Hacer más trabajo con menos recursos, la mejor manera de malgastar el tiempo
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EL PRESENTISMO SE CONVIERTE EN LA REGLA

Hacer más trabajo con menos recursos, la mejor manera de malgastar el tiempo

En todos los lugares de trabajo conviven especies muy distintas, aunque todas parezcan endémicas de cada empresa y necesarias en un mayor o menor grado: de

En todos los lugares de trabajo conviven especies muy distintas, aunque todas parezcan endémicas de cada empresa y necesarias en un mayor o menor grado: de los que se afanan por conseguir que toda la tarea se lleve a cabo de la mejor manera posible y con la máxima velocidad a los que simplemente calientan la silla durante ocho horas hasta que el reloj marca la hora y abandonan el trabajo, pasando por la mayor parte de trabajadores que, simplemente, intentan disfrutar la realización de sus tareas sin ver perjudicada su vida personal ni su estabilidad mental. Pero ¿cuál de esos tres grupos de empleados es el más estresado? La lógica señalaría que este sería el primero, formado por esos incansables estajanovistas que lo dan todo cada día. Pero una encuesta acaba de señalar que no es así, sino que son precisamente los más estresados los que resultan menos productivos.

Un 36% de los trabajadores estresados pierden una hora diaria en otras laboresSegún un estudio realizado a partir de una muestra de casi 2.000 trabajadores por ComPsych Corp., una compañía estadounidense dedicada a la asistencia al trabajador y la psicología laboral, el número de los trabajadores que acuden a su lugar de trabajo a dejar que el tiempo pase (aquejados del llamado “presentismo”) es cada vez mayor. En concreto, alrededor de dos tercios de los consultados indicaban que cumplir con sus responsabilidades básicas es su máxima aspiración, y un 22% señalaban que su máximo objetivo es simplemente “estar ahí”. Un 3% más que en el pasado año, lo que demuestra que la tendencia de los trabajadores poco comprometidos con la causa de su empresa, al menos en el país americano, va en aumento: tan sólo el 18% de los encuestados indicaban que el progreso y la mejora de sus habilidades se encontraban entre sus metas principales.

Sobrevivir agobiado

Un dato lo suficientemente significativo de por sí pero que, si se cruza con otro presentado en la encuesta, conforma un panorama nada alentador en lo que concierne a la felicidad laboral: además de su desmotivación, los empleados muestran un estrés cada vez mayor, a pesar de que sus aspiraciones sean más bajas. Concretamente, el 63% de los encuestados manifestaban altos niveles de estrés (un 15% más que hace un decenio), y el 32%, un nerviosismo constante pero manejable. Tan sólo el 5% de los trabajadores mostraban bajos niveles de estrés, un porcentaje en constante decrecimiento, ya que en 2003 era el 21% de los trabajadores los que se encontraban en esos niveles.

Todos estos datos han llevado al director ejecutivo de ComPsych, Richard Chaifetz, a manifestar que la tendencia es a que “el burnout en el trabajo sea cada vez mayor”. Como no podía ser de otra forma, la crisis tiene gran parte de culpa de esta situación: “Es producto de la situación de la economía. Las contrataciones cada vez se realizan con una frecuencia menor, por lo que muchos empleados tienen que afrontar prolongadas situaciones de estrés que inevitablemente derivan en una disminución de la productividad”.

El estrés es la principal causa de baja en el trabajo, por encima de las enfermedades¿Dónde se origina todo este estrés? Chiafetz señala que, debido a los recortes que se han producido en casi todas las empresas del planeta, las exigencias empresariales piden “hacer más trabajo con menos medios”. Esto se traduce, en términos estadísticos, en que el 40% de los empleados señalen que sus problemas de estrés están originados por una excesiva carga de trabajo, mientras que un porcentaje similar (el 34%) indica que las dificultades están provocadas por sus compañeros de trabajo o sus superiores. La sensación más habitual, indican los datos, es sentir “una fatiga extrema” y “la sensación de que se ha perdido el control de la situación”, algo que era compartido por dos tercios de los encuestados. Y que, precisamente, son signos claros del llamado síndrome del burnout, que a la larga puede ser particularmente perjudicial para la productividad de una empresa.

El tiempo que perdemos por tener mucho que hacer

Otros datos recogidos en la encuesta de la compañía de Chicago advierten a las empresas que, precisamente, tener una gran carga de trabajo lleva a los trabajadores a perder más tiempo que si tuviesen un menor número de tareas por realizar. Como señala el estudio, casi la mitad de los empleados (un 40%) afirma que pierde entre un cuarto de hora y media hora diarios como consecuencia del estrés que sienten. Algo que también aseguraba un 36% de los trabajadores, que llegaban a emplear una hora de su jornada laboral en actividades ajenas a su empleo con el objetivo de escapar de su nerviosismo.

A ello hay que añadirle los datos que aseguran que el estrés es la causa principal de baja entre los trabajadores consultados, junto a los problemas personales, y muy por encima de las enfermedades. Algo que se agravaba aún más en el 30% de los trabajadores, que aseguraban perder entre tres y seis días de trabajo al año por esta razón, un 16% de los cuales elevaban el número de días a seis. Estas son las consecuencias más claras del síndrome de burnout tal y como lo describió el alemano-americano Herbert Freudenberger en su obra clásica, Burnout: the High Cost of High Achievement, en la que afirmaba que este proceso mental deriva de manera inevitable en la pérdida de motivación y, junto a ella, la fatiga física y la pérdida de productividad. Exactamente lo que le está ocurriendo a ese creciente número de trabajadores ya no sólo en Estados Unidos, sino también en otras partes del mundo.