el sistema debe reequilibrarse para ser solvente

El Gobierno sugiere adscribrir a cada prestación un tipo de cotización

Tomás Burgos ha propuesto a los miembros del Pacto de Toledo avanzar en esa dirección con la intención de reequilibrar el saldo de algunos regímenes del sistema

Foto: La ministra de Empleo, Fátima Báñez (i), entrega a la presidenta del Congreso el informe anual del Fondo de Reserva. A la derecha, el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos. (EFE)
La ministra de Empleo, Fátima Báñez (i), entrega a la presidenta del Congreso el informe anual del Fondo de Reserva. A la derecha, el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos. (EFE)

La reforma de la Seguridad Social está en marcha. Y con ella, la posibilidad de adscribir a cada prestación del sistema —jubilación, viudedad o incapacidad— el tipo de cotización que le correspondería.

El objetivo del Gobierno es ganar transparencia para que cada beneficiario conozca el coste real de la prestación que otorga el sistema público de pensiones. Es decir, en lugar de una cotización genérica por contingencias comunes, de lo que se trata es de que cada trabajador conozca el tipo que se imputa a cada prestación. El tipo genérico —ahora situado en el 28,3%— no cambiaría, sino que se conocería el real a efectos informativos.

Lo que se pretende es dotar a la Seguridad Social de una herramienta —una especie de tipo de equilibrio— que le permita identificar en cada momento los desajustes que generan tanto algunas prestaciones como los diferentes regímenes de cotización, y de esta manera actuar para encontrar una fuente de financiación alternativa. Ya sea a través de impuestos u otros recursos públicos.

El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, ha propuesto a los miembros del Pacto de Toledo avanzar en esa dirección con la intención de reequilibrar el saldo de algunos regímenes del sistema, como el de trabajadores agrarios, mar o carbón, hoy con fuertes déficits.

Para Burgos, el sistema debe reequilibrarse para ser solvente, entre otras cosas para que el sistema público de protección social tenga en cuenta la nuevas realidades del trabajo. Según Burgos, los agentes sociales —sindicatos y empresarios— están de acuerdo en dotar de mayor transparencia al sistema. Y, de hecho, la Seguridad Social está trabajando en presentar a la opinión pública un informe en el que se identifique con precisión qué regímenes presentan mayores desequilibrios. O lo que es lo mismo, en qué regímenes es mayor el desajuste entre lo que se cotiza y lo que se percibe por cualquiera de las prestaciones públicas.

La comparecencia de Burgos ha sido la última en la comisión del Pacto de Toledo, y en las próximas semanas se reunirán sus miembros para hacer sus recomendaciones al Gobierno. Con toda seguridad, esas recomendaciones no se traducirán en un proyecto de ley —al menos— hasta julio, una vez que el PSOE tenga nuevo líder, toda vez que el Ejecutivo quiere disponer de un amplio consenso político.

El Ejecutivo lo que pretende es equiparar los actuales regímenes para que exista mayor proporcionalidad entre lo cotizado y lo percibido.

Burgos ha revelado que en estos momentos hay 267.667 pensionistas que cobran el máximo que garantiza el sistema, mientras que algo más de 1,15 millones de trabajadores cotizan por las bases máximas, lo que significa que tarde o temprano acabarán cobrando el máximo del sistema. El crecimiento anual de este colectivo está cerca del 14%, lo que da idea del problema.

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