por el retraso en el dividendo digital

El caos audiovisual de Soria amenaza el Mundial de Brasil para millones de hogares

El retraso del Gobierno en aprobar el dividendo digital no sólo tiene a las empresas en ascuas, sino que amenaza con afectar a millones de televidentes

Foto: El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. (Efe)
El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. (Efe)

El caos en que vive el sector audiovisual amenaza con tener efectos colaterales. Y es que el retraso del Gobierno en aprobar el dividendo digital no sólo tiene a las empresas en vilo, sino que amenaza con afectar a los hogares y a las retransmisiones a 68 días vista de la Copa del Mundo de Brasil. No en vano, el plan supone una mudanza total de canales en el espectro radioeléctrico y obliga a un período en que las emisiones se simultaneen en dos franjas de la banda –el denominado simulcast– para evitar que un contingente de usuarios se vaya a negro. En principio, el proceso debía llevarse a cabo en un año. Quedan nueve meses para el 1 de enero de 2015, fecha fijada para el trasvase, y no hay calendario.

“Todo puede hacerse, pero si alguien me dice hace unos meses que íbamos a estar así entrados en el mes de abril, no me lo habría creído –asegura un alto ejecutivo del sector, bajo condición del anonimato–. Las empresas llevan meses paradas y ahora habrá que hacerlo todo a la carrera. Sin contar con que no está claro cómo va a hacerse el simulcast. Todo eso debe fijarse en el plan del dividendo digital. Si no se simultanean las emisiones o no se hace bien, habrá hogares que no verán la televisión. En muchos casos no bastará con resintonizar el aparato. Y hay Mundial de fútbol… y de baloncesto. El Gobierno se puede meter en un lío fenomenal”.

El propio Ministerio de Industria daba las cifras, cuando parecía tenerlo todo control, allá por el año 2012. Se había atrevido incluso Soria a adelantar la entrada en vigor del dividendo al 1 de enero de 2014 y lanzaba una ambiciosa campaña de comunicación valorada en 2,6 millones para informar a los usuarios sobre los cambios. Hoy todo parece una broma pesada. Entonces, el secretario de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, Víctor Calvo-Sotelo, cifraba en 1,2 millones el número de inmuebles que tendrían que adaptar sus instalaciones, e incluso añadió que serían los propios consumidores quienes tendrían que hacer frente al coste que supusiera esa reantenización. Estimó el gasto en 20 euros por familia.

Eso si no se producen imprevistos, que hay ya poco tiempo para corregir. Un informe del regulador británico para las comunicaciones (Ofcom) advertía de los riesgos del desplazamiento de las cadenas en el espectro radioeléctrico, al punto que podían producirse interferencias en unos 900.000 hogares del Reino Unido si no se tomaban medidas. La situación se agravaría en España, que ha confiado toda la recepción de la señal televisiva a la vía terrestre. “El hecho de que coexistan servicios diferentes –televisión y móviles en bandas de frecuencia adyacentes genera interferencias”, explicaban fuentes del sector. Ofcom calculaba que la instalación de filtros en las antenas o una eventual migración de plataforma al satélite o al cable supondrían un coste para el Reino Unido de 180 millones de libras (en torno a 230 millones de euros), el equivalente a 255 euros por afectado.

Control de informativos de RTVE. (Efe)
Control de informativos de RTVE. (Efe)

El 1 de enero de 2015 las telecos deben tener a su disposición para servicios de banda ancha (4G) el espacio en el espectro radioeléctrico (la denominada banda de 800 megahertzios) que hoy ocupan las televisiones, que pasarán por debajo de la de 700. En principio, con los ocho múltiplex que actualmente ocupan. De hecho, las Telefónica, Vodafone o France Telecom ya han pagado más de 1.600 millones por esa mudanza. Y con el deadline a la vuelta de la esquina, ni siquiera está resuelto quién pagará el simulcast. De hecho, todos señalan al prójimo. Las televisiones apuntan a Abertis. Por su parte, la firma catalana mira para otro lado. Y en este punto, todo parece a la expectativa de la súplica del Ejecutivo a Bruselas.

El Gobierno y el Supremo

Todo se complicaba en noviembre de 2012, cuando el Tribunal Supremo publicaba una sentencia que ordenaba el apagón de nueve canales concedidos de manera irregular –sin concurso– durante la era Zapatero. El Gobierno vinculó el traslado de los múltiplex para generar el dividendo digital a que se sustanciaran los recursos sobre la aplicación del fallo. No falta quien piensa que aprovechó el tirón para atar en corto a las televisiones –en pleno affaire Bárcenas– con esa espada de Damocles. Lo cierto es que el impasse terminó convirtiéndose en inacción, y desde ahí en lacerante pasividad. Por el camino, hasta el Alto Tribunal tuvo que reconvenir al Ejecutivo por meterse a hacer de juez y poner todas las trabas posibles para no ejecutar la resolución. Hasta hace apenas unos días.

Y es que el 27 de marzo, tras requerimiento del Supremo, Industria ordenaba el fundido a negro antes del 6 de mayo. La patronal de las televisiones (Uteca) lanzaba el jueves una carta abierta al ministro Soria en la que se aseguraba que las cadenas están decididas a “emprender todas las acciones legales necesarias para la defensa de nuestros derechos y los de los espectadores”. La misiva aparecía firmada –casi nada– por José Manuel Lara y Alejandro Echevarría, cabezas visibles de Antena 3 y Telecinco. Eso sí, la disposición debería al menos despejar el camino para que el Ministerio publique la hoja de ruta para el dividendo digital que el sector espera desde hace más de un año. En el Consejo de Ministro de este viernes tampoco fue. Claro que, viendo desguaces como el del sector eléctrico, Soria debe pensar que no hay razones para apurarse. Total, un entuerto más.

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