CÓMO NOS VEN FUERA

Los españoles trabajamos 11 horas al día: esto es lo que opina Europa de nosotros

Después de la propuesta de Fatima Báñez, por la mente de muchos trabajadores ha pasado la misma pregunta: ¿son los horarios el problema, o lo son las empresas?

Foto: Un ciclo sin fin de cañas, sangría y siestas desmesuradas. (Reuters)
Un ciclo sin fin de cañas, sangría y siestas desmesuradas. (Reuters)

No hay nada como mirarnos en el espejo de la prensa extranjera para entender un poco nuestra idiosincrasia. A raíz de la propuesta del Pacto de Estado realizada por la ministra Fátima Báñez para salir del trabajo a las seis de la tarde y volver a la región horaria que nos correspondería, la mayor parte de medios han preferido centrarse en la “zona horaria nazi” (como es el caso de 'The Telegraph' o 'The Daily Mail'). 'The Guardian', no obstante, ha decidido titular de una manera que hará asentir a muchos de nosotros: “España planea acortar su jornada laboral de 11 horas”.

Pocas veces se ha resumido de manera tan certera una de las particularidades definitorias de nuestro día a día laboral. La descripción que el rotativo inglés realiza de nuestra jornada laboral es muy poco amable: “Ahora mismo, los trabajadores españoles comienzan a trabajar alrededor de las 9, realizan una pausa para el café a mitad de la mañana y entonces, trabajan hasta las dos del mediodía”. Aquí es donde empieza lo discutible: “La pausa para comer dura unas dos o tres horas, después de las cuales vuelven al trabajo hasta las ocho de la noche. Terminar tan tarde significa que la cena no se toma hasta las nueve de la noche. Después de una hora de televisión, la gente tiende a acostarse alrededor de la medianoche”.

Puede parecer una caricatura, pero no se encuentra tan lejos de lo que están planteando muchos tertulianos y columnistas durante los últimos días. O Celia Villalobos, que aseguraba que “si usted se pasea por grandes empresas ve a la gente hablando del partido de fútbol del Real Madrid o del Betis, de las carreras de motos o de determinadas cosas, y después de ese tiempo, que lo hacen durante su jornada laboral, lo que hacen es ampliarla después. Hay que hacer una mejor utilización de la jornada laboral de forma que podamos conciliar”.

"Si usted se pasea por las grandes empresas ve a la gente hablando del partido de fútbol del Real Madrid", afirmó el martes Celia Villalobos

No podemos perder de vista que la visión que siguen teniendo de nosotros los ingleses sigue siendo la de un país que vive instalado en una espiral sin fin de tapeo y siesta. Hace apenas unos meses 'Independent' reproducía una división horaria semejante a la que presenta hoy 'The Guardian', con un matiz importante: dedicamos tres horas cada día a echarnos la siesta. Además, tocaba un punto importante: a pesar de todo el tiempo que pasamos trabajando, España es uno de los países de la OCDE con una productividad más baja.

Es la conocida como cultura del presentismo la que nos lleva a pasar 11 horas al día amarrados, de una forma u otra, a nuestro puesto de trabajo. Como recordaba este año un artículo publicado en la página del WEF, nos situamos muy por encima de la media de los países desarrollados en cuanto a lo que se refiere a horas trabajadas, con unas 38 a la semana (frente a la media europea, que se encuentra en las 37,2). Tan solo nos superan Grecia (42) y Portugal (39,3). Por la parte baja destacan los Países Bajos, con 30 horas semanales.

(Fuente: OCDE / The Independent - Statista)
(Fuente: OCDE / The Independent - Statista)

Y sin embargo, nuestra productividad por hora trabajada está muy lejos de los mejores registros. En otras palabras, solemos pensar que tenemos que pasar más horas en nuestro puesto para alcanzar los niveles de otros países de nuestro entorno. Según los datos de la OCDE sobre competitividad de 2015, España se encuentra en la posición número 33 con un índice de 4,59, exactamente entre Tailandia y Kuwait. Otros países de nuestro entorno se encuentran mucho más por encima, como Alemania (puesto 4) o Francia (22), mientras que otras regiones con largas jornadas se encuentran por debajo, como Portugal (38) o Grecia (81). En definitiva, pensamos que "cuantas más horas trabajas, mejor"... pero la realidad muestra algo muy distinto.

Cuidado con los españoles

Nos lo podemos tomar a risa, pero visiones como estas, aun exageradas, ponen de manifiesto que nuestra cultura laboral sigue siendo incompatible con nuestra vida personal. En el artículo de 'The Guardian, la profesora del IESE Nuria Chinchilla calificaba de jornada “religiosa” a nuestra forma de organización temporal: “Empieza cuando Dios quiere y termina cuando le da la gana”. Esto afecta tanto a la productividad de la empresa como al trabajador: “También dormimos una hora menos de lo que deberíamos, así que somos menos productivos y hay más accidentes. Es realmente irracional y esa es la razón por la que intentamos que cambie”.

La imagen más utilizada por los medios ingleses a la hora de hablar de nosotros. (Reuters)
La imagen más utilizada por los medios ingleses a la hora de hablar de nosotros. (Reuters)

Basta con dar una vuelta por los medios extranjeros para comprobar cómo esta idea sobre los españoles es compartida en todos los rincones del mundo. Un ejemplo es el reportaje publicado en 'Der Spiegel' titulado “Viva la siesta: ¿debería España ser un poco más alemana?” y que, por cierto, estaba ilustrado con la misma imagen que en 'Independent' (la misma que se encuentra sobre este párrafo). Es un artículo muy del año 2013, en el que el objetivo era “salvar el euro” en un momento en el que “Berlín más o menos desinteresadamente sale en la ayuda de los países en bancarrota gastando grandes cantidades de dinero”.

La economía de mercado solo tiene una respuesta posible para la siesta: líbrate de ella

El artículo recordaba que había sido José Luis Rodríguez Zapatero, quien en 2005 habría liquidado la siesta para adaptarse a la cultura del norte de Europa. Sin embargo, el reportaje ofrecía una visión positiva sobre nuestro espíritu latino del buen vivir: “La economía de mercado solo tiene una respuesta posible para la siesta: líbrate de ella”. El discurso de fondo, no obstante, es el mismo: la manera de organizar nuestro tiempo es muy poco eficiente, va en contra de los principios del capitalismo y nos conduce, indefectiblemente, a la infelicidad familiar y a una baja productividad, especialmente si lo comparamos con el tiempo que pasamos fuera de casa.

Adáptate o muere

Lo advierten las páginas especializadas en trabajo que, en muchos casos están orientadas a los expatriados que van a comenzar a trabajar en nuestro país, como es el caso de 'Passport to Trade': “Hay solo unas pocas medidas destinadas a equilibrar el trabajo y la vida familiar en España, y las que existen suelen ser poco eficientes, especialmente aquellas que se centran en la excedencia y la reducción de jornada”. Muchas familias, señala la página, no pueden permitirse reducir sus ingresos trabajando menos horas. Algo especialmente dañino en los hogares donde los dos progenitores trabajan a tiempo completo.

Los españoles descansan dos horas al mediodía porque comen en casa y necesitan tiempo para preparar la comida

¿Cómo es “un típico día español”? La página 'Not Hemingway's Spain', llevada por un estadounidense viviendo en España –que, como su nombre indica, intenta (con moderado éxito) desmentir los mitos sobre nuestro país– recuerda que el almuerzo de dos horas no tiene nada que ver con la siesta en sí, como suele mantenerse fuera de nuestras fronteras: “Lo suelen hacer porque comen en casa, y por lo tanto necesitan más tiempo para preparar la comida o para llegar y volver del trabajo a su hogar”, explica. Este es nuestro horario, según el autor del blog:

8 de la mañana – Desayuno

9-11 – TRABAJO

11-11:30 – Almuerzo

11:20-14:00 TRABAJO

14:00-16:00 Comida

16:00-19:00 TRABAJO

Alrededor de las seis de la tarde: merienda

Después de las nueve de la noche: cena

Puede haber alguna que otra variación en estos horarios. El comercio, como recuerda, suele abrir sus puertas a las 10 de la mañana y cerrar entre las ocho y las nueve de la noche. Sin embargo, no considera que tengamos una jornada laboral de once horas, sino simplemente de ocho… Solo que repartida de otra manera, y eso sí, con varias paradas a lo largo del día: picoteo, bocadillo, tomar una caña…

¿Trabajos mucho o trabajamos poco? ¿El huevo o la gallina? Esa es la cuestión en la que parece que no nos ponemos de acuerdo, a pesar de que el fondo parezca el mismo. En definitiva, si pasamos mucho tiempo en nuestro sitio produciendo poco porque, como afirma Villalobos, preferimos hablar del partido del domingo –y no nos importa salir más tarde, porque tenemos asumido que lo vamos a hacer– o si, por el contrario, es la gestión de las compañías la que resulta ineficiente y, por lo tanto, la que nos empuja a pasar en nuestra empresa muchas más horas de las que deberíamos.

Alma, Corazón, Vida

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