un agente los había avisado de la investigación

Granados y Marjaliza amañaban contratos pese a saber que tenían "todo pinchado"

En agosto Granados y él ya sabían, o por lo menos sospechaban, que algo ocurría. Sin embargo, Marjaliza mantuvo contactos con diversos alcaldes para obtener beneficios en adjudicaciones públicas

Foto: Francisco Granados junto a David Marjaliza (d) en una imagen de archivo. (EFE)
Francisco Granados junto a David Marjaliza (d) en una imagen de archivo. (EFE)

El descaro con el que durante años se movieron el empresario David Marjaliza y su amigo, el exdirigente 'popular' Francisco Granados, se hizo patente semanas antes de ser detenidos en el marco de la Operación Púnica en octubre del 2014. En el verano antes de su arresto, ambos sospechaban que estaban siendo seguidos por la Guardia Civil. Es más, un agente del Instituto Armado alertó al exalcalde de Valdemoro que la Unidad Central Operativa tenía abierta una investigación.

En agosto ya sabían, o por lo menos sospechaban, que algo ocurría. En una conversación fechada el 3 de agosto entre Marjaliza y su secretaria, Ana María Ramírez, el empresario, actualmente en prisión, “le dice que no quiere que le hable mucho por teléfono porque está todo pinchado”. Su empleada le contesta que no está hablando nada malo, sólo de la contabilidad de sus sociedades. Aun así, Marjaliza le insiste porque luego “todo se malinterpreta y la Guardia Civil dice que está con un tema de trata de blancas, cuando en realidad es que está Blanca en la playa”.

A pesar de estas advertencias, uno de los principales líderes de la trama Púnica sigue amañando contratos y mantenido contactos con diversos alcaldes y concejales para obtener beneficios en adjudicaciones públicas. Un ejemplo es la conversación que tiene por esas fechas con el alcalde de Serranillos del Valle, Antonio Sánchez, también imputado en este asunto.

Francisco Granados sale custodiado de su domicilio en un vehículo. (EFE)
Francisco Granados sale custodiado de su domicilio en un vehículo. (EFE)

El alcalde llama a Marjaliza y le pregunta si ha hablado con Pedro García, de la empresa Cofely. Según el primero, que hacía de “asesor externo” de la multinacional consiguiéndoles adjudicaciones públicas, el empleado de Cofely estaba “nervioso” por unos puntos que le faltaban para conseguir un contrato. “Dile que no se preocupe, que ya está todo arreglado, que se ha cambiado la cosa justificándolo”, dice Antonio, según consta en las intervenciones telefónicas recogidas en el sumario. Así continúa la conversación:

D. Marjaliza: Bueno y ya está. ¿Cuándo nos vemos tú y yo para lo del deportivo? ¡Que nos pilla el toro!

A. Sánchez : Ha estado trabajando en ello y me parece que han llamado a Antonio Serrano, creo. Porque faltaban unos datos de... ¿no han llamado?

D.M.: No porque no me ha dicho nada, eh.

A.S.: Vale, pues le voy a ver cómo está, porque él esta tarde....

D.M.: Apriétale un poco, y si le tienen que llamar que le llamen, pero apriétale.

A.S.: Por lo que me dijeron querían antes del 22 encauzado ya todo. De hecho estoy pensando que me voy a quedar con las pistas de pádel.

D.M.: ¡Joder!, qué bien. Pues dime lo que sea y nos vemos lo antes posible, porque si no nos pilla el toro, ¿vale?

Acto seguido, Marjaliza llama a Pedro García, otro de los imputados por pagar comisiones a cambio de que funcionarios públicos concedieran adjudicaciones a Cofely:

D.Marjaliza: Muy buenas, ya está todo solucionado, ¡eh!

P.García: ¿Sí?

D.M.: Ya vamos con más puntitos de los que tú tenías.

P.G.: Vale.

D.M.: Este poder de disuasión, persuasión jajajajaja...

P.G.: Claro, joder. Es que además como estaba allí con el técnico, pues..

D.M: Ya esta solucionado el problema. Está resuelto. Así que ya te voy contando, ¿vale? Descansa un poquito.

P.G.: Qué dolor ... Qué dolor... y qué pena... jajaja...

Sensación de impunidad

Los investigadores del caso explican que esta causa, que se inició a raíz de una denuncia remitida por las autoridades de Suiza por una cuenta de Granados con dinero de origen sospechoso, ha llegado a tal magnitud por el poco cuidado que han tenido los sospechosos en sus conversaciones por teléfono. Cuando se intervinieron las llamadas de Granados y Marjaliza no se imaginaban, según fuentes del caso, los tentáculos tan largos de la trama.

Cada día era una sorpresa nueva: un nuevo concejal, un nuevo alcalde, un nuevo contrato amañado. Lo que más sorprende, según estas mismas fuentes, es que después de ver el 'caso Gürtel', miembros de la política siguieran con el mismo mecanismo pensando que eran impunes a la ley. Hay conversaciones calificadas por algunos dirigentes como la actual presidenta de la Comunidad de Madrid como “vergonzosas”.

El empresario le corta y le dice que no hable nada de eso por teléfono, 'que tu teléfono no está pinchado, pero el mío sí'

Otra muestra de su comportamiento es la conversación entre Marjaliza y el administrador de una de sus sociedades, José Torres, adjudicataria de un contrato en el Ayuntamiento de Torrejón de Velasco, quien le dice que “su honor vale más de 300.000 euros”. Le explica que “ya están pidiendo dinero otra vez, que ya le ha dicho que hace nada pidieron y que dieron 100.000 euros, que dieron 45.000 euros en A”. En ese momento, el empresario le corta y le dice que no hable nada de eso por teléfono, “que tu teléfono no está pinchado, pero que el mío sí”.

En fechas próximas a la detención, otro de sus colaboradores le cuenta que recibió una llamada de uno de los consejeros de Seseña porque tiene mucho interés en sacar un concurso público y que les avisará cuando lo haga. En otra llamada, el primer teniente de alcalde y concejal del Ayuntamiento de Valdemoro, Javier Hernández, le advierte que una fianza que pusieron para presentarse a una adjudicación no cumplía los requisitos. Le explica que la han aceptado pero “si se dan cuenta dirán que no” porque el tesorero sabe que no se tenía que haber admitido.

Los Ayuntamientos no pagaban a Cofely

De otras conversaciones mantenidas entre Marjaliza y una persona llamada Tino se desprende como Cofely no estaba cobrando de los ayuntamientos con los que tenía adjudicaciones. “No tenemos un puto duro, que hay mucha deuda de ayuntamientos y otros tipos de clientes”, así que no pueden pagar las facturas que tienen pendientes.

“La reunión que tuvimos con Parla el lunes le dijo Didier (Didier Maurice, director general de Cofely) a Parla que se tiene que comprometer en pagarnos y tener un retraso como mucho de seis meses a finales de año” porque “ahora mismo nos deben, por encima de los, de los 180 días nos deben 300... casi 400.000 euros”.

Del sumario se desprende como Marjaliza, a través de sus testaferros, iba metiendo y sacando dinero a través de sus diferentes empresas. Según uno de los informes de la Fiscalía Anticorrupción, el exsocio de Granados recibió en efectivo y en billetes de 500 un total de 10 millones de euros con facturas ficticias a través de nueve empresas vinculadas a él, un dinero "ennegrecido" que provino de operaciones fraudulentas.

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