El proyecto sigue adelante pese a las incertidumbres bursátiles

Sol Daurella presidirá la nueva embotelladora de Coca-Cola nueve años

La heredera de los Daurella se asegura de este modo permanecer en el cargo hasta 2025, al frente de lo que será la mayor embotelladora del mundo, que facturará 11.600 millones

Foto: Fotografía de archivo de Sol Daurella. (Gtres)
Fotografía de archivo de Sol Daurella. (Gtres)

La presidenta de Coca-Cola Iberian Partners, Sol Daurella, se ha garantizado nueve años como presidenta de la nueva superembotelladora europea Coca-Cola European Partners, que nacerá de la fusión de la empresa estadounidense Coca-Cola Enterprises con la concesionaria española de esta bebida refrescante y su homóloga alemana. Daurella se asegura de este modo permanecer en el cargo hasta 2025, al frente de lo que será la mayor embotelladora del mundo, con una facturación prevista de más 11.600 millones de euros.

Así consta en la documentación entregada a la SEC, organismo regulador bursátil de Estados Unidos, por el grupo estadounidense Coca-Cola Enterprises como parte de la macrofusión, que sigue su curso pese al descalabro bursátil en que estos días se han sumido los mercados financieros. A pesar de estas turbulencias, las acciones de Coca-Cola Enterprises cotizan por encima de los 48 dólares, sufriendo mucho menos que índices comparables, como el Dow Jones Industrial.

En este informe a los inversores, se pone de manifiesto que Sol Daurella podrá ser presidenta como máximo hasta la junta de accionistas de la sociedad resultante que tenga lugar en 2025. Tras ser escogida este 2016, su primer mandato será de tres años, hasta que se celebre de nuevo la junta en 2019. A partir de aquí, podrá renovar dos veces más mandato, cada uno de ellos con una duración de otros tres años. Al final, su presidencia acabará en 2025.

La condición que le ponen sus socios de Coca-Cola es que la familia Daurella y los socios españoles que le acompañen mantengan un paquete en la empresa resultante del 25% del capital, condición que ahora cumplen sobradamente, puesto que está previsto que mantengan un 34%, del cual los Daurella serán propietarios de más de un 18% en una compañía que se valora en más de 20.000 millones.

La presencia española se garantiza por la longevidad de Sol Daurella en el cargo y la presencia de directivos representantes del capital español en la empresa

La longevidad del mandato para Daurella contrasta con las limitaciones que se aplican al otro hombre fuerte de la fusión, John F. Brock, quien está previsto que se convierta en el consejero delegado del nuevo grupo y en al actualidad ejerce como presidente de Coca-Cola Enterprises. Así, Brock será consejero delegado durante un año y puede prorrogar su puesto tres meses más. A partir de aquí, ha de ser ratificado por el consejo de administración.

También se garantiza que haya al menos un directivo representante del grupo de inversores españoles, siempre que estos mantengan al menos un 15% de la futura Coca-Cola European Partners. Este papel lo juega ahora Víctor Rufart, que será director de integración.

Pérdidas alemanas

Otro detalle curioso que aparece en la documentación remitida a la SEC es que, al contrario que Coca-Cola Iberian Partners o la sociedad estadounidense cotizada en bolsa, la pata alemana de la fusión se encuentra en números rojos.

Así, la sociedad Coca-Cola Erfrischungsgetränke Aktiengesellschaft cerró octubre de 2015 con pérdidas de 87 millones de dólares. Pero no fue el único ejercicio en negativo. En 2014, la concesionaria germana perdió 63,8 millones, y en 2013 las pérdidas sumaron otros 56,9 millones. Esto explicaría, en buena parte, que la rama española, Coca-Cola Iberian Partners, con unas ventas a cierre de septiembre de 2015 de 2.262 millones y unos beneficios al final de ese periodo de 166,7 millones, sea la joya de la corona de la fusión planteada por los de Atlanta, lo que justificaría también el peso español en la operación.

Minoritarios descontentos

Como es habitual en este tipo de procesos en Estados Unidos, un grupo de socios minoritarios de Coca-Cola Enterprises han iniciado movimientos legales para oponerse a la operación. “Desde el anuncio de la fusión, tres demandas colectivas se han presentado en el Tribunal del Estado de Delaware, en nombre de accionistas de Coca-Cola Enterprises, en contra de la fusión”, según reconoce la empresa norteamericana a la SEC. Fuentes financieras cercanas a la operación dan pocas posibilidades de éxito a estas iniciativas. La empresa, por su parte, manifiesta a la SEC que “tienen la intención de defenderse vigorosamente contra las pretensiones formuladas en estas demandas”.

Según consta en la documentación, en las demandas se acusa a Coca-Cola Enterprises de violar sus deberes en la aprobación de la fusión y que se primaron los intereses de The Coca-Cola Company, en contra de los minoritarios. Los demandantes intentan suspender la transacción y pedir por daños y perjuicios y otras reparaciones. 

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