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De cultura de nicho a fenómeno global: ¿por qué 'El juego del calamar' pulveriza récords?
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GRAN APUESTA DE NETFLIX

De cultura de nicho a fenómeno global: ¿por qué 'El juego del calamar' pulveriza récords?

De cultura de nicho a moda global: la nueva ficción, de la que ya todo el mundo habla, ha terminado por consolidar la apuesta de Netflix por las producciones coreanas

Foto: Imagen de la serie 'El juego del calamar'. (Netflix)
Imagen de la serie 'El juego del calamar'. (Netflix)

Si las telenovelas turcas han revolucionado la televisión en abierto en nuestro país, las series coreanas son la punta de lanza de un cambio igual de trascendental, pero que atañe a las plataformas de vídeo bajo demanda. Y, aunque se haya convertido en un hito por sí sola, 'El juego del calamar', la última serie de Netflix en triunfar a escala planetaria, también forma parte de ese cambio.

Apenas han pasado dos semanas desde su estreno y el 'k-drama' —como se denomina a las series coreanas— ya es el contenido más visto en 90 países. Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, está convencido de que se convertirá en la serie de habla no inglesa más vista de la plataforma y de que quizás acabe por reinar también sobre los productos angloparlantes. Pero ¿qué tiene 'El juego del calamar' para pulverizar récords de esta manera?

Para empezar, una premisa tan grotesca como fascinante: un grupo de 456 extraños ahogados por las deudas reciben una invitación para participar en una misteriosa prueba. El concurso consiste en una serie de juegos infantiles con un atractivo de doble filo: quien pierde uno de los juegos muere, pero quien sobrevive opta a un premio millonario.

placeholder Imagen promocional de 'El juego del calamar'.
Imagen promocional de 'El juego del calamar'.

Retenidos y vigilados por una organización de enmascarados, los participantes compiten en versiones retorcidas y mortíferas de pasatiempos como el palito inglés, tratando de hacerse con una fortuna que creen que podría reconducir sus vidas miserables. Seong Gi-hun, el protagonista de la serie, es uno de ellos. Su problema con las apuestas malogra sus relaciones familiares y hasta pone en serio peligro la salud de su madre; por ello, decide jugar.

El origen de la historia

‘El juego del calamar’ está trufada de los clichés propios de este tipo de historias, como el enigmático 'game master' que lidera a los peones enmascarados o la isla remota en la que estos organizan los sangrientos juegos. Sin embargo, parte de la inspiración para la trama de la serie nace también de la experiencia personal de Hwang Dong-hyuk, su guionista y director. Acuciado él mismo por las deudas tras el estreno de su primera película, Dong-hyuk empezó a cocinar la idea de 'El juego del calamar' en 2008.

placeholder El actor Lee Jung-jae da vida a Seong Gi-hun, protagonista de la serie. (Netflix)
El actor Lee Jung-jae da vida a Seong Gi-hun, protagonista de la serie. (Netflix)

"Quería establecer una conexión entre los juegos que jugábamos en nuestra infancia y la sensación de competencia infinita que sienten los adultos de hoy", ha explicado en una entrevista el creador de la serie. En aquel año negro para la economía mundial, Hwang Dong-hyuk andaba también enfrascado en cómics japoneses —o mangas— sobre juegos de supervivencia, que constituyen un subgénero en sí mismo y sirvieron de molde para el campanazo de Netflix. De este esquema han surgido películas como 'Battle Royale', 'Cube', 'Los juegos del hambre' o la serie 'Alice in Borderland', estrenada recientemente en la misma plataforma.

Con su perversa trama, 'El juego del calamar' plantea obvias metáforas sobre el lugar que ocupan los hombres y mujeres de a pie dentro de una sociedad mercantilizada que los exprime hasta la última gota. En concreto, esta vocación de crítica social es un rasgo bastante común en las ficciones surcoreanas más prominentes de los últimos años. Pensemos, por ejemplo, en 'Parásitos'.

placeholder Los concursantes reclutados. (Netflix)
Los concursantes reclutados. (Netflix)

'Hallyu', la ola coreana

Entre la cinta que se alzó con el Oscar a la Mejor Película y 'El juego del calamar' hay además otro parecido: ambos son claros ejemplos de la relevancia creciente de la cultura de Corea del Sur en el mundo. Para Occidente, la 'Hallyu' —término con el que la prensa china comenzó a denominar hace varias décadas la nueva ola cultural coreana— ha dejado de definirse solo por el 'k-pop' de bandas como BTS. Las series coreanas, que ya triunfaban ampliamente en Asia, son ahora una segunda punta de lanza de la expansión de la influencia de Seúl a territorios como el nuestro.

Netflix lleva un tiempo apostando fuerte por grandes éxitos de la televisión surcoreana, bien comedias románticas, bien títulos más cercanos al 'thriller' y la fantasía. Sin embargo, los 'k-dramas' habían constituido hasta ahora una cultura de nicho: parecían dirigirse mayoritariamente a espectadores ya familiarizados con los códigos de las series coreanas, amantes de su particular forma de contar historias o seguidores de las celebridades que aparecen en ellas.

placeholder Parte final del primer episodio de 'El juego del calamar'. (Netflix)
Parte final del primer episodio de 'El juego del calamar'. (Netflix)

Por el contrario, el rotundo melocotonazo de 'El juego del calamar' se asemeja más al caso de 'La casa de papel', con la que además guarda una curiosa semejanza, puesto que la organización de enmascarados que convoca las pruebas se viste con unos monos rojos muy similares a los de los Dalís de la serie de Álex Pina.

Siendo francos, el indiscutible éxito internacional de 'La casa de papel' no parece deberse precisamente a que en el extranjero se haya popularizado un cierto gusto por las series españolas en su conjunto. Hablaríamos, más bien, de la potencia de esa propuesta concreta como fenómeno de masas: una moda global que ha hecho historia en la plataforma más allá de su etiqueta geográfica. El 'k-drama' del que todo el mundo habla estos días va por el mismo camino.

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