Entró en el consejo consultivo de política exterior de la Generalitat

El inútil 'sacrificio de dama' de Sol Daurella contra la tasa sobre los refrescos azucarados

La tramitación de la Ley de Acompañamiento del Presupuesto de la Generalitat dura hasta el próximo febrero y Coca-Cola tenía tres meses para sacar la medida de los nuevos impuestos

Foto: Sol Daurella. (Coca-Cola)
Sol Daurella. (Coca-Cola)

El sacrificio de dama es una de las jugadas más hermosas del ajedrez. Sin ir más lejos, Magnus Carlsen la utilizó en su última partida para ganar el campeonato mundial la pasada semana. La presidenta de Coca-Cola European Partners (CCEP), Sol Daurella, lo ha intentado con la Generalitat para desactivar el problema que supone para su compañía el impuesto sobre las bebidas azucaradas que quiere imponer el vicepresidente económico, Oriol Junqueras. La diferencia es que en este caso, al contrario que con el gran maestro noruego, el sacrificio ha sido inútil.

A finales de noviembre, Sol Daurella aceptó formar parte del recién creado consejo consultivo de la Diplomàcia Pública de Catalunya (Diplocat). Tan pronto como se hizo público el nombramiento, las redes sociales se inundaron de críticas a Sol Daurella, y por extensión a Coca-Cola, por su supuesto apoyo a la independencia catalana. Pero el movimiento de Daurella era más económico que político, según han apuntado fuentes del sector de bebidas refrescantes. En esencia, la estrategia era buscar la cercanía a la Generalitat para que, durante la tramitación parlamentaria del Presupuesto de 2017, el denominado 'impuesto sobre las bebidas con exceso de azúcar' se cayese de la Ley de Acompañamiento.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (EFE)
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (EFE)

Este impuesto iba a suponer a la Generalitat un total de 41 millones de ingresos. El tributo gravará con 0,08 euros por litro las bebidas con un contenido de azúcar de entre cinco y ocho gramos por 100 mililitros; y con 0,12 euros por litro para bebidas con un contenido de azúcar superior a los ocho gramos por 100 mililitros. Esto afectaría a casi todos los productos de Coca-Cola European Partners, a excepción de la Coca-Cola Light. Además, se trata de una tasa que impacta de manera directa en la cuenta de resultados, tal y como ya ha hecho la que se ha creado en Reino Unido, que para la compañía supone un peligroso precedente.

Portavoces de CCEP han asegurado que la decisión de Sol Daurella de asesorar al Diplocat está del todo desvinculada del nuevo impuesto. Pero otras fuentes del sector aseguran que en Cataluña la multinacional quería evitar la estrategia de choque frontal, que se aplicó en Portugal retirando una inversión de 40 millones de euros en una nueva planta, en protesta por los planes del Gobierno socialista luso de imitar la carga fiscal británica. En 2013, el poderoso 'lobby' del sector de las bebidas ya consiguió que la Generalitat retirase el primer intento de imponer un impuesto de este estilo. Y lo consiguió sin ruido. En principio, el plan no era malo, porque la tramitación de la Ley de Acompañamiento del Presupuesto de la Generalitat durará hasta el próximo febrero: habría tres meses para remontar el partido.

Además, había la percepción en CCEP de que la prioridad pasaba por evitar un efecto dominó, en el que Cataluña iba a ser la primera ficha. En Andalucía, ya se estaba preparando una iniciativa similar. Por tanto, cerrando la vía catalana se esperaba cegar un aluvión de cargas fiscales autonómicas.

Fracaso rotundo

El fracaso ha sido rotundo. Primero, porque la propia diputada de la CUP Eulàlia Reguant ya puso el acento en el impuesto de las bebidas azucaradas cuando compareció esta semana en el Parlament para dar luz verde a la tramitación de las cuentas públicas en la Cámara catalana.

Con la presión de la CUP, la última esperanza de la multinacional de bebidas era rebajar los tipos que iba a aplicar la ley durante el trámite en el Parlament. Del sacrificio de dama, a salvar los muebles. La posición de Sol Daurella se debilitaba en apenas tres semanas.

Montoro rompe la baraja

Pero esto fue antes de que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, entrase en juego como un elefante en una cacharrería. Montoro anunció el pasado viernes un impuesto idéntico al británico, que reportará a las arcas públicas más de 200 millones de euros. A partir de aquí, el gesto de Sol Daurella no solo había sido inútil, es que estaba en el lado equivocado de la barra del bar. Lo más seguro es que el Gobierno acabe recurriendo el impuesto catalán y cegando esta vía fiscal, tanto para Cataluña como para el resto de las autonomías.

En el consejo consultivo en que ha entrado, solo el 'exconseller' Andreu Mas-Colell tiene un nivel similar al que esperaba Sol Daurella cuando dio ese paso

Para colmo, la Generalitat garantizó a Sol Daurella un consejo consultivo de altísimo nivel con el Diplocat. Pero en este organismo solo el 'exconseller' de Economía Andreu Mas-Colell tiene un estatus similar al de la presidenta de CCEP.

CCEP factura más de 12.000 millones de euros anuales y es una de las mayores embotelladoras del mundo. La familia Daurella es el primera accionista individual del grupo, con más del 18% de la compañía. En el tercer trimestre del año, el grupo ganó 537 millones, un 40% más que en el mismo periodo del año anterior. Y precisamente era esto último lo que su presidenta quería proteger con su infructuoso sacrificio de dama.

El ajedrez fascina tanto —incluso a las personas que no saben jugar— por sus analogías con la vida. Y, como en la vida, el sacrificio de dama solo es bello si al final se gana la partida. Visto lo visto, este no ha sido el caso de Sol Daurella.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
15 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios