VISITAMOS EL CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE CEPSA

Así es la innovación española que se esconde tras el detergente que usas en casa

Desarrollos de detergentes, tecnología para extraer más crudo y más de 50 plantas que reproducen procesos de refinerías y plantas petroquímicas. Visitamos el centro de investigación de Cepsa

Foto:  Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Es uno de los componentes más esenciales en las tareas domésticas de nuestro día a día, pero rarísima vez solemos reparar en ello. Está claro que los detergentes que usamos a diario contienen diversos elementos en función de su perfil: el material que protege la calidad de la prenda, el que potencia el color, el que mantiene el olor... Sin embargo, casi nunca reparamos en el más importante: el que actúa directamente sobre las manchas y, en definitiva, limpia nuestra ropa.

Y es una pena, porque no solo es el más interesante, sino que, además, los españoles podemos presumir de estar muy cerca de su desarrollo, que ocurre gracias a tecnología e innovación españolas. Y es que la molécula esencial en gran parte de los detergentes usados por el ciudadano medio no es otra que el LAB, una materia prima biodegradable cuya producción se investiga en el Centro de Innovación de Cepsa de Alcalá de Henares.

¿Qué es el LAB?

El alquilbenceno lineal o LAB (Linear Alkyl Benzene) es una molécula derivada del petróleo 100% biodegradable y presente en los detergentes de uso doméstico. Da igual su tipología: líquido, en polvo, aglomerado o en gel: en todos ellos puede estar presente el LAB, que, en definitiva, es la molécula que actúa sobre las manchas y elimina la suciedad de cualquier tipo de prenda, no solo a nivel doméstico, sino también industrial.

Quizá lo mejor del LAB es que gran parte del proceso que lleva a su obtención y la mejora de sus propiedades cuenta con sello español, ya que Cepsa lidera la producción mundial de esta molécula con un alcance de medio millón de toneladas al año, lo que supone el 15% del suministro en todo el planeta. En España, las cifras son visiblemente mayores: el 74% de los detergentes biodegradables consumidos está hecho a partir del LAB de la compañía española.

En otras zonas geográficas, su presencia también es más que significativa: Cepsa produce el 55% del LAB consumido en Latinoamérica, el 42% del de África, el 30% del de Norteamérica y el 26% del de Europa Occidental. Para hacer frente a toda esta labor, cuenta con tres plantas que producen LAB: la de San Roque (España), la de Becancour (Canadá) y la de Salvador de Bahía (Brasil).

Por otro lado, Cepsa desarrolló conjuntamente con Universal Oil Product (UOP) la tecnología Detal, que permite obtener LAB de manera industrial con un proceso en el que se utiliza un catalizador sólido. La tecnología fue usada por primera vez en la planta de Cepsa en Becancour en 1995. Desde entonces, el 80% de las nuevas plantas fabricantes de LAB en todo el mundo utiliza esta tecnología. La tecnología Detal supone un menor coste de inversión, un proceso más limpio y eficiente y, por tanto, un producto de mejor calidad. En total, el 20% del LAB fabricado en todo el mundo se hace a partir de dicha tecnología.

En este tiempo se han conseguido mejoras en el proceso Detal, desarrollando el sistema Detal Plus, cuya ventaja reside en la menor necesidad de materia prima, lo que mejora la sostenibilidad del producto. Este nuevo sistema, además, tiene en cuenta las peculiaridades de cada región y país que va a consumir el detergente (los detergentes ocupan menor espacio en los hogares, se lava más en frío para consumir menos energía, etc.).

Tanto la mejora del LAB como la de la tecnología Detal forman parte de las líneas de actuación que Cepsa alberga en su centro de investigación, situado en Alcalá de Henares. Un centro en el que, por cierto, no solo tienen cabida las últimas tecnologías y desarrollos, sino que también se hace trabajo de campo. De hecho, las instalaciones cuentan incluso con lavadoras y tablas de planchar para poder investigar las propiedades que mejoren la características del LAB y analizar la facilidad de planchado, la limpieza de manchas resistentes, etc. Nos hemos dado una vuelta por allí para conocer varias de las iniciativas de innovación que la compañía está desarrollando actualmente.

Una de las plantas piloto del centro de investigación de Cepsa en Alcalá de Henares. (Carmen Castellón)
Una de las plantas piloto del centro de investigación de Cepsa en Alcalá de Henares. (Carmen Castellón)

La tecnología que extrae un 20% más de crudo

Otra de las líneas de investigación del centro es la recuperación mejorada de crudo (EOR, 'enhanced oil recovery'), una tecnología con la que, en condiciones óptimas, se consigue extraer más crudo de un yacimiento, adicional al que se produce de forma espontánea.

Y es que, mientras en una extracción primaria o rutinaria puede obtenerse entre un 30 y un 50% de crudo, la tecnología EOR consigue ir más allá, a base de inyectar una mezcla de productos químicos tensioactivos y biodegradables que, al final, permiten recuperar hasta un 20% más de crudo.

El proceso es similar al del lavado de la ropa doméstica, tal y como nos contaba Miguel Ángel Calderón, director de Tecnología de Cepsa: "Normalmente, con técnicas tradicionales se suele sacar menos de la mitad del petróleo que está absorbido dentro de la roca, pero con las moléculas que hemos desarrollado podemos lavar la roca como si lavásemos la ropa, de modo que somos capaces de extraer mucha más cantidad", asegura.

Centro de investigación de Cepsa en Alcalá de Henares. (Carmen Castellón)
Centro de investigación de Cepsa en Alcalá de Henares. (Carmen Castellón)

La tecnología de una refinería, en vivo y a escala

Gran parte de la labor del centro de investigación es analizar el comportamiento de los diversos procesos de cada refinería. Por ello, este centro cuenta con más de 50 plantas piloto que imitan el comportamiento de las grandes plantas que la compañía tiene a lo largo y ancho del mundo.

Pero no se trata de meras maquetas, ni mucho menos, sino de equipos con total funcionalidad, 100% automatizados y que llevan a cabo un trabajo real, reproduciendo a pequeña escala las unidades de producción industrial, de modo que se convierten en vitales para el desarrollo de nuevos procesos y productos.

Una de las plantas piloto del centro de investigación de Cepsa. (Carmen Castellón)
Una de las plantas piloto del centro de investigación de Cepsa. (Carmen Castellón)

La iniciativa tiene su lógica: Cepsa tiene varias refinerías de crudo y cada una trabaja de manera distinta según su situación, el tipo de crudo con el que trabaje o los distintos desarrollos que vaya a llevar a cabo. Por eso, cuando la compañía recibe un nuevo tipo de crudo, este se evalúa en el centro de investigación, que lo estudia en las diversas plantas piloto.

De este modo, los técnicos podrán conocer las características del crudo en cuestión, de qué manera se comporta en cada planta piloto, qué uso se puede hacer de él y, por tanto, a qué refinería debe ser trasladado para obtener su máxima rentabilidad.

Pese a la creencia popular, el crudo puede ser de muchos tipos: totalmente líquido, más viscoso o incluso sólido. (Carmen Castellón)
Pese a la creencia popular, el crudo puede ser de muchos tipos: totalmente líquido, más viscoso o incluso sólido. (Carmen Castellón)

20.000 lubricantes analizados al año

Dentro de las tareas que la compañía realiza 'ad hoc' para sus clientes, hay una especialmente activa: la del análisis y estudio de los lubricantes de motor para mejorar su funcionamiento.

A diario, el centro de investigación recibe entre 85 y 100 muestras de lubricantes usados y remitidos por los propios clientes de grandes flotas de la compañía, que quieren conocer el estado del mismo y, de forma indirecta, conocer el comportamiento del motor en el que ha estado operando.

Centro de investigación de Cepsa en Alcalá de Henares. (Carmen Castellón)
Centro de investigación de Cepsa en Alcalá de Henares. (Carmen Castellón)

Así, lo que este servicio pretende es evaluar el estado del motor a partir de la presencia (o ausencia) de elementos que indiquen deficiencias o problemas en el mismo, y lo hace a través del análisis del lubricante para ver si el motor está en buenas condiciones y poder detectar fallos (como el desgaste de piezas) antes de que se produzcan.

Este servicio ha acabado siendo muy valorado por los clientes de Cepsa: a día de hoy, se reciben más de 20.000 muestras de lubricantes al año para ser analizadas.

La antorcha: vital en materia de seguridad

En todas estas labores hay un elemento esencial: las antorchas con que la compañía preserva la seguridad de sus instalaciones, la del entorno que las rodea y la protección del medioambiente.

El centro de investigación también cuenta con uno de estos sistemas de seguridad, presentes en todas sus plantas, que están específicamente diseñados para quemar el gas resultante de una parada imprevista, puestas en marcha o cortes de tensión eléctrica, evitando así su emisión al medioambiente y regularizando las unidades.

De este modo, todo el proceso está controlado de forma segura y ambientalmente efectiva para reducir las eventuales emisiones. Este dispositivo forma parte del funcionamiento normal de las instalaciones refineras, y el centro de investigación cuenta con dispositivos que realizan la misma función.

Pero las tareas del centro no se limitan a la mera investigación. Además, la institución colabora con la formación de jóvenes científicos que, procedentes de todo el mundo, hacen sus prácticas y trabajos de fin de carrera y másteres en el centro. Del mismo modo, Cepsa colabora con otros científicos especializados y entidades científicas en desarrollos de todo tipo.

En el centro de investigación de Cepsa, dependiendo de la Dirección de Tecnología de la compañía, se abordan, con recursos propios o en colaboración con universidades, el CSIC u otros centros tecnológicos, proyectos innovadores orientados a mejorar el futuro del desarrollo energético.

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