Los ingresos llevan inflados desde 2008

Los números de la Seguridad Social no le salen al Gobierno: faltan 3.000 millones

A pesar del buen ritmo de la inflación, los ingresos por cotizaciones crecen un 4,6% hasta mayo, lejos del 6,8% que planteó el Gobierno en los Presupuestos

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos (i), conversa con la ministra de Empleo, Fátima Báñez (d). (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos (i), conversa con la ministra de Empleo, Fátima Báñez (d). (EFE)

En los últimos meses el Gobierno se ha acostumbrado a presumir de los buenos datos del mercado laboral. El crecimiento de la afiliación ha marcado cifras históricas en 2017, lo que ha obligado al Ejecutivo a actualizar sus estimaciones de empleo y crecimiento para el conjunto del año. Sin embargo, las cifras de la Seguridad Social siguen sin encajar. El Ministerio de Empleo proyectó un ritmo de crecimiento de los ingresos por cotizaciones del 6,8% para este año para cuadrar las cifras del déficit, sin embargo, hasta mayo los ingresos han crecido un 4,61%. Un año más, los números no salen. Para cumplir con el Presupuesto, los ingresos por afiliaciones tendrían que estar ya cerca de los 45.700 millones de euros, pero apenas superan los 42.700 millones. Esto significa que faltan 3.000 millones de euros para que las cifras cuadren con las previsiones.

La estimación de ingresos por cotizaciones ya parecía ambiciosa cuando se presentaron los PGE el 4 de abril, pero ahora, con los datos de ejecución hasta mayo, el objetivo parece más lejano. Esto no es una novedad para este Gobierno, como tampoco lo fue para el de José Luis Rodríguez Zapatero. Desde el año 2009 las estimaciones de ingresos con cotizaciones han estado infladas para cuadrar los números 'sobre el papel'. En ese año 2009, cuando la crisis ya había estallado, el Ejecutivo proyectó un crecimiento de los ingresos de nada menos que el 6,7%, pero, como era de esperar, cayeron un 1,1%.

Desde entonces, todos los gobiernos han fallado en sus previsiones. El caso más grave fue el de 2016, ya que el desfase superó los 13.700 millones de euros. El Ejecutivo planteó un crecimiento de los ingresos del 6,8% (frente al Presupuesto anterior) para cuadrar las cuentas antes de las elecciones del 20-D, un objetivo que era imposible de alcanzar. Hasta la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) criticó esa "práctica prespuestaria poco defendible".

Para este año el Gobierno ha estimado un crecimiento de los ingresos del 6,8% respecto a la ejecución presupuestaria del año anterior (como los PGE se presentaron en abril, ya estaba disponible este dato que en condiciones normales no hubiese estado). Es cierto que el ritmo está mejorando, pero no a una tasa suficiente como para cumplir con las previsiones del Gobierno. El problema no es la afiliación, sino las pobres condiciones del mercado laboral. Los nuevos cotizantes entran en el sistema con contratos de baja cuantía, en algunos casos con reducciones en sus cuotas, lo que provoca que los ingresos no terminen de repuntar. Además, la revisión de los salarios con la inflación está siendo muy lenta. Esto explica que pese a los ritmos de afiliación históricos que está viviendo la economía española, los datos de cotizaciones estén muy lejos de los que fueron.

Antes de la crisis, la recaudación por cotizaciones crecía más rápido que el PIB nominal, reflejo de la generosa retribución de esos años: en 2007 el PIB avanzó un 3,3% y los ingresos avanzaron un 4,8%, un punto y medio más. Esa situación era insostenible, pero fue la que permitó sostener el superávit de la Seguridad Social. Este año, por el contrario, el PIB y las cotizaciones avanzan al mismo ritmo, el 4%, y esto ha sido un gran avance, ya que hasta ahora estaban por debajo.

El resultado es bien conocido: la Seguridad Social ya se tiene que endeudar para pagar las pensiones. Esta misma semana, el Consejo de Ministros aprobó un préstamo de 10.192 millones del Tesoro para poder pagar las pensiones. De este montante, el Ministerio de Empleo utilizará 5.986 millones para la extra de julio y, además, tendrá que sacar otros 3.514 millones del Fondo de Reserva para completar el abono. El resultado es que la llamada "hucha de las pensiones" se queda ya con solo 11.602 millones de ahorro (y 6.000 millones más de deuda), apenas un 13% de lo que se llegó a acumular hasta el año 2011.

Vuelve la inflación

La mejor noticia que dejaron los datos de la Seguridad Social del primer trimestre del año fue que, por primera vez en toda la crisis, los ingresos por cotizaciones crecieron más rápido que la afiliación. Este cambio de tendencia es clave para reducir el déficit del Sistema que ha vaciado la "hucha de las pensiones". El ritmo de la afiliación difícilmente pueda mantenerse en máximos históricos por mucho tiempo, por lo que es imprescindible que sean los salarios quienes tiren de las cotizaciones de cara a los próximos años.

[Los salarios caen por primera vez en la recuperación]

La inflación jugará un papel protagonista, ya que si empuja a los salarios, la recaudación crecerá más rápido. El hecho de que las cotizaciones hayan superado a la afiliación responde al repunte de la inflación en el inicio del año, y esta tendencia debería mantenerse durante el resto del año. Sin embargo, existen riesgos que dificultan la proyección de las cifras de ingresos a futuro. El primero es la debilidad de la inflación, con el IPC subyacente anclado en el 1% y el petróleo en una nueva fase de depreciación, que puede frenar el incremento de los salarios. El segundo es el esfuerzo de las patronales por desvincular los salarios del IPC, que podría precarizar más el empleo y dificultar la recuperación de las cotizaciones.

Mientras tanto, la nómina de las pensiones sigue creciendo de forma continua y marcando máximos a cada mes que pasa. En junio, la Seguridad Social se gastó 8.748 millones de euros en pagar las diferentes prestaciones, un 3,02%. La mayor parte se destina a pagar a los jubilados (6.183 millones), un 3,63% más que en el mismo mes del año anterior. Este ritmo de crecimiento de la nómina de las pensiones introduce una gran presión sobre el sistema. Para que los ingresos suban más rápido que los gastos es necesario que la afiliación avance a niveles históricos y la economía se encuentre en pleno techo del ciclo económico. Solo así el sistema puede contener su enorme déficit.

Por primera vez en toda la crisis, los ingresos por cotizaciones crecen más rápido que la afiliación

El superávit de la Seguridad Social hasta mayo se redujo un 3,7%, hasta los 7.759 millones de euros, un balance positivo que se convertirá en déficit cuando el
Sistema tenga que abonar la paga extra de verano. Estos datos muestran que, pese al buen ritmo de la afiliación, el mercado laboral está todavía muy lejos de completar la recuperación. Además, la presión de la nómina de las pensiones dificulta cualquier ajuste del déficit del Sistema por la vía del empleo. Será necesario esperar a que la reforma de las pensiones de 2013 entre plenamente en vigor y empiece a equilibrar ingresos y gastos recortando las pensiones, a menos que el Pacto de Toledo acuerde otra solución.

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