DOCUMENTAL DE NETFLIX

Las grandes incógnitas que plantea 'El caso Alcàsser' (Netflix) sobre el mediático crimen

El documental de Netflix, de cinco capítulos, analiza todo lo que ha rodeado al crimen más mediático de la historia de España

Foto: La imagen con la que abre 'El caso Alcàsser'. (Netflix)
La imagen con la que abre 'El caso Alcàsser'. (Netflix)

La desaparición y el asesinato de tres adolescentes, Toñi, Miriam y Desirée, a finales de 1992 en Alcàsser conmocionó a la sociedad española durante toda la década de los noventa. La lucha de sus padres por encontrarlas tras 75 días desaparecidas, la cobertura del caso por parte de las grandes televisiones nacionales y su mediático y controvertido juicio centran el foco del documental 'El caso Alcàsser', estrenado el pasado viernes en Netflix.

['El caso Alcàsser' (Netflix): un crimen lleno de verdades y mentiras, 26 años después]

Cinco capítulos de una hora de duración cada uno integran esta producción de Bambú en la que el espectador puede rememorar la angustia por encontrar a las jóvenes con vida, la desesperación de unos padres por descubrir cualquier pista, el auge del amarillismo en los medios de comunicación en torno al caso y las dudas sobre Antonio Anglés y Miguel Ricart, únicos acusados del crimen.

Precisamente en esta última parte hace especial hincapié el documental, reflejando varias de las incógnitas que sobrevolaron la investigación entonces y abriendo algunas nuevas, fruto de los testimonios de buena parte de los protagonistas de la historia.

Imagen de Miguel Ricart, tomada en 1996. (EFE)
Imagen de Miguel Ricart, tomada en 1996. (EFE)

¿Un tercer implicado en el crimen?

Antonio Anglés y Miguel Ricart son los dos únicos acusados del secuestro, asesinato y violación de Toñi, Miriam y Desirée. Ricart es el único condenado —a 170 años de prisión— tras la fuga de Anglés, quien permanece en paradero desconocido (y en la lista de la Interpol como uno de los delincuentes más buscados) desde entonces.

¿Pudieron cometer el crimen los dos solos? Esta es una de las grandes cuestiones que se plantea 'El caso Alcàsser' de la mano de Fernando García, padre de Miriam, quien mantuvo desde el inicio la teoría de que había más implicados. Para sostener esta duda, Fernando se apoya en los siete pelos de diferentes personas encontrados en la moqueta en la que estaban envueltos los cadáveres, así como en los tres bocadillos que compran los secuestradores tras cometer las violaciones y antes de deshacerse de los cuerpos.

"Las distintas declaraciones dicen que tanto Anglés como Ricart están con Toñi y Desirée, y siendo Miriam la chica más guapa, la lógica nos lleva a pensar que el líder del grupo la escogería a ella para estar a solas", llega a afirmar en 'Esta noche cruzamos el Mississippi" el periodista experto en crónica negra Juan Ignacio Blanco, investigador aliado con Fernando García.

Juan Ignacio Blanco y Fernando García, en 'El caso Alcàsser'. (Netflix)
Juan Ignacio Blanco y Fernando García, en 'El caso Alcàsser'. (Netflix)

¿Una importante organización detrás?

Ligada a la incógnita anterior, muy extendida fue también la idea de que el crimen respondería al 'modus operandi' de una organización de poderosos políticos y empresarios que utilizan a delincuentes como cabecillas de turco.

El propio Pepe Navarro amplificaba esta teoría en la noche de Telecinco al hablar de "11 desapariciones de jóvenes en la zona en los últimos cuatro o cinco años; casos rápidamente cerrados". "Hay una red de personas que se reúne para realizar orgías sádicas donde se practican auténticas aberraciones. Tras ellas, hay una persona que paga entre 15 y 20 millones de pesetas por matar a la víctima, y otra incluso llega a pagar más por quedarse con alguna parte de su cuerpo a modo de trofeo, generalmente las manos", explica Ignacio Blanco, conocedor de que uno de los cuerpos apareció con una mano amputada.

No sería esta la única vez que el equipo de Navarro dio pábulo a las teorías conspiranoicas, ya que en su programa se llegaron a dar hasta cuatro nombres de importantes personalidades que habían sido o se encontraban siendo investigadas por la policía. Tal fue el revuelo causado por esta información que el presentador se vio obligado a pedir disculpas días después ante las presiones que amenazaban con el cierre de toda la cadena.

Fotograma de 'Esta noche cruzamos el Mississippi'. (Netflix)
Fotograma de 'Esta noche cruzamos el Mississippi'. (Netflix)

¿Existe una cinta 'snuff' con las tres jóvenes?

El propio Juan Ignacio Blanco, instigador de la mayor parte de las teorías alternativas junto a Fernando García, revela en el tramo final de 'El caso Alcàsser' la existencia de una supuesta cinta de vídeo en la que puede verse a poderosos hombres realizando cortes, uno tras otro, a las tres chicas atadas.

"Recibí una llamada a las cuatro de la mañana. Era el cura de Alcàsser. Me llamaba para decirme que, bajo secreto de confesión, le habían hecho llegar una cinta de vídeo que teníamos que ver. Fui a recogerla y la visionamos en casa de un hermano de Fernando García. Los tres vimos cómo en ella se podía ver a varios hombres muy conocidos realizándoles cortes a las tres jóvenes", asevera en el documental Blanco.

Sin embargo, pese a las presiones de los productores, Juan Ignacio se resiste a mostrárselas, asegurando que se las reserva como prueba de que todas sus teorías de esos años han sido siempre ciertas. Tanto el cura como Fernando García desmienten el relato de Blanco, pero el padre de Miriam le da cierta credibilidad al tratar de convencerle de que muestre las imágenes a los responsables del documental.

Luis Frontela, en 'El caso Alcàsser'. (Netflix)
Luis Frontela, en 'El caso Alcàsser'. (Netflix)

¿Destrucción y falsificación de pruebas?

Uno de los aspectos en los que más se incidió en el mediático juicio por parte de la defensa fue en la falta de pruebas contundentes que relacionaran a los acusados con el crimen, más allá de la declaración en la que Miguel Ricart se proclama culpable de los hechos realizando un relato pormenorizado de lo sucedido (el cual posteriormente trataría de anular afirmando que se produjo bajo torturas).

Pero no solo el acusado trató de crear dudas razonables acerca de los hechos de aquella fatídica noche del 13 de noviembre de 1992, ya que el doctor Luis Frontela, encargado de realizar la segunda autopsia a los cadáveres, puso en cuestión todo el procedimiento realizado: "Todas las lesiones y datos de interés los quitaron de en medio. Lavaron los cuerpos antes de entregármelos e hicieron desaparecer las muestras que habían quitado en la primera autopsia para que el segundo perito no las pudiera ver".

"Podemos decir que ha sido todo un montaje, que la Guardia Civil ha falseado pruebas"

Basándose en estas declaraciones, y otras muchas relativas a no poder analizar lo que consideraba restos de semen y diferentes cabellos en la moqueta donde aparecieron los cadáveres, Juan Ignacio Blanco llegó a afirmar en 'Esta noche cruzamos el Mississippi' que "el ministro Corcuera hizo autopsias acordadas, si no amañadas por encima".

"Podemos decir que ha sido todo un montaje, que la Guardia Civil ha falseado pruebas, y lo digo con todas las consecuencias que me pueda acarrear", llega a asegurarse en el documental tras una inspección de la zona donde se encontraron los cuerpos llevada a cabo en 1997 por Fernando García, Juan Ignacio Blanco y el periodista y expolicía Jerónimo Boloix.

Los cambios de imagen de Antonio Anglés en 1993. (Interpol)
Los cambios de imagen de Antonio Anglés en 1993. (Interpol)

¿Dónde está Antonio Anglés?

Por último, pero no menos importante, otra de las grandes incógnitas que rodean el caso es el paradero de Antonio Anglés, o si realmente sigue con vida 26 años después de los hechos.

Tras la aparición de los cadáveres de Toñi, Miriam y Desirée, la policía consideró rápidamente a Miguel Ricart y Antonio Anglés como los principales sospechosos del crimen. Ricart fue detenido a las pocas horas, pero los agentes nunca pudieron hacer lo propio con Anglés, quien logró escapar por los tejados de las casas contiguas a su vivienda segundos antes de la irrupción de la policía en su hogar.

Así lo relata su hermana en el documental, asegurando que ella misma recogió las sábanas que, anudadas, permitieron la huida del presunto asesino. Desde ahí a la estación de Valencia, pasando por Cuenca antes de llegar a Portugal, donde la policía estuvo a punto de darle caza antes de embarcarse como polizón con destino a Irlanda. Incluso en el barco llegó a ser retenido durante un tiempo, pero también logró escapar tirándose por la borda. ¿Realmente abandonó el país? ¿Habrá sobrevivido hasta la actualidad?

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