según datos de la agencia tributaria

Uno de cada cuatro euros que entran en los hogares viene ya de las pensiones

El peso de las pensiones en la economía española sigue creciendo. Hasta el punto de que ya uno de cada cuatro euros que entran en los hogares tiene que ver con una pensión

Foto: Las rentas de los hogares han vuelto a niveles precrisis.
Las rentas de los hogares han vuelto a niveles precrisis.

Las rentas de los hogares —salarios, pensiones y otros ingresos— han vuelto a niveles precrisis. O expresado en términos más precisos: en 2016, se situaron en 539.864 millones de euros, ligeramente por encima de los 537.038 millones alcanzados en 2008, que es cuando se registró un máximo histórico. Las pensiones son, sin duda, el componente que más ha ayudado a restablecer la situación anterior, ya que los salarios —y pese a la creación de empleo de los últimos años— aún se sitúan en 30.000 millones de euros menos que al comienzo de la crisis. La masa salarial total a ojos de Hacienda, en concreto, asciende a 336.010 millones de euros.

Los datos proceden de la Agencia Tributaria, y reflejan con nitidez el creciente peso de las pensiones en la economía española. Hasta el punto de que uno de cada cuatro euros que entran en los hogares procede ya del pago de pensiones. En concreto, 130.956 millones de euros.

Para hacerse una idea de lo que supone esa cifra hay que tener en cuenta que mientras las rentas salariales todavía no han recuperado los niveles de 2008, las rentas vinculadas al cobro de una pensión han crecido nada menos que un 34%. O lo que es lo mismo, los hogares cada vez son más dependientes del sistema público de protección social. De hecho, el gasto en pensiones se ha duplicado desde que comenzó el siglo. Y la tendencia se agudizará en las próximas décadas, en coherencia con el progresivo envejecimiento de la población española.

La buena noticia para Hacienda es que la masa salarial total se recupera; sin embargo, la mala es que al ser más bajos los ingresos vía pensiones que los obtenidos a través del salario, la recaudación fiscal sufre. Un par de datos lo reflejan con nitidez. Mientras que el tipo medio de retención de las rentas del trabajo se situó el año pasado en el 15,3%, los pagos a cuenta en el caso de las pensiones bajaron hasta representar el 7,4%. Lógicamente, debido a que la cuantía de la pensión media es prácticamente la mitad que en el caso de los salarios.

Y la tendencia, lejos de atenuarse, tiende a acelerarse, lo que sesgará a la baja la recaudación en los próximos años. Entre otras razones, por el enorme peso del IRPF en el conjunto de los ingresos tributarios.

Hay que tener cuenta que el Estado ingresó el año pasado vía impuesto sobre la renta 72.416 millones, lo que representa un 39% de la recaudación total tributaria, lo que da idea de la importancia que tiene para el Estado. El IRPF, de hecho, es la principal fuente de recaudación.

El enorme peso de las pensiones en el sistema económico es, precisamente, una de las razones que explican que durante los años más duros de las crisis —entre 2009 y 2013— el producto interior bruto (PIB) no haya caído más, ya que en muchas familias el único ingreso ha sido el derivado del sistema público de protección social.

La última 'Encuesta de condiciones de vida' (ECV), que elabora Estadística, muestra que el ingreso medio por persona alcanzó los 10.708 euros, mientras que el ingreso por hogar (dos o más fuentes de renta) se situó en 26.730 euros anuales netos. Ahora bien, en el caso de los jubilados mayores de 65 años, ascendió a 15.917 euros. Por lo tanto, lejos de los 14.262 euros que se registraban al comienzo de la crisis.

Esta evolución explica que los pensionistas continúen ganando peso en la distribución de la renta. De hecho, el 23,7% de los jubilados se encuentra ya en el quintil de mayor renta, y que representa al 20% más rico. Por el contrario, si se analiza lo que sucede en el primer quintil —el 20% más pobre—, el resultado es muy diferente. Mientras que el 13,2% de los ocupados se encuentra entre el 20% con menores recursos, en el caso de los jubilados ese porcentaje cae hasta el 8,2%. Es decir, hay menos 'pobres' entre los jubilados que entre quienes disponen de un puesto de trabajo.

Esta es la razón por la que, en relación con la actividad, el 48,5% de los parados se encuentra en riesgo de pobreza, frente al 11% en el caso de los jubilados

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