Fue EL principal RESPONSABLE del modelo territorial ESPAÑOL

Clavero Arévalo: “Sigo pensando lo mismo. Mejor café para todos que para uno solo”

El ex ministro de Cultura y para las Regiones de UCD cree que suprimir el Estado de las Autonomías para diferenciar al País Vasco y Cataluña provocaría "un problema político mayor que el que tenemos"

Manuel Clavero Arévalo (25 de abril de 1926), memoria viva y lúcida de la Transición española, recibe a El Confidencial en su casa de siempre de Sevilla, junto a su mujer, Lupe Ternero, y rodeado de fotos de sus hijos, sus nietos y sus biznietos. Fue Clavero Arévalo el responsable principal, como ministro para las Regiones, del modelo territorial español, el actual Estado de las Autonomías. Suyo es, por tanto, el tan traído y llevado ‘café para todos’ que ahora se invoca, incluso, como pecado original del que surgen los independentismos de estos días.

RESPUESTA. Bueno, pero es que yo sigo pensando lo mismo: prefiero el café para todos que el café para uno sólo. España está mejor conjuntada si el derecho a la autonomía lo pueden disfrutar todos y no se reserva sólo para algunos.

PREGUNTA. Pero los propios padres de la Constitución, que quizá vieron el problema que podía generarse, lo que hicieron fue diferenciar entre “nacionalidades y regiones”. Y el ‘café para todos’ rompió ese esquema…

R. Es que eso no es así. Es verdad que la Constitución habla de nacionalidades y regiones; fue Jordi Pujol, de hecho, quien introdujo el término ‘nacionalidades’ sin no poca controversia en aquel momento. Pero bueno, siendo eso así, que está en el artículo dos, lo que se olvida siempre es que eso no supone ningún privilegio, que la propia Constitución garantiza la autonomía para todos, ya se consideren nacionalidades o regiones. La única diferencia entre unas y otras era el tiempo: mientras que las mal llamadas históricas podían iniciar la autonomía plena inmediatamente, las demás tenían que esperar cinco años y, a partir de ahí, ir ampliado competencias progresivamente. Las regiones se guiaban por el artículo 143 y 148 apartado segundo, y las nacionalidades por el artículo 151. ¿La diferencia? Pues esa, una cuestión de plazos. No se quiso dar todas las autonomías de golpe, sino de forma paulatina, como decía Fernando Abril, para no generar un gran problema en aquellos momentos. Por tanto, el ‘café para todos’ no es ningún invento; está en la Constitución.

No se quiso dar todas las autonomías de golpe, sino de forma paulatina para no generar un gran problema en aquellos momentos

P. Claro, lo que ocurre es que cuando se equiparan todas las autonomías, los catalanistas se sienten agraviados. Y dicen eso de que cómo va a ser lo mismo Cataluña que Murcia o La Rioja.

R. Eso lo decía Tarradellas: “cómo va a ser Cataluña igual que Murcia…”. Pero lo que no se tiene en cuenta es que en las demás regiones también existen ciudadanos que se podían ver perjudicados si a ellos se les negaban privilegios, derechos e instituciones. Es decir, es posible que se molesten los catalanistas, pero ¿qué pasaría si se les denegara a las demás? ¿No protestarían? ¿El problema que hoy tenemos de uno, no estaría más extendido?

P. Pues no lo sé. Por ejemplo, el andalucista Rojas Marcos ha disuelto al cabo de 40 años su partido nacionalista y está seguro de que si se suprimiera la autonomía en Andalucía, porque se pusieran de acuerdo el PSOE y el PP, no protestaría nadie.

R. Eso no ocurriría nunca, en primer lugar porque el PSOE y el PP no se van a poner de acuerdo y menos para suprimir autonomías. Esa es la respuesta de un político retirado cuyo proyecto ha fracasado. El Estado de las Autonomías está estabilizado, normalizado, y si se suprimiera, para preservar sólo a las comunidades históricas, provocaría un problema político mayor que el que tenemos.

P. Ya, pero entonces esto es como un círculo vicioso. ¿Cómo se satisface a Cataluña?

R. No es un problema de ahora, desde luego, viene de lejos. En Cataluña se consideran diferentes. Pero, ¿qué se hace? ¿Negociar? ¿La independencia? Se puede dialogar, claro, pero siempre que se retire la independencia como requisito y que las demás comunidades autónomas no se perjudiquen. Pero vamos, tal y como van las cosas, lo que va a ocurrir es que el Parlamento de Cataluña va a aprobar la declaración de independencia, el Tribunal Constitucional la va a anular y los siguientes pasos dependen de cómo reaccionen los políticos catalanes.

P. Sí, esa es la secuencia previsible y la incógnita que queda por despejar. ¿Qué debe pasar si se hace caso omiso al dictamen del Constitucional y siguen adelante con la independencia?

R. Bueno hay fórmulas distintas para afrontar la situación tanto en la Constitución como en el Código Penal, algunas de ellas que mejor ni mencionarlas. La unidad de España está garantizada en la legislación.

P. ¿Y qué se puede negociar?

R. Se puede negociar siempre que se retire la amenaza de independencia. A partir de ahí, el Estado puede ceder nuevas competencias, sin perjudicar a las demás autonomías. Y en el aspecto económico, ya le dijo Artur Mas a Mariano Rajoy que querían un concierto económico como el de las tres provincias del País Vasco y Navarra.

El cupo vasco es un buen negocio porque las tres provincias vascas y Navarra entregan al Estado mucho menos de lo que el Estado gasta allí

P. El problema no es extender el concierto económico, el problema es el cupo. Quiero decir que es posible un sistema en el que todos los impuestos los recauden las autonomías, pero lo que no es posible es el cupo, porque es mentira: se devuelve menos dinero del que invierte el Estado en esas dos autonomías.

R. Claro, claro. El cupo vasco es un buen negocio, porque cada una de las tres provincias vascas que lo tienen concedido, más Navarra, le entregan al Estado mucho menos de lo que el Estado gasta allí. Muchos ministros me lo han reconocido así.

P. ¿Tiene algo que ver el brote independentista con los escándalos de corrupción que se están conociendo en Cataluña?

R. A ver, en Cataluña se cree que el Estado la ha tratado mal y eso, históricamente, no se sostiene. En el franquismo, por ejemplo, Cataluña tuvo un trato privilegiado en la protección de la industria textil, que ha sido fundamental en el desarrollo económico. Y en democracia, tampoco ha existido un maltrato, sino todo lo contrario. En definitiva, quiero decir que, en ciertos aspectos, Cataluña se puede sentir diferente, pero es porque se le ha tratado de forma diferente a los demás, con más privilegios. Sin embargo, decían eso de que “España nos roba”. Lo que tendrían que preguntarse los catalanes ahora es quién ha robado en Cataluña. Si la corrupción tiene alguna influencia, tendría que ser en contra de la independencia.

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