TRABAJA COMO ASESOR DE CERBERUS

Aznar Jr. recomienda a los fondos extranjeros dejar de invertir en España

El arranque del año en España ha confirmado los pronósticos más pesimistas entre los gestores de las grandes firmas de inversión. La incertidumbre a corto plazo y la falta de gangas tienen la culpa
Foto: Fotografía de archivo de José María Aznar Botella junto a su padre, el expresidente del Gobierno. (EFE)
Fotografía de archivo de José María Aznar Botella junto a su padre, el expresidente del Gobierno. (EFE)

No sólo la china Wanda pone pies en polvorosa. El resultado de las elecciones generales del 20 de diciembre ha sembrado de incertidumbre los centros financieros internacionales. Y por si fuera poco, algunas de las opiniones y consejos que llegan de sus asesores locales refuerzan sus dudas respecto a la gobernabilidad de nuestro país. Una de esas voces críticas es la de José María Aznar Botella, hijo del expresidente José María Aznar y la exalcaldesa de Madrid Ana Botella, que hace unos días recomendó a los gestores del fondo oportunista Cerberus, para el que trabaja como asesor, dejar de asumir riesgos en España, según explican fuentes presentes en esa cita.

Hace menos de dos semanas, el fondo con sede en Nueva York y Londres, uno de los más activos durante los últimos años en España, celebró una reunión (teleconferencia) entre varias de sus oficinas en Europa para evaluar las perspectivas correspondientes a 2016. En ese ‘call’, el joven Aznar Botella expuso los argumentos por los que considera que la ecuación riesgo-rentabilidad de nuestro país ya no encaja en los intereses de Cerberus, pese a que el fondo ha estado enfrascado en operaciones recientes de envergadura, como la puja por una cartera de 48.000 activos inmobiliarios en poder de Bankia clasificados como la operación 'Big Bang'.

Pese a los meses de trabajo facturados, la exigua oferta presentada por Cerberus (2.000 millones de euros) y la falta de necesidad de Bankia (reducir su perímetro inmobiliario) han provocado, casi 'de facto', la cancelación de esa transacción milmillonaria. Cabe recordar que algunas de las grandes operaciones de características similares, como la protagonizada por los fondos de TPG y Goldman Sachs para hacerse con una cartera de crédito dudoso de La Caixa, se concretaron a finales de 2015, antes de que tuviera lugar la cita electoral. A partir de ese momento, el interés de los inversores pasa por saber quién formará Gobierno y cómo afectará eso a sus intereses.

Vista panorámica de Madrid. (Reuters)
Vista panorámica de Madrid. (Reuters)

El grueso de los fondos que han invertido durante los últimos años ha recurrido a sus agendas de contactos para sondear los posibles escenarios que se avecinan. En ese apartado, José María Aznar Botella no ha tirado de patriotismo al trasladar su análisis a Cerberus, firma para la que trabaja como asesor desde finales de 2012, fecha a partir de la cual empezaron a llegar a nuestro país este perfil de inversores. Desde entonces, los fondos oportunistas han acaparado las operaciones 'distressed' (grandes descuentos) asociadas a activos financieros tóxicos, deuda bancaria asociada a sectores como el inmobiliario o el renovable, o a compañías en dificultades. 

Pese a contar con un equipo europeo, Cerberus contrató como asesor para sondear el mercado español a José María Aznar Botella. No le importó su poca experiencia en el mundo de la intermediación y la banca de negocios, donde se abría paso a través de la firma Poniente Capital. Su formación financiera y su excelente entrada en los centros de poder castizos le convirtieron en el introductor ideal para que el fondo entendiera los intangibles que se manejan en suelo nacional, un servicio que se puso en valor al entrar en competencia fondos similares, como Lone Star, Apollo, KKR, TPG o Blackstone.

Cerberus acumula inversiones millonarias en España a través de sectores como el inmobiliario y el eólico

La recomendación del hijo de José María Aznar llega tras tres años de intensa actividad por parte de los fondos oportunistas, tiempo durante el que han estudiado y se han disputados las mejores gangas, cuando otros inversores descartaban asumir riesgo en la periferia sur de Europa. Por este motivo, ahora que el número de potenciales interesados ha crecido de forma exponencial en torno a nuestro país, bien por la estela generada por los pioneros, bien por las expectativas optimistas respecto a España o por la ausencia de activos equivalentes en nuestro entorno, el asesor de Cerberus considera que ese ciclo ya está agotado para el mercado español.

Casualmente, este periodo de beneficiosa relación profesional ha coincidido en el tiempo con el mandato político del Partido Popular para llevar las riendas del país, así como la dirección de la mayoría de comunidades autónomas y ayuntamientos, situación que en ocasiones ha dado pie a críticas y sospechas. Para ciertos aspectos, esa potencial capacidad de interlocución asociada al ascendente de sus apellidos se vio alterada hace ya meses, tras el primer cambio de poderes regionales y locales, y ha quedado totalmente congelada ahora con la actual situación de ‘impasse’ postelectoral, como reconoce un ejecutivo vinculado al fondo de inversión.

Aunque ha estudiado decenas de activos, Cerberus ha conseguido amasar una cartera de activos de peso en el sector inmobiliario con Haya Real Estate (Bankia-Sareb) y Sotogrande, y en eólico con Renovalia, además de haber pujado por otros tan dispares como el transporte marítimo (Trasmediterránea), la alimentación animal (Nutreco) o el ocio deportivo (los clubes de futbol Valencia y Español). Tras estos intensos años y después de que su responsable para la Península (Brian Betel) abandonara la firma en verano, Aznar Botella considera más interesante sondear las oportunidades que ofrecen mercados como la Italia del reformista Mateo Renzi.

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