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Miércoles Addams, de niña siniestra a gen Z en Netflix: así ha cambiado el personaje revelación
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ÚLTIMO BOMBAZO DE LA PLATAFORMA

Miércoles Addams, de niña siniestra a gen Z en Netflix: así ha cambiado el personaje revelación

Repasamos el camino del personaje, nacido en unas viñetas de los años treinta, hasta llegar a 'Miércoles', la serie avalada por Tim Burton que rompe récords en la plataforma

Foto: Una imagen de 'Miércoles'. (Netflix)
Una imagen de 'Miércoles'. (Netflix)

Algún que otro espectador ha debido de perder la cabeza estos días al descubrir que en Miércoles, el inusitado bombazo de Netflix, no hay una única versión de la niña de la familia Addams, sino dos. En esta ocasión es la californiana Jenna Ortega quien interpreta a una encarnación adolescente del personaje, pero, como uno de tantos espíritus que pululan por la inquietante trama de la serie, anda también por ahí la actriz que le diera vida en otro tiempo.

Christina Ricci se convirtió en precoz estrella de Hollywood en 1991, tras el estreno de La familia Addams. En la película, un funcional Barry Sonnenfeld reescribía la historia de los personajes nacidos de la mano del viñetista Charles Addams en las páginas del New Yorker. El director, que firmaría también una secuela en 1993, no hizo otra cosa que continuar una longeva tradición: recuperar para nuevas generaciones al peculiar clan Addams, que para entonces había habitado ya una teleserie de imagen real y otra animada. En aquellas películas, Ricci dio forma a la versión más recordada de Miércoles hasta la fecha.

Miércoles ha cambiado con cada versión, amoldándose a los caprichos del momento

El realizador de Men in Black y Wild Wild West hizo de la joven Addams en sus largometrajes una niña circunspecta y espeluznante que, en cierto modo, traía de vuelta la concepción original del personaje. Desde que salió de las viñetas —donde, por cierto, no tuvo nombre hasta pasadas un par de décadas—, Miércoles ha cambiado con cada iteración, amoldándose a los caprichos del momento, bien fueran estos traer a la niña al presente o devolverla al pasado. La serie de Netflix, cuyo éxito ya ha superado los números de la cuarta parte de Stranger Things y se acerca peligrosamente al récord establecido por El juego del calamar, es solo el último ejemplo de esa ristra de remakes.

placeholder El personaje de Miércoles en 'La familia Addams', la película de 1991. (HBO Max)
El personaje de Miércoles en 'La familia Addams', la película de 1991. (HBO Max)

En los dibujos de Charles Addams, Miércoles ya contaba con algunos de sus rasgos más icónicos: tez pálida, vestido negro, pelo oscuro y mirada inquietante. En 1938, cuando el viñetista empezó a publicar en prensa sus estrambóticas estampas familiares, a la niña ya le gustaba decapitar muñecas y fastidiar a su hermano Pugsley. Luego, en la serie de televisión emitida por ABC entre 1964 y 1966, el personaje, encarnado por una actriz de seis años, perdería parte de esa frialdad psicópata para pasar a ser solo tenebrosamente adorable.

La primera versión animada de la historieta, producida por Hanna-Barbera y emitida en los setenta, hizo a los Addams trocar su característica mansión por una autocaravana en la que la familia recorría el país viviendo alguna que otra aventura sobrenatural. La factoría de Los Picapiedra dio a Miércoles una personalidad todavía más luminosa, reflejada en un vestido rosa chillón.

placeholder La versión animada de 'La familia Addams', emitida en 1973. (Hanna-Barbera)
La versión animada de 'La familia Addams', emitida en 1973. (Hanna-Barbera)

La película de 1991, a la que siguió La familia Addams: la tradición continúa en 1993, marcó un giro de vuelta a ese oscuro sentido del humor del que hacían gala las viñetas originales, y Miércoles no fue una excepción. La niña, a la que Christina Ricci dio vida cuando solo tenía 10 años, se movía en un registro mucho más perverso que sus versiones previas: en apenas tres horas de metraje total, la pequeña Addams tortura a Pugsley, trata de matar a su hermano recién nacido —Pubert—, entierra vivo a un gato y desata el caos en un campamento de verano.

Con ese referente ha tenido que medirse la encarnación de Miércoles que protagoniza la serie de Netflix, producida y codirigida por Tim Burton. Y no solo figuradamente: al igual que Ricci compartió escena en las películas de los noventa con nombres como Raul Julia, Anjelica Huston y Christopher Lloyd, la actriz ha sobrevolado a su vez, ya adulta y con 30 años de carrera a sus espaldas, la reinterpretación del personaje que ha ofrecido Jenna Ortega.

¿Químicamente mala?

En la nueva ficción, Christina Ricci interpreta a Marilyn Thornhill, una profesora del centro educativo para niños con habilidades especiales al que trasladan a Miércoles después de ser expulsada de su enésimo instituto. Incluso antes de que se descubra el vínculo que liga a Thornhill con el pasado de los Addams —que no desvelaremos aquí—, ver a Ricci y Ortega juntas en pantalla recuerda una y otra vez que lo que revienta los rankings de visionados de Netflix estos días no es sino una relectura de un arquetipo que lleva entre nosotros casi un siglo.

La personalidad de la Miércoles de Netflix se define por oposición a esa referencia total que representa la versión de los noventa, con perdón de la caricatura original y de las otras dos series, la película directa a DVD, el musical de Broadway y la cinta de animación 3D por ordenador que vinieron después. Donde la encarnación de Ricci era químicamente mala, Netflix pone matices, amplias zonas grises y hasta algún arrebato de bondad. En la serie, la psicopatía es solo una maleta que la joven Addams arrastra a través de una intriga mayor. Y lo más importante: el personaje de Christina Ricci era una niña, mientras que la Miércoles de Jenna Ortega es una adolescente.

placeholder Una imagen de 'Miércoles', la serie más reciente del personaje. (Netflix)
Una imagen de 'Miércoles', la serie más reciente del personaje. (Netflix)

La adaptación de los años noventa era tan esclava de su época (porque sí, el rap de La familia Addams existió) como lo es la ficción de Netflix del momento presente. Y lejos de huir de esa provisionalidad, la serie rema hacia ella. Que la nueva Miércoles esté en plena edad del pavo ayuda, pues, aunque el personaje reniegue de las redes sociales y las TIC —que sí abrazan sus compañeros licántropos, vampiros y gorgones—, su construcción dramática representa igualmente unas formas de sentir inherentes a la generación Z; una visión del mundo que se concreta en algo más que los ritos de las plataformas. Hasta hay en un episodio un baile coreografiado por la propia Ortega que ya se ha convertido en reto viral de TikTok.

En los largometrajes de Sonnenfeld, Miércoles estaba mucho más cerca de la edad de Pugsley, su hermano menor, y sus padres eran demasiado adultos. Aquella configuración familiar dejaba un vacío etario, un silencio generacional, que imposibilitaba contar cierto tipo de historias bajo el paraguas de los Addams. Y ese hueco intermedio es el que rellena la serie de Netflix. Lo que relata esta, una suerte de Harry Potter de baratillo, tampoco es ningún invento: la siniestra niña ya encontró el amor en la película de 1993, al prendarse de un niño rarito en el mencionado campamento de verano. Su hallazgo, en realidad, es relocalizar espacial y temporalmente aquella trama, que era más bien periférica, para convertirla en el centro de todo. Los adolescentes son así.

Algún que otro espectador ha debido de perder la cabeza estos días al descubrir que en Miércoles, el inusitado bombazo de Netflix, no hay una única versión de la niña de la familia Addams, sino dos. En esta ocasión es la californiana Jenna Ortega quien interpreta a una encarnación adolescente del personaje, pero, como uno de tantos espíritus que pululan por la inquietante trama de la serie, anda también por ahí la actriz que le diera vida en otro tiempo.

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