Una nave rusa pone en peligro la estación espacial otra vez
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Una nave rusa pone en peligro la estación espacial otra vez

Un nuevo día, un nuevo fallo de una nave espacial rusa que ha puesto en peligro la supervivencia del la Estación Espacial Internacional y sus astronautas

Foto: Una obsoleta nave Soyuz atracada en el obsoleto módulo Nauka. (NASA)
Una obsoleta nave Soyuz atracada en el obsoleto módulo Nauka. (NASA)

Rusia ha vuelto a poner en peligro a la Estación Espacial Internacional y su tripulación con un nuevo error garrafal en una de sus anticuadas naves Soyuz. La agencia espacial Roscosmos sigue su caída en barrena, negando la gravedad de sus problemas y con un presupuesto nuevamente recortado por Vladímir Putin.

Foto: Vista mixta infrarroja y ultravioleta de la nebulosa de la Hélice, comúnmente llamada 'Ojo de Dios' (NASA)

El accidente ocurrió el viernes pasado, cuando un motor sin control de una nave Soyuz hizo que toda la estación se saliese de su órbita y cambiase su orientación nada menos que 57 grados a las 4:13 a. m. hora de Houston, Texas.

Nuevo incidente con los impulsores

Como informa el 'New York Times', este nuevo problema comenzó cuando el cosmonauta Oleg Novitsky estaba probando un test de los motores de la Soyuz MS-18 que en esos momentos se encontraba atracada a la estación. Pero algo ocurrió durante esa prueba, según la portavoz de la NASA Leah Cheshire: en vez de terminar como estaba programada, el impulsor siguió disparando sin control.

La Soyuz problemática.

Ahí, mientras que la agencia rusa Interfax dice que el control ruso interpeló a Novitsky con un: “Oleg, tómatelo con calma, la estación se ha girado 57 grados, no es demasiado problema”, el control de astronautas en Houston lanzó la voz de alarma: “Estación, [control de] Houston espacio-a-tierra dos, estamos viendo una alerta de control de pérdida de actitud”. A continuación, indicó a sus astronautas que “iniciaran procedimientos de emergencia” hasta que la estación recobró su actitud inicial 30 minutos más tarde.

La nave Soyuz volvió a la Tierra con tres tripulantes de la ISS hace dos días, pero lo cierto es que el fallo puso a la tripulación en modo de emergencia aunque —como ya pasó con los fallos de los impulsores del módulo ruso Nauka en el mes de julio— los rusos hayan decidido minimizar la importancia del accidente.

Falta de confianza

Mientras, y aunque fuentes internas afirman que las agencias occidentales han perdido totalmente la confianza en la agencia espacial rusa, la NASA sigue sin querer denunciar públicamente estos problemas continuados para no dañar aún más las relaciones en el espacio entre ambas potencias.

placeholder La Soyuz que cambió la órbita con un impulsor descontrolado aterrizando hace dos días en las planicies de Kazajistán.
La Soyuz que cambió la órbita con un impulsor descontrolado aterrizando hace dos días en las planicies de Kazajistán.

La falta de confianza es el resultado de una continua decadencia, como ya apuntamos en un artículo previo sobre el tema. El historial de fracasos de Roscosmos ha ido de mal en peor, como ha reconocido el propio Putin. El año pasado, la agencia solo completó 30 de 83 de sus objetivos generales. Su mayor “éxito”, aparentemente, fue en su programa de posicionamiento geográfico por satélite GLONASS —el equivalente del GPS americano— que “solo” falló en cuatro de un total de 20 misiones. El resto fue un verdadero cúmulo de fracasos que ponen punto y seguido a un derrumbe a cámara lenta cada vez más acelerado.

Historia de la caída del gigante soviético

Según la Planetary Society —una organización no gubernamental dedicada al seguimiento y fomento de la exploración espacial con fines científicos—, de 2011 a 2016 los rusos han tenido 15 problemas graves en sus cohetes que acabaron en la destrucción o inutilización de satélites y naves de carga.

Después, el 28 de noviembre de 2017 hubo otra gran pifia en la que los rusos perdieron uno de sus satélites para la observación atmosférica y 20 microsatélites más por “un fallo humano”. El mes siguiente, en otro lanzamiento, también perdieron la conexión con un satélite de comunicaciones que habían construido para Angola, el primero de este país.

placeholder Los agujeros de la Soyuz que Roscosmos insiste en no explicar.
Los agujeros de la Soyuz que Roscosmos insiste en no explicar.

El 29 de agosto de 2018, la ISS comenzó a perder oxígeno por un agujero en la nave Soyuz MS-09 conectada a la estación. Inicialmente, según la agencia rusa de noticias RIA Novosti, fue causado por un trabajador de RSC Energia, el fabricante de las Soyuz. Después de un año, el jefe de este circo ruso —un tipejo oscuro del que hablaremos bastante en este artículo— negó que esa fuera la razón y dijo que la mantendría en secreto por motivos que no se ha molestado en desvelar, pero que huelen a excusa para tapar la crisis de su organización.

El 11 de octubre de 2018, la Soyuz MS-10 tuvo que abortar el lanzamiento dos minutos después de la ignición. El sistema de emergencia se activó, separando la nave tripulada por el astronauta Nick Hague y el cosmonauta Alexy Ovchinin, que cayeron a casi 500 kilómetros de la plataforma de despegue después de soportar aceleraciones de 7G.

Chapuzas, componentes caducados y corrupción

A finales de julio, Nauka llegó a la ISS después de 14 años de parches y con la garantía de sus motores y otros componentes caducada. Una vez anclado a la estación, el módulo empezó a disparar sus retrocohetes a lo loco y lanzó a la estación espacial en un giro descontrolado que puso a la ISS de vuelta y media. Las alarmas saltaron en Houston y Moscú, pero Roscosmos no pudo intervenir porque la ISS estaba fuera de su radio de control en esos momentos y ellos eran los únicos que podrían desconectar los motores. Al final se solucionó, pero, según fuentes internas de la NASA, la ISS estuvo en verdadero peligro.

Rogozin lleva Roscosmos hacia su colapso mientras se lo lleva crudo, paga los coches, la 'dacha' y hasta una película en el espacio de la que es productor ejecutivo.

Al final, la realidad es que el programa espacial ruso lleva décadas desmoronándose por la falta de talento y presupuesto combinada con la corrupción rampante de su director, el nefasto Dimitri Rogozin, un tipo que despreciaba el programa espacial ruso antes de ser nombrado a dedo por Putin en 2018. Un Putin que ahora parece decidido a darle la puntilla al caído gigante soviético con un nuevo recorte drástico de presupuesto e ignorando los claros signos de decadencia y corrupción. Una pena.

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