es machismo, acuérdate de esto.

  • Sé puntual

Los teléfonos móviles han provocado que muchos padezcamos de la llamada “patología del último minuto”. Aquellos que la sufren parecen tener carta blanca para retrasarse todo lo que deseen o para cancelar sus citas en el último minuto porque, total, ya han avisado. Respetar el tiempo de los demás es uno de los principios de caballerosidad que siempre se deben tener presentes.

  • Aprende a aceptar un regalo

Ahora que nos encontramos en fechas tan cercanas a la Navidad y los regalos abundan, tenemos que saber qué cara poner al recibir un presente. En 50 Things Every Young Gentleman Should Know, Thomas Nelson explica que con dar las gracias es suficiente. Nunca debe preguntarse dónde se ha comprado, el precio o incluso la motivación que ha conducido a su adquisición, pues suelen ser indicativos de que no te ha gustado y planeas devolverlo. Es inaceptable no aceptar un regalo, salvo que nos meta en problemas.

  • Cuando te aburras, no distraigas a los demás

Thomas Nelson recuerda en su libro que el aburrimiento también forma parte de la vida de los caballeros, sólo que estos no lo manifiestan. A la hora de presenciar un espectáculo que no nos interesa o participar en una conversación intrascendente, bajo ningún concepto debemos distraer la atención de los demás para entretenernos. Aburrámonos en solitario.

  • No busques peleas en las redes sociales

Las tecnologías también forman parte de la vida del caballero y, con ellas, ciertas tentaciones que resulta muy difícil soslayar. Una de ellas es meterse en peleas en la red, especialmente en Twitter, donde para más inri son públicas. Podemos vernos envueltos en una discusión casual, pero debemos actuar siempre con cortesía y, si el problema se alarga, recurrir a otros medios de comunicación para finiquitar la controversia.

  • Responde pronto a los mensajes

Es el consejo que nunca daría un psicólogo que estuviese tratando a un paciente de ansiedad pero, siguiendo esa máxima de respetar el tiempo de los demás, debemos intentar contestar al teléfono o al correo electrónico con premura.

  • Ignora la comida que no te gusta, pero no te quejes

Hace décadas era impensable que alguien se quejase de la comida en una cena a la que había sido invitado, pero hoy parece casi normal. Si determinado alimento no nos gusta o nos produce indigestión, mejor ignorémoslo sin recordarle al resto de comensales que nos resulta repugnante o que un día nos provocó diarreas imparables.

  • Elige una bebida característica

Todo el mundo sabe que a James Bond le gusta tomar un “vodka Martini, agitado, no revuelto”. Chelsea Fagan recuerda en Thought Catalog que beber siempre lo mismo –sea esto un whiskey barato o un gin tonic– nos conferirá una personalidad única y reconocible. Algo que también se puede extender a la ropa, la música o incluso la comida.

  • La mano se estrecha con firmeza, pero sin exagerar

Todos los cursos de protocolo abordan en un momento u otro cómo se debe estrechar la mano, un gesto que en la mayor parte de casos nos define por primera vez ante una persona que acabamos de conocer. Este debe tener una duración media, jamás realizarse con un guante (ni, claro está, la mano sudada), apretar ligeramente y nunca mover el brazo tan fuerte que sacudamos la extremidad de la otra persona. En el caso de que nos encontremos con una mujer, debemos esperar a que ella nos ofrezca la mano y no lanzarnos a plantarle dos besos en la cara.

  • Es de mala educación mirar fijamente a los ojos

Cuando estrechamos la mano, debemos sonreír y mirar a los ojos a la persona saludada. Como recordaba un reciente artículo, mirar a los ojos a la gente es una señal de cordialidad, estatus y confianza, siempre y cuando no miremos fijamente y durante un tiempo excesivo. En ese caso, parecerá que estamos retando a la otra persona o intentando intimidarla. Como cantaban Golpes Bajos, “no mires a los ojos de la gente”

  • Vigila tu lenguaje y no digas tacos

La desaparición de ciertas reglas de cortesía ha provocado que todo el mundo, rico o pobre, se permita soltar una palabra malsonante de vez en cuando. Aunque corramos el riesgo de parecer Flanders, el redicho personaje de Los Simpson (Matt Groening, 1989), debemos intentar desterrar de nuestro vocabulario tacos y muletillas como el “joder” de turno. Además, términos denigrantes como “zorra” dicen mucho de lo que realmente pensamos del otro sexo.

  • Aprende a abrazar a otros hombres

Cada país sigue sus propias reglas en lo que concierne a los saludos, pero como regla general, los abrazos están restringidos a aquellas personas con las que tengamos un trato muy estrecho, a las que hace mucho tiempo que no vemos o a los que nos unen lazos familiares. Debemos entrelazar los brazos para sujetar ligera y brevemente la espalda, reclinarnos hacia adelante para que sólo se encuentren en contacto nuestros hombros y, bajo ninguna circunstancia, reclinar la cabeza sobre el hombro de la otra persona.

  • Pide perdón y da las gracias

Es sencillo y cuesta muy poco esfuerzo, pero la utilización de estas fórmulas de cortesía mejorará sensiblemente nuestra imagen ante los demás. Por si fuera poco, ser medianamente educado nos puede ahorrar unos cuantos euros a la hora de tomar el café. 

Alma, Corazón, Vida
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