La sonda que chocará contra un asteroide provocando resultados imprevisibles
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La sonda que chocará contra un asteroide provocando resultados imprevisibles

Una simulación de la misión DART, una sonda que viajará hasta un asteroide y chocará con él para cambiar su órbita, demuestra que las consecuencias de ese impacto pueden ponerlo a girar fuera de control

placeholder Foto: La misión DART quiere chocar contra un asteroide para cambiar su trayectoria. (NASA)
La misión DART quiere chocar contra un asteroide para cambiar su trayectoria. (NASA)

La NASA y la ESA están colaborando en una misión que pretende estudiar las consecuencias de impactar con un asteroide para desviarlo de su órbita en caso de una potencial amenaza de colisión con la Tierra. Un nuevo modelo predictivo creado por científicos estadounidenses advierte de que tras el impacto el objeto "podría empezar a tambalearse y entrar en un estado caótico" de consecuencias imprevisibles.

Foto: Un nuevo catalizador puede acercarnos a los vuelos hipersónicos. (BOEING)

Cada año una media de 19 asteroides pasan relativamente cerca de la Tierra y en nuestra historia algunos han llegado a impactar con ella. Algunos fueron enormes y letales como el que acabó con los dinosaurios, otros mucho más pequeños. El meteorito Chelyabinsk explotó en 2013 en el cielo ruso causando ciento de heridos y millones de euros en gastos materiales. Es cuestión de tiempo, pueden ser décadas, que asteroide vuelva a impactar de nuevo en nuestro planeta. Los científicos ya han dicho que con la tecnología que tenemos hoy en día no nos alcanza para defendernos y por eso la NASA se ha embarcado en la misión DART (test de redirección del asteroide doble, en español). "Estamos haciendo esto para tener la capacidad de prevenir un desastre natural verdaderamente catastrófico", asegura Tom Statler, investigador del programa DART de la NASA.

La misión DART tiene como objetivo comprobar qué sucede cuando lanzamos un objeto para impactar con un asteroide e intentar cambiar su trayectoria. Para eso la agencia americana ha puesto sus ojos en Dimorphos, un pequeño asteroide de unos 160 metros diámetro que órbita al rededor de otro asteroide más grande, el Didymos.

placeholder El asteroide Didymos con su luna Dimorphos. (NASA)
El asteroide Didymos con su luna Dimorphos. (NASA)

Este sistema binario es un NEO, un Objeto Cercano a la Tierra de los que la NASA considera una potencial amenaza. La sonda espacial DART, que es del tamaño de un coche y tiene un peso de media tonelada, chocará contra Diphormos a una velocidad de 6,5 kilómetros por segundo.

Evidentemente el impacto de un objeto del tamaño de un coche contra otro, más o menos del de un pequeño estadio de fútbol, no va a cambiar dramáticamente su órbita. Diphormos tarda casi 12 horas en rodear Didymos y el impacto solo lo movería unos pocos minutos de su órbita, pero la agencia americana cree que haciéndolo a la distancia suficiente un choque así sería suficiente para desviar a un asteroide que pudiera alcanzar la Tierra.

Foto: Más de 1.000 asteroides han pasado cerca de la tierra en los últimos 53 años. ()

A pesar de que el cambio de trayectoria después del impacto está de sobra estudiado, un nuevo artículo, publicado en la revista Ícarus por investigadores de la Universidad de Meryland, en los Estados Unidos, arroja luz sobre cómo afectará este evento al propio objeto.

Qué pasará tras el impacto

El modelo creado por los investigadores indica que, cuando la DART se estrelle contra Dimorphos lo hará con una energía comparable a la explosión de tres toneladas de TNT. Sería, asegura Statler, como si un carro de golf que viaja a 24.000 kilómetros por hora se estrellara contra el lateral de un estadio de fútbol. El efecto de este impacto, afirman los científicos, no será inmediato, pero a los pocos días empezaran a apreciarse los cambios.

Primero, dicen los investigadores, Dimorphos empezará a tambalearse muy ligeramente. Luego ese bamboleo se irá haciendo más pronunciado debido a que el impulso del impacto ha desequilibrado su rotación y a que en el espacio no hay fricción que lo haga detenerse.

Llegará a un punto, pasadas unas semanas, que empezará a oscilar alrededor de sus ejes fuera de control en un estado de giro caótico. En las previsiones más extremas el acoplamiento de marea —lo que hace por ejemplo que la Luna siempre ofrezca una misma cara a la Tierra—entre Dimorphos y Didymos podría romperse y aquél empezaría a girar "patas arriba", dice Agrusa. El asteroide empezará a girar hacia delante, hacia atrás y se podrán ver sus lados ocultos.

Los distintos escenarios que se pueden desencadenar dependerán de varios factores. Por un lado de la forma exacta del asteroide, si es más largo que redondo —que es lo que sucede con Dimorphos según las observaciones de los científicos— tiene más probabilidad de girar de manera más caótica. También influye el lugar exacto del impacto, cuanto más alejado de su eje central más descontrolado girará.

Los investigadores afirman que en la mayoría de los escenarios estudiados, Dimorphos sufrirá en cuestión de semanas fuertes oscilaciones de un lado a otro o dando vueltas en muchas direcciones. Aunque la única manera de saberlo a ciencia cierta será gracias a la misión Hera de la ESA, que llegará al asteroide cinco años después del impacto.

placeholder Ilustración de la sonda DART. (NASA)
Ilustración de la sonda DART. (NASA)

Hera también tiene como objetivo hacer aterrizar a dos pequeños satélites en la superficie de Dimorphos, aunque si los investigadores de la Universidad de Meryland tienen razón, las van a pasar canutas para posar sus patas en un objeto que no para de girar de manera impredecible. "Aterrizar en un cuerpo tan pequeño es siempre difícil", afirma Patrick Michel, del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés, uno de los responsables de la misión Hera y coautor del artículo de Agrusa. "Pero [esto] no lo hace más fácil".

A pesar de que este nuevo descubrimiento no va a afectar a la misión DART ni deja entrever ningún peligro para nuestro Planeta, sí demuestra que el estado de giro de los asteroides podría afectar a sus trayectorias. "No es tan sencillo como estrellar una nave espacial contra un asteroide", afirma el astrónomo Paul Wiegert, de la Universidad de Western Ontario. "Hay mucha física que hay que entender".

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