La AIReF alerta de que la previsión de recaudación del Gobierno es muy optimista
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La AIReF alerta de que la previsión de recaudación del Gobierno es muy optimista

Hacienda estima que los ingresos con el IRPF y Sociedades crecerán por encima del 5% hasta 2020, un objetivo muy ambicioso dado el actual escenario de inflación moderada

Foto: José Luis Escrivá, presidente de la AIReF, en el Congreso (EFE).
José Luis Escrivá, presidente de la AIReF, en el Congreso (EFE).

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha aprobado hoy los informes en los que avala el Programa de Estabilidad para el periodo 2017-2020 que remitió el Gobierno a Bruselas en abril. Para la Autoridad, las estimaciones económicas son realistas y reflejan el “crecimiento muy dinámico” que vive España. Sin embargo, tiene más dudas en cuanto a las cuentas del Ministerio de Hacienda, ya que considera que el gasto público puede estar infravalorado (el escenario central es que será mayor) y los impuestos están sobrevalorados (la recaudación será inferior).

El presidente de la AIReF, José Luis Escrivá, ha explicado en el Congreso que “llegar a los objetivos fiscales marcados es difícil, aunque no imposible, pero quedan cosas por hacer”. El Gobierno estima que la brecha del déficit se irá cerrando gracias a una caída de los gastos y un incremento de los ingresos que se encontrarían en el entorno del 39% del PIB en 2020. Para la Autoridad este objetivo es muy ambicioso, especialmente por el lado de la recaudación de los impuestos directos, dominados por el IRPF y el Impuesto de Sociedades.

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos (Efe)

Hacienda estima que el peso de los tributos directos pasará en tres años del 10% actual hasta el 11,5% sobre el PIB. Esto significa que la recaudación tendría que crecer más rápido que la economía para que su peso sobre el PIB aumente, un escenario que para Escrivá es “excesivamente optimista”. La Autoridad Fiscal compara este trienio con el de 1999-2002, ya que el momento cíclico de la economía era el mismo. En ese momento la recaudación sí que creció por encima del PIB nominal, pero fue como consecuencia de la elevada inflación que vivía España entonces. Para el trienio actual se espera que los precios suban un 1,6% cada año, mientras que entre 1999 y 2002 se incrementaron a ritmos del 3,2%, el doble.

Lo más probable es que la recaudación de los impuestos directos crezca al mismo ritmo que el PIB

“En los dos mil ocurrió, pero se venía de una inflación muy fuerte”, ha señalado Escrivá. El IRPF (el principal impuesto directo) tiene una gran elasticidad a los precios. Esto es, la recaudación acelera muy rápido cuando suben los salarios, ya que los distintos tramos del tributo no se ajustan a la inflación. En esta ocasión la inflación es la mitad, lo que hace sospechar a Escrivá que “las proyecciones fiscales descansan en unas elasticidades a la economía excesivamente altas”. En su opinión, “lo más probable es que su recaudación crezca al ritmo del PIB”. Las previsiones de la AIReF apuntan a que el peso de los impuestos directos difícilmente alcanzará el 10,5% del PIB, lejos del 11,5% estimado por el Gobierno.

En el caso de los ingresos por impuestos indirectos (IVA, Especiales, etc.) y cotizaciones, la AIReF cree que esta vez las estimaciones del Gobierno son correctas. Para el primero estima un peso sobre el PIB que se mantenga en torno al 11,5% del PIB, mientras que las cotizaciones caerán unas décimas, hacia el entorno del 12,1%.

El gasto en Sanidad tiende a crecer

El otro gran punto de discrepancia entre la AIReF y el Gobierno es en la estimación del gasto público. Hacienda ha planteado un recorte paulatino del peso del gasto sobre el PIB desde el 42% de 2016 hasta el 39% de 2020, un escenario que la Autoridad cree que es complicado de alcanzar. De hecho, si el Gobierno quiere cumplir con su Plan de Estabilidad tendrá que mantener el gasto de las Administraciones Públicas en el entorno del 0,7% anual, incluso por debajo del límite que marca la regla de gasto (una norma fiscal que impide que crezca por encima del PIB potencial). “El objetivo supone ‘sobrecumplir’ la regla de gasto, que ya es muy exigente”.

Tanto el Gobierno como las autonomías se han saltado regularmente esta norma, por lo que es complicado pensar que, ahora que los ingresos crecen y su situación financiera mejora, el Gobierno sea capaz de mantener los recortes del pasado. La única administración que ha cumplido con rigor la regla de gasto han sido los ayuntamientos, que han acumulado un superávit que alcanzó los 7.000 millones de euros en 2016 y cuyo ahorro total supera los 17.000 millones de euros. La Federación de Municipios y Provincias de España (Femp) está reclamando al Gobierno que los ayuntamientos puedan utilizar estos fondos, por lo que es difícil que el Ejecutivo consiga tal control del gasto.

Para que el gasto en pensiones crezca sólo un 3% anual es imprescindible que la revalorización de las pensiones se mantenga en el mínimo del 0,25%

Escrivá señala otro factor de peso: el gasto en Sanidad. El envejecimiento de la población y el coste de los fármacos lleva a pensar a la AIReF que será muy difícil contener el gasto sanitario en los niveles que proyecta el Gobierno. Además, si las comunidades autónomas quieren recuperar algunos servicios recortados durante la crisis, la dificultad para contener el gasto se multiplicará.

En el caso de las pensiones, el Ejecutivo plantea un incremento del gasto anual del 3%, que sólo es factible si se mantiene el incremento de la paga en el mínimo del 0,25%. Esto condenará a una importante pérdida de poder adquisitivo para los pensionistas, ya que la inflación se mantendrá en el entorno del 1,6%. Por lo tanto, si quiere cumplir sus planes, el Gobierno tendrá que ignorar todas las peticiones de los partidos políticos y los sindicatos que demandan una actualización superior de las prestaciones.

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